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A la vuelta de vacaciones… Toca reparar

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A la vuelta de vacaciones… Toca reparar

Reparar la piel tras el veraneo: todas las claves

Para los que vuelven de sus vacaciones, ahora toca reparar al máximo los posibles estragos que no solo el sol sino también el estilo de vida estival –horarios irregulares de sueño, alcohol, “dieta libre”- han podido producir en nuestra piel. Te presentamos la mejor rutina beauty after sun, con un plus de hidratación.

Todos experimentamos la misma decepción cuándo, al poco de volver a nuestra rutina, el moreno estival, incluso el conseguido de forma más saludable (esto es, siguiendo al pie de la letra las recomendaciones de los expertos para proteger la piel del daño solar) va desapareciendo poco a poco. Y, además, no lo hace de manera uniforme, sino que se esfuma en forma de “parches” en el mejor de los casos y de sequedad extrema y manchas en el peor. Por eso, tanto para mantener el look bronce durante más tiempo como para reparar los efectos que en mayor o menor medida los estragos vacacionales han dejado a nivel cutáneo, hay que activar el plan “operación retorno” en nuestros cuidados diarios. El primer paso de ese plan pasa por un hábito que la mayoría abandona en cuanto guarda la bolsa de la playa en el trastero: seguir usando fotoprotector. Lo explica el doctor Ramón Vila Rovira, director del Institut Vila Rovira, de Barcelona: “Es muy importante mantener la protección solar. Los filtros solares son los mejores cosméticos antiedad del mercado por su potente capacidad preventiva del envejecimiento. Muchas de las manchas y pequeñas líneas de expresión que ahora se lucen no estarían allí si hubiéramos adquirido el hábito de protegernos de la radiación, especialmente en el rostro, cuello, escote y en las manos”.

¡SOS, me he quemado! Cómo reparar la piel

Los daños colaterales de las vacaciones son aún mayores si, en nuestro afán por apurar hasta el fin los rayos solares, hemos bajado la guardia los últimos días y, en consecuencia, volvemos a casa con un eritema o quemadura solar. “Las quemaduras de sol provocan enrojecimiento e inflamación, así como una elevación de la temperatura de la piel. Los días posteriores a la quemadura hay que evitar la exposición solar y los baños en agua salada o con cloro, ya que pueden irritarla aún más”, dice Maribel Yébenes, directora de los Institutos de Belleza y Medicina Estética Maribel Yébenes.

Los primeros auxilios en estos casos pasan por aplicar un producto after sun que, a ser posible, incluya ingredientes calmantes como el aloe vera. Se debe aplicar una capa generosa, incidiendo especialmente en las zonas más afectadas (hombros, cuello, espalda, rodillas…). Maribel Yébenes aconseja complementar este gesto hidratando la piel, una vez absorbido el after sun, con cosmética formulada con ingredientes nutritivos y regenerantes como la vitamina E o el hammamelis, así como aplicarse mascarillas caseras.

Hidratación, hidratación y más hidratación

Si hay un momento del año en el que la piel pide “agua” (es decir, ingredientes emolientes e hidratantes), ése es el final de las vacaciones. La consiga es clara: hay que hidratar a todos los días y, además, hacerlo bien. “Aunque ya no estemos exponiéndonos al sol a diario, no por ello debemos bajar la guardia. Sobre todo si durante la época estival la piel ha estado más expuesta de lo normal, ahora necesitará un extra de nutrición para recuperar su confort”, explica el doctor Vila Rovira. En la misma línea, Paz Torralba, directora de The Beauty Concept, recuerda que mantener la piel bien hidratada es esencial para que se vea tersa y sana: “Y debemos comenzar desde dentro hacia fuera, porque resulta crucial que bebamos aproximadamente dos litros de agua al día, algo que en otoño e invierno puede costarnos más, pero que es igual de necesario. Por otra parte, este hábito hace que depuremos el organismo de forma continua, lo que ayuda a controlar el peso y mejora nuestra salud”.

En cuanto a la cosmética, la prioridad en estos momentos son los productos que pongan muy claro en la etiqueta: “Hidratante” (es mejor reservar los “pluses” tipo tensor o reafirmante y las texturas más densas para los meses de invierno), y optar por fórmulas ligeras y de absorción rápida. No temas aplicar y reaplicar: si la piel absorbe enseguida el producto es que lo necesita. La nueva generación de humectantes incorpora fórmulas en las que el agua es la protagonista y por ingredientes capaces de transportar grandes cantidades de hidratación a la epidermis, mediante mecanismos que favorecen que ésta la capte y la retenga el mayor tiempo posible.

Por otro lado, los expertos de Bioderma aconsejan buscar productos de limpieza sin jabón: “El uso de cosmética limpiadora con ingredientes agresivos es otra de las causas que favorecen la deshidratación de la piel. Busca en la farmacia productos de higiene sin jabón, que tienen la misma capacidad limpiadora, pero son mucho menos agresivos para nuestra piel”. También recomiendan potenciar la hidratación con mascarillas una o dos veces a la semana: “Así se compensará la pérdida de agua y se aporta un extra de confort a la piel”.

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