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5 motivos por los que se debe reponer una pieza dental perdida

5 motivos por los que se debe reponer una pieza dental perdida

Una deficiente higiene bucodental, una enfermedad, caries, un traumatismo, un tratamiento dental inacabado. Sea cual sea el motivo, es bastante sencillo y habitual que a lo largo de nuestra vida perdamos una o varias piezas dentales. Actualmente esto tiene fácil solución, sin embargo, algunas personas, bien porque conlleva un gasto elevado o bien por el miedo a ir al dentista, optan por no reponer la pieza perdida. Esto, aparte de los inconvenientes estéticos que supone, puede acarrear numerosos problemas bucodentales que, de no ponerle freno, pueden resultar dañinos para nuestra salud.

“Aunque resultan muy obvias las consecuencias estéticas que acarrea la pérdida de un diente de la parte frontal de nuestra dentadura, muchas personas optan por no remplazar los huecos dentales menos visibles y no son conscientes del riesgo que supone para su salud”, explica la directora médica del grupo especializado en odontología Smygroup, María Magallón. A continuación repasamos las cinco consecuencias que tiene para la salud no reponer a tiempo una pieza dental que se ha perdido.

Movimientos dentales: es habitual que los dientes adyacentes a la pieza perdida tiendan a moverse y a ocupar el hueco que ha quedado libre. Estos movimientos pueden provocar contactos con otras piezas dentales que pueden resultar dolorosos ya que pueden producir alguna fractura, caries, sangrado o inflamación en las encías.

Dificultad en la masticación: los molares y premorales son esenciales en una mordida equilibrada puesto que son los que ejercen el mayor peso a la hora de masticar. Con la ausencia de un diente, el resto deberán trabajar más, lo que provocará una sobrecarga en el resto de dientes lo que puede ocasionar desgastes y dolores añadidos.

Pérdida ósea: con el paso del tiempo, el hueso que sujetaba el diente perdido llegará a atrofiarse debido al desuso, lo que derivará en tratamientos dentales más largos, costosos y dolorosos.

Problemas digestivos: como hemos visto, la pérdida de un diente puede alterar nuestro patrón de masticación lo que va a provocar problemas digestivos.

Dificultad en la pronunciación: hay muchas letras para las que necesitamos los dientes para pronunciarlas correctamente, por lo que la ausencia de alguno de ellos puede afectar a la pronunciación de algunas palabras, tal y como les ocurre a muchos niños.





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