Dolor de muelas. el terrible flemón.

Publicado por el 01/03/2004

Dicen que el dolor de muelas es uno de los peores que
existen. Nadie mejor para asegurarlo que quienes han vivido la desagradable
experiencia de verse una mañana la cara desfigurada por un flemón

Por mucho que los odontólogos
insistan en eso de la visita anual, la mayoría de los españoles hacemos caso
omiso de sus recomendaciones. Ésta es la causa fundamental de que muy pocos desconozcan
lo que es un abceso dental o un flemón dental, dos
complicaciones mayores que tienen su origen en una caries no tratada o en una
enfermedad periodontal, y que se producen como resultado
de un proceso que tendría que haber sido atajado en la consulta del dentista.

Cuidado con las caries

La caries está producida por una
colonización de bacterias, responsable de la destrucción localizada y
progresiva de los tejidos duros del diente. Inicialmente indolora, la caries
comienza por la formación de una mancha al nivel del esmalte. Esta mancha va
progresando hacia la dentina, cuya estructura, mucho menos dura que la del
esmalte, permite una evolución mucho más rápida. Si no se ataja a tiempo, las
bacterias pueden terminar infectando la pulpa e invadiendo la raíz hasta su
extremo, provocando una inflamación aguda y haciendo que los vasos sanguíneos
se dilaten y desencadenen, por compresión, un dolor agudo. Si a largo plazo las
bacterias acumuladas en la pulpa infectan los tejidos vecinos, se puede producir
un abceso dental o un flemón dental.

Dientes sensibles

los
más predispuestos

El dolor vivo, intenso y
corto, producido con el simple cepillado de dientes o al entrar en contacto con
alimentos o bebidas frías, calientes, o muy ácidas y azucaradas, indica
hipersensibilidad dental. Este trastorno está producido por un desgaste
progresivo del esmalte del diente, que deja la dentina al descubierto, es
decir, la zona en la que se produce la estimulación del nervio. La dentina
expuesta que caracteriza a la hipersensibilidad dental, indica mayor riesgo de
entrada de las bacterias al interior del diente, habiendo por lo tanto más
probabilidades de que se produzca una caries, y si ésta no se cuida
debidamente, de que se pueda formar un abceso dental
o un flemón dental.

El abceso dental

Las complicaciones vienen, por
lo tanto, cuando la colonización bacteriana llega a la pulpa, atraviesan el
cemento dental y el tejido periodontal, e infectan
los tejidos vecinos. El abceso dental corresponde a
la formación de una cavidad anormal, llena de pus, que se forma en el tejido
óseo que envuelve la raíz del diente, debida a la acción de las bacterias que
proceden de la pulpa dental. Suele manifestarse con un dolor intenso que se
localiza en la zona del diente cariado o afectado por enfermedad periodontal (las bacterias presentes en el sarro se
introducen en el tejido óseo circundante y forman la cavidad anormal que se
llena de pus), aunque a menudo se irradia hacia la garganta, un oído o media
cara, y se presenta o se incrementa cuando se muerden o mastican alimentos y
cuando se ingieren líquidos fríos o muy calientes. Cuando el abceso es grande puede ocasionar fiebre, malestar general,
ganglios al nivel del cuello y dificultad para masticar e ingerir los
alimentos.

El ?flemón?

otra
complicación

Si el abceso
dental no se trata en sus fases incipientes se puede formar un flemón dental.
Cuando esto ocurre se inflaman e infectan los tejidos blandos que se encuentran
por debajo de las encías, de manera que las bacterias contenidas en el abceso dental atraviesan la cápsula de tejido fibroso que
las rodea y se abren paso hasta las encías. El flemón dental forma así un bulto
o una hinchazón por debajo de la encía, que habitualmente se extiende a lo
largo de varias piezas dentales y provoca la clásica hinchazón de mejilla. El
dolor, que también se percibe a lo largo de varias piezas dentales, adquiere un
carácter pulsátil, incrementándose y atenuándose por momentos. Las encías se
muestran inflamadas e irritadas, y en ocasiones hay incluso presencia de pus, proveniente
de la cavidad anormal que se forma en el tejido óseo que envuelve la raíz del
diente o muela infectada.

Prevenir desde el principio

Además de la
hipersensibilidad dental (dolor vivo, intenso y corto, producido con el simple
cepillado de dientes o al entrar en contacto con alimentos o bebidas frías,
calientes, o muy ácidas y azucaradas) hay que vigilar de cerca el sangrado a la
hora del cepillado, la aparición de puntos blancos sobre la encía, un cambio de
color o una ligera movilidad de las piezas dentales. No hay que esperar a que
duela o a que la cara se haya hinchado para ir al dentista. Cualquiera de estos
signos precursores deben llevarnos a su consulta sin
tardanza.

El tratamiento

Cuando existe un abceso dental o un flemón dental, antes de proceder al
tratamiento de la caries el dentista suele administrar medicamentos analgésicos
y antiinflamatorios para aliviar el dolor y la
inflamación, así como antibióticos para combatir la infección. Ello se debe a
que, cuando la zona está inflamada, los medicamentos anestésicos no pueden
actuar sobre los nervios de la pulpa, y por tanto, no se puede introducir el
instrumental quirúrgico en el interior del diente. Para drenar el pus de los
abscesos y los flemones dentales que no ceden con el tratamiento antibiótico,
se practica una incisión, en el primer caso a través de la propia caries y la
pulpa, y en el segundo a través de la encía.

Una buena higiene buco-dental

  1. Visita al dentista una vez al año como mínimo.
  2. Lávate los dientes después de cada comida o al
    menos dos veces al día.
  3. Cambia el cepillo de dientes cada dos meses.
  4. Utiliza cepillos interproximales
    o seda dental.
  5. Evita picar entre horas, ya que mientras más
    frecuente es la ingestión de alimentos menor es el efecto remineralizador y protector de la saliva.