Problemas de tiroides: yodo sí, yodo no

Publicado por el 27/11/2007
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 Afinar en el diagnóstico de un
problema de tiroides no siempre resulta tan fácil, sobre todo por lo
inespecífico de sus síntomas. Sin embargo, tienen una alta prevalencia en la
población, fundamentalmente en mujeres mayores de 50 años y a medida que
aumenta la edad. Por ejemplo, según la
doctora María Paz Pérez Unanua, médico de Atención Primaria y Endocrinóloga en
el Centro de Salud de Peñagrande de Madrid,
aunque no necesariamente,
detrás de unas cifras de colesterol elevadas puede esconderse un problema de
tiroides. Sin embargo, sólo en contadas ocasiones los médicos de atención
primaria solicitan un análisis de la TSH u hormona tiroidea dentro de la
analítica general. Una de las causas, según la doctora, por las que el correcto
diagnóstico de un problema de tiroides tarda más de lo que cabría esperar. De
ahí que para la población de riesgo, es decir, recomiende hacer un estudio de
hormonas tiroideas que permita descartar un posible problema tiroideo. Así lo
ha manifestado en el marco del XXIX
Congreso que la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN)

acaba de celebrar en Sevilla el pasado mes de octubre, y que ha reunido a más
de 300 ponentes y 5.000 profesionales inscritos. 

La hormona tiroidea: un combustible para
el organismo



El tiroides es una pequeña
glándula situada en la base del cuello. En esta glándula están ubicados los
receptores de la hormona tiroidea o TSH,
hormona que produce la hipófisis y que estimula el funcionamiento de la
glándula tiroides. “La hormona tiroidea o TSH viene a ser el combustible para
que el organismo funcione, de manera que cuando su producción se ve alterada
por un mecanismo autoinmune, ya sea por exceso o por defecto, se alteran muchas
funciones del organismo”, explica la doctora Pérez Unanua. Para que nos
entendamos, pueden ocurrir dos cosas: que nuestros anticuerpos o defensas ataquen
a los receptores de la TSH provocando una disminución en la producción de
hormonas tiroideas, en cuyo caso se produce un hipotiroidismo, o por el contrario, que esos anticuerpos estimulen
a los receptores de la TSH provocando un aumento en la producción de hormonas
tiroideas, en cuyo caso hablaríamos de un hipertiroidismo.

Síntomas que no conviene pasar por alto



Según Pérez Unanua, tanto en los
casos de hipotiroidismo como en los de hipertiroidismo, los síntomas son muy
inespecíficos, pudiendo pasar desapercibidos e incluso pudiendo atribuirse a
síntomas propios de otras enfermedades. En cualquier caso la sintomatología es
muy diferente entre sí, aunque su prevalencia en ambos casos es mayor en las
mujeres de más de 50 años y aumenta con la edad.

  • En los casos de hipotiroidismo los síntomas asociados son: cansancio, piel seca y
    fría, depresión, aumento de peso a pesar de una disminución del apetito,
    disminución de la frecuencia cardíaca, lentitud de movimientos y pérdida de
    memoria, estreñimiento, y una analítica caracterizada por cifras aumentadas de
    colesterol, aumento de las transaminasas y aumento de enzimas musculares

  • En
    los casos de hipertiroidismo, los
    síntomas más característicos son: adelgazamiento a pesar del aumento de
    apetito, nerviosismo, sudoración y piel caliente, insomnio, debilidad muscular,
    temblores, aumento de la frecuencia cardíaca, taquicardia, intolerancia al
    calor y aumento en el número de deposiciones. Un síntoma muy característico es
    el que se conoce como exoftalmos (los párpados se retraen y los ojos se salen
    de las cuencas). Este síntoma es muy característico de la Enfermedad de Graves,
    el hipertiroidismo más frecuente, en el que las defensas que atacan al tiroides
    atacan también a los receptores de los músculos que hay detrás del ojo, que son
    muy parecidos a los de los músculos del tiroides, inflamándolos.

Hipotiroidismo congénito



Como hemos visto, el
hipotiroidismo es el conjunto de alteraciones orgánicas que provocan una
producción insuficiente de hormonas tiroideas. Cuando este trastorno se
desarrolla desde antes del nacimiento, se llama hipotiroidismo congénito y afecta la maduración del sistema
nervioso, originando retraso mental, y si persiste durante la infancia ocasiona
un defecto del crecimiento. De ahí la importancia que adquiere el consumo de
yodo durante el embarazo, ya que los últimos estudios han demostrado que el
aporte extra de yodo en esta etapa favorece la maduración del sistema nervioso
del feto y los vuelve más inteligentes. En los adultos, una causa muy común de
hipotiroidismo es el fallo tiroideo debido a la administración de yodo
radioactivo APRA tratar un hipertiroidismo o un cáncer de tiroides, o bien la
extirpación de la glándula con la misma finalidad.

 

¿Y el bocio?


Según la doctora Pérez Unanua, por
sí mismo bocio sólo significa aumento de tamaño del tiroides. No hay que
confundirlo con la tiroiditis o inflamación de la glándula tiroides. La
prevalencia del bocio es muy elevada, siendo el bocio simple, también llamado
bocio no tóxico ya que no se acompaña de secreción exagerada de hormonas
tiroideas, la patología tiroidea más frecuente, llegando a afectar a entre un 4
y un 7 % de la población, fundamentalmente mujeres y a medida que aumenta la
edad.

En cualquier caso, el bocio puede
responder a un aumento de la glándula tiroides de manera homogénea o conformando nódulos, en cuyo caso hablaríamos de bocio
nodular, que puede cursar con función tiroidea disminuida o aumentada. Es
decir, cuando hay bocio, pueden ocurrir varias cosas:

  1. Que la función
    tiroidea sea normal.
  2. Que la función
    tiroidea esté disminuida
    , con lo que estaríamos ante un hipotiroidismo
    con bocio. Los casos de hipotiroidismo con bocio simple, también llamado
    bocio no tóxico son más frecuentes en las zonas donde hay déficit de yodo.
    La relación con la dieta es tan directa, que este tipo de alteración se
    denomina bocio endémico, ya que
    si no se toman las medidas preventivas oportunas, afecta a buena parte de
    la población.
  3. Que la función
    tiroidea esté aumentada
    , en cuyo caso estaríamos frente a un
    hipertiroidismo con bocio. Otros hipertiroidismos conocidos son los bocios
    multinodulares tóxicos.

¿Cómo se diagnostica?



En cuanto a las herramientas de diagnóstico del bocio, aparte de la exploración
física, si se aprecia bocio o nódulo tiroideo, la ecografía nos sirve para
confirmar lo que hemos detectado en la exploración. Otra herramienta que
utilizamos cuando hay un nódulo tiroideo único o dominante que ha crecido o
aumentado de tamaño es la punción o PAAF, ya que puede malignizar y degenerar
en cáncer, por lo que es necesario hacer una punción para analizar las células
y descartar que hayan malignizado.

La cirugía se lleva a cabo cuando se quiere extirpar la glándula,
procedimiento que se lleva a cabo, por ejemplo, en el tratamiento de algunos
casos de hipertiroidismo o de cáncer de tiroides. Hay que tener cuidado porque
algunas de las estructuras anatómicas que se encuentran en estrecho contacto
con la glándula tiroides pueden verse lesionadas durante la intervención, como
por ejemplo las glándulas paratiroideas adosadas a su cara posterior, o los
nervios recurrentes laríngeos que pasan por los lados de la tráquea, detrás de
los lóbulos tiroideos.

Hipo e hipertiroidismo:
Los tratamientos

  1. La
    Levotiroxina es el tratamiento indicado para los hipotiroidismos.
    Se trata
    de una hormona sintetizada por ingeniería genética, y que se suministra en
    sustitución de la que en condiciones normales debería fabricar el tiroides.
    Suele tomarse por las mañanas y la dosis variará dependiendo de la edad, del
    peso, de las necesidades derivadas de los resultados analíticos y del sexo.
  2. Los fármacos antitiroideos, indicados para los
    casos de hipertiroidismo, tienen la
    función de frenar la producción de hormona tiroidea. Los betabloqueantes a su
    vez, se encargan de controlar síntomas como el temblor, el nerviosismo, etc.
    Estos fármacos betabloqueantes se administran durante el tiempo que tarden en
    hacer efecto los fármacos antitiroideos, ya que su efecto no es inmediato y
    tardan unos  días 30 días en empezar a
    regular la función tiroidea.

El papel del yodo



La hormona tiroidea está formada
por una proteína llamada tiroglobulina, a la que se le une el yodo que tomamos
con los alimentos. Si no hay suficiente yodo en la dieta, el tiroides no dispone
del material suficiente para producir hormona tiroidea, el organismo hace que
se aumente la producción de TSH (hormona que regula la función del tiroides) y
aumenta el tamaño del tiroides, de manera que la produzca en las cantidades que
necesitamos. En las zonas donde no hay yodo es mucho más frecuente el bocio,
porque al faltar yodo no hay hormona tiroidea suficiente y por lo tanto aumenta
el tamaño del tiroides. Asimismo, una alteración congénita o enzimática también
puede hacer que el yodo no se una a la tiroglobulina y produzca el mismo efecto.
Asimismo, ciertos medicamentos también pueden provocar agrandamiento de
tiroides, como el ácido aminosalicílico, las sulfonilureas, el litio y el
cobalto, así como fármacos antitiroideos mal administrados. Según la doctora
Pérez Unanua, las personas que se encuentran bajo tratamiento con amiodarona y
litio, dos medicamentos que se utilizan para estabilizar el estado de ánimo en
trastornos bipolares, deben tener especial cuidado si tienen problemas de
tiroides. El litio, uno de los elementos de la tabla periódica, es un compuesto
muy parecido al yodo, de manera que si estás tomando litio, el tiroides se
equivoca y capta litio en lugar de yodo, no pudiendo fabricar hormona tiroidea,
y pudiéndose generar un hipotiroidismo.

Dónde encontrarlo



El yodo lo encontramos
fundamentalmente en los alimentos marinos, sobre todo en el pescado azul, así
como en los compuestos de sal yodada. En las zonas donde hay déficit de yodo,
una práctica muy habitual es recurrir a los suplementos poblacionales: yodar la
sal y el agua de la red urbana, con el fin de asegurar los requerimientos
diario de yodo, en torno a unos 125
a 150 mg /día.

Zonas de montaña: deficientes en yodo



Hay áreas en las que hay déficit
de yodo: las zonas de las urdas o de Asturias, zonas de interior o de alta
montaña, son zonas en las que hay déficit del yodo, ya que apenas se consume
pescado, el alimento que más yodo contiene. En el resto de regiones españolas, se
ha demostrado que hay un aporte de yodo suficiente, excepto para la mujer
embarazada, cuyos requerimientos de yodo son mayores, y son muy importantes
para favorecer el sistema nervioso del feto, ya que interviene en la maduración
del sistema nervioso central y de la TSH.

Cuándo no tomarlo



Tal y como nos explica la doctora
Pérez Unanua, hay patologías para las que el consumo de yodo no solo no está
recomendado, sino que incluso puede ser contraproducente. Esto es así en los
casos de enfermedad de tiroides previa, como un bocio multinodular: “si tomamos
un aporte extra de yodo le podemos estar dando material adicional al tiroides
para producir hormonas tiroideas y acabar provocando un hipertiroidismo”
comenta.

¿Y el yodo radioactivo?



Según la doctora Pérez Unanua, el
yodo radiactivo se utiliza para el tratamiento de los hipertiroidismos. El
tiroides es el único órgano del cuerpo que capta yodo, por lo que el yodo
radioactivo, que se va administrando en sesiones de hasta 6 meses hasta su
destrucción final, se fija en el tiroides produciendo una quemadura que va
destruyendo esta glándula progresivamente.  El objetivo final es hacer que el tiroides
deje de funcionar. Eso sí, hay que administrarlo con cuidado porque si el
objetivo es destruir solo una parte y lo terminamos destruyendo, podemos
desencadenar un hipotiroidismo, debiendo tomar hormona tiroidea el resto de nuestra
vida. Además, en las mujeres en edad fértil, la radioactividad podría disminuir
la fertilidad. Por lo tanto, según Pérez Unanua, nosotros preferimos utilizar
como primera opción los fármacos antitiroideos, y en caso de no funcionar,
pasamos al yodo radioactivo. Sin embargo, en EEUU, el tratamiento de primera
elección es el yodo radioactivo, porque el tratamiento farmacológico implica
poco grado de cumplimiento y larga duración en el tiempo…

Dieta recomendada para el hipotiroidismo

  • Dieta hipocalórica baja en grasas y rica en frutas
    (peras y plátanos) y verduras, ricas en vitaminas y minerales.
  • Que sea rica en fibra para contrarrestar el
    estreñimiento. La fibra está presente en alimentos integrales de grano
    entero y en la cáscara de frutas y vegetales,
  • Pescados azules y sal yodada.
  • Alimentos recomendados como ajo, mariscos, yemas de
    huevo, perejil, albahaca, sal yodada son importantes para contrarrestar la
    deficiencia de yodo en el organismo.
  • Beber mucha agua, ya que es muy importante una
    hidratación adecuada.
  • Evitar alimentos procesados y refinados. Este tipo
    de alimentos que incluyen harinas blanca y azúcar contienen muchas
    calorías y muy pocos nutrientes, lo que se conoce como “calorías vacías.”
    Como parte de la dieta hay que limitar este tipo de productos.
  • Elegir carnes magras y pollo sin piel, evitando las
    carnes rojas, los embutidos y los quesos grasosos. alimentos ricos en
    yodo.
  • Aumente su actividad física, preferiblemente caminar
    rápido, trotar, bicicleta, subir escaleras, bailar, aeróbicos, entre otros
    por lo menos 30 minutos diarios.