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5 propósitos cardiosaludables para Año Nuevo (y cómo conseguirlos)

Los excesos navideños y el cambio de hábitos durante las fiestas aumentan el riesgo de sufrir un ictus y otras enfermedades cardiovasculares. Boehringer Ingelheim nos propone 5 objetivos cardiosaludables para empezar (y terminar el año) con un corazón de hierro.

1. No fumar: quienes no fuman, ¡ya tienen un propósito cumplido nada más empezar el año! Pero quienes fuman deben centrarse en dejar de fumar, ya que el tabaco es el enemigo número uno de la enfermedad cardiovascular. No vale fumar poco. Tres años después de haber dejado el hábito tabáquico, el riesgo de sufrir un ictus para un exfumador es el mismo que para aquel que no ha fumado nunca. Consejos para conseguirlo: plantearse metas a corto plazo, no abandonar el tabaco de golpe y no dudar en consultar con el médico para que evalúe la situación y pueda recomendar el mejor método para el paciente.

2. Cambiar los hábitos sedentarios: para mejorar la salud y prevenir la enfermedad cardiovascular es importante mantenerse activo. Sin embargo, ello no pasa solo por hacer ejercicio intenso, si el resto del tiempo tenemos una vida sedentaria. Debemos incorporar la actividad física a nuestro día a día para movernos más. En definitiva, modificar los hábitos de vida, escogiendo opciones más activas. Consejos para conseguirlo: subir escaleras, en la medida de las posibilidades individuales, en vez de usar el ascensor; evitar el coche para trayectos cortos, bajar una o dos paradas antes del autobús o metro y caminar mientras hablamos por el móvil. Estos son algunos de los pequeños gestos, fáciles de incorporar en la rutina, que incrementan el movimiento físico del día a día.

3. Hacer 30 minutos de ejercicio al día: además de la actividad que incorporamos a los quehaceres diarios, es importante dedicar 30 minutos al día a hacer ejercicio, como recomienda la OMS. Son especialmente recomendables los ejercicios aeróbicos de bajo impacto, aunque es importante consultar con el médico antes de empezar un deporte nuevo. La natación, el yoga, los estiramientos, la bicicleta y caminar son ejercicios ideales para prevenir el ictus. Consejos para conseguirlo: buscar un ejercicio que resulte agradable y motivador. El ejercicio no es solo para deportistas: caminar, bailar, hacer senderismo, nadar, montar en bici… son actividades de ocio que, a la vez de divertir, permiten desconectar y ayudan a mantenerse en forma.

4. Seguir una dieta cardiosaludable: la alimentación cardiosaludable es una de las claves en la prevención de las enfermedades cardiovasculares. La dieta mediterránea es el mejor ejemplo. Llevar una alimentación adecuada también favorece el buen estado anímico, ayudando a tener motivación para cumplir con los propósitos. Consejos para conseguirlo: priorizar el consumo de frutas, verduras y hortalizas, pescados, carnes magras, cereales, legumbres y frutos secos, así como lácteos desnatados. El aceite de oliva es el aderezo ideal en la dieta cardiosaludable, pero siempre con prudencia. Limitar el consumo de azúcar, sal y alcohol.

5. Controlar el estrés: el estrés es un factor desencadenante en personas con riesgo cardiovascular, por lo que es importante aprender a controlar sus efectos. El ejercicio es una de las mejores maneras de combatirlo, pero además podemos incorporar prácticas a la rutina diaria que ayuden a gestionar el estrés de manera sana. Consejos para conseguirlo: además del deporte, abandonar la multitarea, practicar mindfulness u otras técnicas de relajación, dedicarse más tiempo a uno mismo y a las aficiones, así como intentar compartir más tiempo con amigos y familia.





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