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A propósito de los fármacos antiinflamatorios y su...

A propósito de los fármacos antiinflamatorios y sus efectos secundarios gastrointestinales.

Que los fármacos tienen otros efectos además del que terapéuticamente persiguen es un hecho bien conocido. Son los que denominamos efectos secundarios o adversos de un medicamento. Que estos efectos secundarios, entre otros importantes aspectos, dan especial trascendencia al uso indiscriminado de los medicamentos, es obvio. En este contexto destacan por su relevancia médica, económica y social, los fármacos anti-inflamatorios distintos a los corticoides o no esteroideos. En España prescribimos los médicos más de 25 millones de fármacos analgésicos anti-inflamatorios al año. A estos fármacos que mencionamos, tan populares como el ibuprofeno o el naproxeno entre otros muchos (permítame no dar nombres comerciales, basta con que mire en los envases de los medicamentos que guarda en su cajón de siempre, lea su composición y verá que alguno de ellos contiene muy probablemente alguno de estos principios activos), a estos fármacos, como le decía, hay que añadir el más que famoso ácido acetilsalicílico.

El problema de la enorme utilización de estos fármacos, en gran medida indiscriminada e incontrolada, radica en que no están exentos de efectos secundarios importantes que pueden llegar incluso a poner en peligro la vida del paciente. No pretendo ni mucho menos asustarle, ni impresionarle, ni evitar que usted consuma medicamentos que desde hace muchos años son considerados de libre dispensación.

Pero adentrémonos en el problema. El efecto secundario más importante de estos medicamentos es la frecuente producción de úlceras de estómago e intestino. De hecho, en la mayoría de las personas que tomamos estos medicamentos, aunque sólo sea una sola dosis por un dolor en un momento concreto, se producen lesiones en el estómago. Por suerte, habitualmente estas lesiones y úlceras pasan desapercibidas para el paciente. El problema es cuando esas úlceras se complican, fundamentalmente cuando sangran, lo cual supone una situación de elevada gravedad. Para que se haga una idea, En España se ha estimado que más de 10.000 personas ingresan en centros hospitalarios y más de 500 mueren cada año como consecuencia de complicaciones derivadas de la toma de ácido acetilsalicílico y anti-inflamatorios, la mayoría de ellos adquiridos sin prescripción facultativa.

Permítame, por tanto, darle una serie de consejos para, en la medida de lo posible, evitarle problemas con este tipo de medicamentos. Lo primero es que no abuse de ellos, tanto en cantidad como en la duración del tratamiento una vez que empieza a tomarlos, ya que el riesgo de complicaciones es mayor cuanto mayor sea la dosis ingerida. Además, siempre que precise tomar uno de estos comprimidos, no lo haga con el estómago vacío, aproveche cualquiera de las comidas del día. Independientemente de esta norma general, quiero aclararle que no todo el mundo tiene el mismo riesgo de desarrollar una úlcera al tomar estos medicamentos. Si usted aún no ha cumplido los 60 años de edad, si nunca ha tenido una úlcera de estómago y si no tiene ninguna enfermedad grave, no debe preocuparse. Por el contrario, si usted tiene más de 60 años, o ha tenido alguna vez una úlcera, o padece alguna enfermedad grave, lo mejor que puede hacer es consultar a su farmacéutico o médico antes de tomar cualquier medicamento para el dolor, la fiebre o el malestar general. Esto no significa que no pueda tomar estos medicamentos, sin lugar a dudas puede beneficiarse usted también del efecto positivo de estos fármacos, lo único que tiene que hacer es proteger su estómago con un medicamento apropiado y eso, quien lo sabe, es su médico o farmacéutico.

Una alternativa la constituyen nuevos fármacos que tienen la misma actividad anti-inflamatoria pero que no producen lesiones en el estómago. Son los denominados inhibidores selectivos de la enzima COX-2. En poco más de dos años de vida estos nuevos fármacos lo toman o lo han tomado más de 10 millones de personas en el mundo, la mayoría por dolores musculares o articulares, incluyendo lo que popularmente denominamos reuma.

Estos nuevos fármacos han venido a incrementar notablemente las opciones terapéuticas en pacientes con enfermedades inflamatorias reumatológicas. La selección de un anti-inflamatorio clásico o un inhibidor selectivo de la COX-2 depende, entre otros, de factores como el motivo de indicación del tratamiento, la edad del paciente, la existencia o no de antecedentes de úlcera, la presencia de otras enfermedades y tratamientos concomitantes, el tiempo previsto de tratamiento anti-inflamatorio y la dosis de fármaco necesaria. Es el médico el único que puede valorar todos estos factores y, por tanto, a él le corresponde la prescripción del tratamiento.

Dr. J.Enrique Domínguez Muñoz

Especialista en Aparato Digestivo

Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela



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