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ACCIDENTES EN VERANO Prevenir es vida

ACCIDENTES EN VERANO Prevenir es vida

Con el calor llegan las piscinas… y las imprudencias. Tanto los fisioterapeutas como los médicos de urgencia alertan del riesgo de sufrir lesiones medulares y cerebrales al realizar zambullidas, situándolas a poca distancia de las provocadas por accidentes de tráfico.
“Lanzarse desde un trampolín, sin una preparación adecuada, implica un alto riesgo de sufrir lesiones medulares o neurológicas” explica el secretario general del Colegio de Fisioterapeutas de Madrid, José Santos, añadiendo que “tras un mal salto podemos golpearnos con el agua o con el suelo de la piscina, de tal manera que podemos sufrir daños que conducen a la tetraplejia, o incluso a la muerte”. Ante la oleada de programas en televisión en los que los famosos se tiran al agua desde un trampolín, desde el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid advierten a la ciudadanía de que no se debe imitar a estos personajes, ya que “el telespectador debe saber que realizar este tipo de prácticas requiere mucha más preparación de la que aparece en las galas que emiten los programas, y mucho menos hacerlo en el mar, ya que el nivel del agua varía con las mareas lo que genera la aparición de rocas cercanas a la superficie”, informa Santos. “De hecho, los deportistas profesionales que compiten en esta disciplina entrenan diariamente, durante años, para adquirir una completa forma física, y aprenden técnicas de colocación corporal para evitar sufrir daños”.

El CPFCM informa que cada día, diez personas sufren una lesión medular o cerebral en España. “Son lesiones irreversibles, pero también evitables”, declara Santos. “No hay que olvidar que la prevención, es en muchos casos, es la única manera de luchar contra lo que pueden ser secuelas que marquen nuestra vida, o la de nuestros seres queridos de por vida”.

Prevención, también en casa
Cada año se producen en España más de 1,7 millones de accidentes domésticos y de ocio, casi un 4% de la población española. Durante el año 2011 seis de cada 100 españoles y más del 10 por ciento de los hogares españoles sufrieron uno de ellos. Así lo revela el estudio sobre Detección de Accidentes Domésticos y de Ocio (Informe DADO) que publica cada  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentosaño el Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad, a través del Instituto Nacional de Consumo. Este tipo de accidentes, aunque han descendido de forma continua en la última década, suponen la cuarta causa de mortalidad en la Unión Europea. Afectan al 3,75% de la población, mayoritariamente femenina, ya que las mujeres sufren estas lesiones en mayor medida que los hombres (58,7%), al estar en su mayoría ligados a la actividad doméstica.

Aspectos como el tratamiento médico, duración, gravedad de la lesión y medicamentos que toma el accidentado, también han sido aspectos tenidos en cuenta en el estudio. En él se observa que el 87,5 de los accidentados recibió algún tipo de tratamiento como consecuencia del siniestro y su duración media fue de 18 días. La mitad de los hospitalizados tuvo que ser sometido a una intervención quirúrgica.

El estudio, del Instituto Nacional de Consumo (INC), se ha obtenido a partir de las 74.514 encuestas realizadas en los hogares españoles, con un total de 206.588 personas, y proporciona una cifra indicativa de 2.576.601 accidentes (5,46 accidentes cada 100 habitantes). Este Informe DADO contempla “todo accidente producido en el ámbito doméstico o acaecido durante el desarrollo de las actividades de ocio o deportivas y que haya necesitado de cuidados sanitarios”. Quedan excluidos, por tanto, los accidentes por motivos laborales, de trafico, por elementos naturales, ferroviarios, marítimos o aéreos, además de los vinculados con enfermedades, autolesiones y violencia.

Perfil del accidentado y lesiones más comunes
El 58,7% del total de accidentados fueron mujeres y el 41,3%, varones. En cuanto a edad, el grupo de mayor riesgo es el de 25 a 44 años. Los hombres son más proclives a sufrir accidentes entre los 16 y los 42 años, mientras que las mujeres superan la siniestralidad media a partir de los 45 años. Sólo hasta los 25 años se producen el 36,65% de los accidentes domésticos.

Las caídas generan la mayoría de los siniestros (51,1%). Les siguen los golpes y choques, así como los cortes y aplastamientos, con un 16,6% y un 14,2% del total, respectivamente. Los efectos de productos térmicos se sitúan en tercer lugar con un 9,2% del total de accidentes. Las contusiones y magulladuras son el tipo de lesión más frecuente en menores de 1 año y en personas mayores, incidiendo en mayor medida en mujeres. Entre los jóvenes de 5 a 24 años, las lesiones más comunes son las distorsiones, torceduras o esguinces, las heridas abiertas y las contusiones y magulladuras. Las distorsiones, torceduras y esguinces son lesiones menos comunes a medida que aumenta la edad, mientras que las fracturas tienen una tendencia creciente.

El cuerpo del delito
Los niños se lastiman en accidentes donde están implicados juguetes, ropa, mobiliario, otras personas y la comida/bebida.
Entre 5 y 24 años son en mayor medida el propio ser humano y el balón, además de la bicicleta.
Entre los 25 y 44 años se observan cambios en los productos implicados siendo los más relevantes los aparatos de uso doméstico 17,2% y principalmente el cuchillo de cocina.
Para los de 45 a 65 años, los mayores enemigos son las escaleras y el agua, como elemento natural.
Por último, para las personas de mayor edad, aparte de todos los demás causantes anteriores aparecen implicados los equipos exteriores y las superficies trasformadas, ya que el 45,6% de los mayores de 65 años sufren lesiones a causa del suelo.

Cuidado con los deportes al aire libre
Con la llegada de la época estival comienza la práctica de deportes al aire libre que representan un riego potencial para la población infantil. Se estima que las lesiones y accidentes se triplican durante este periodo. De ahí que la Asociación Española de Pediatría (AEP) quiera hacer una llamada de atención sobre la necesidad de extremar las precauciones cuando se practica deporte, ya que se estima que el 95% de los accidentes y sus secuelas se podrían prevenir. Los nuevos deportes, sobre todo los acuáticos, también están aumentando las estadísticas de lesiones.“De hecho,en Europa cerca de 5.000 ciudadanos sufren lesiones mientras practican deportes acuáticos y un elevado porcentaje de ellos son menores”.

En cuanto al uso de canoas, que también ha ganado popularidad en los últimos años, los pediatras apelan a la precaución de los padres para que los menores no se suban solos a un kayak y les enseñen a sentarse de forma segura. Lo mismo ocurre con la práctica de submarinismo con tubo, una práctica habitual en las playas pero que presenta más riesgo de lesiones en los más pequeños debido a que tienen más posibilidades de padecer lipotimia o problemas de oído. “A esto se añade que los niños carecen de la madurez necesaria para manejar situaciones de emergencia bajo el agua”, subraya el doctor Jordi Pou, coordinador del  Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones Infantiles de la AEP . También en verano aumenta la práctica de la bicicleta y con ella el riesgo de lesiones y accidentes por el mal uso del casco, ya que el 80% de los niños que circulan en bicicleta lo hace sin ninguna protección. Según insiste el doctor Pou, “la utilización del casco puede evitar hasta un 88% el riesgo de lesión craneal y cerebral y reduce el riesgo de fallecimiento en un 26%”.

Ahogamientos en niños
El 70% de los ahogados son menores de 6 años, siendo los ahogamientos el principal peligro. Por ello, el Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones Infantiles de la AEP, recomienda en las piscinas, sobre todo en las privadas, donde se registran tres de cada cuatro fallecimientos, el correcto vallado de las mismas, una medida de seguridad que todavía, según denuncia el doctor Pou no está implantado de forma generalizada. “Asimismo,  es fundamental”, añade, “la utilización de elementos de flotación en los niños y en la medida de lo posible de detectores que alerten de cada entrada en el agua, aunque ninguna de estas medidas pueden reemplazar a la vigilancia por parte de padres o cuidadores”, añade este experto.

Recomendaciones de la AEP

No dejes a tu hijo solo, ni siquiera por un momento, sobre una superficie elevada (por ejemplo, cuando le estás cambiando el pañal). Los bebés y los niños tienen un deseo natural e innato de meterse cosas en la boca y frecuentemente también en los oídos o en la nariz,
Si en tu casa hay escaleras, pon puertas de seguridad en la parte alta y baja y mantenlas libres de obstáculos que puedan hacerle tropezar, especialmente juguetes o una alfombra arrugada. Arregla los pasamanos que estén sueltos.
Mantén las ventanas cerradas y pon cerraduras especiales a prueba de niños, que sólo permitan su apertura limitada. Para los cristales de las puertas deberías usar vidrio laminado o resistente.
Quita de su alcance todos los objetos de cristal, cerámica y los objetos pesados. La televisión a veces está colocada sobre una base que puede tambalearse; asegúrate que el niño no puede empujarla.
Mantén las medicinas y productos de limpieza fuera de la vista y del alcance de los niños y consérvalos en sus envases originales, que son los que identifican claramente el contenido. Procura comprar marcas que tengan cierres o tapas a prueba de niños.
Mantén las cerillas y los mecheros fuera de la vista y del alcance de los niños. Si tienes chimenea, utiliza siempre una pantalla protectora y fíjala a la pared de forma que no se pueda quitar o empujar. Pon un extintor en la cocina y hazlo revisar anualmente.
Mantén fuera de su alcance todas las bebidas calientes y no cojas al niño cuando tengas una bebida caliente en la mano.
Mantén a los niños fuera de la cocina siempre que sea posible. Al cocinar, utiliza las placas de atrás y pon las asas hacia dentro.
Comprueba la temperatura del agua del baño o de la ducha, incluso si tu hijo ya ha dejado de ser un bebé. Enséñales a que también lo comprueben ellos.
Mantén la plancha fuera del alcance de los niños, incluso cuando ya la has usado puede seguir caliente.
Asegúrate de comprar una secadora que no se pueda abrir cuando se está utilizando y que no se ponga en funcionamiento automáticamente cuando se cierra la puerta.
Nunca dejes solo a tu hijo cerca del agua, pueden bastar menos de tres centímetros de agua para que un niño se ahogue. Es una buena idea poner en la bañera o en la ducha una alfombrilla antideslizante.
Cuando compres juguetes, comprueba que no tienen elementos pequeños que el niño pueda meterse en la boca y tragar. Sigue las instrucciones de uso.
Los niños pueden asfixiarse con cualquier cuerda o cordón, por lo tanto, asegúrate que los cordones de las cortinas y de las persianas están fuera de su alcance.
Los animales, especialmente los gatos, se pueden sentar sobre los niños en un intento de mantenerles con calor. Déjalos fuera de la habitación cuando el niño esté durmiendo.
Guarda bajo llave los cuchillos, las cuchillas de afeitar, las herramientas de bricolaje y los estuches de costura.
Si vas a viajar, sigue las normas y utiliza sillas especiales homologadas. No sientes a los niños en el asiento delantero ni en brazos de un adulto.
Acompaña a los niños en su trayecto respetando como peatón y como conductor las normas de seguridad vial. Camina con ellos por las aceras evitando el juego y prestando especial atención a las entradas y salidas a garajes, así como a los pasos de cebra.
Haz que utilicen protectores corporales para vehículos infantiles como la bicicleta, los patines o el monopatín, asegurándote previamente que están en buen estado.
Tapa con enchufes especiales las tomas de corriente que no usas normalmente (los puedes adquirir en ferreterías y en muchos supermercados; también podrás comprar las versiones que disponen de una luz de noche).
Vigila permanentemente cualquier aparato eléctrico que esté encendido y evita los cables empalmados. No dejes alargaderas enchufadas una vez utilizadas. Enseña a los niños a no tocar enchufes si están descalzos con las manos o los pies mojados.
Ten siempre a mano un botiquín. Ha de estar a mano y lo más completo posible. Es básico que tenga: gasas esterilizadas, tiritas, esparadrapo, vendas, algodón, alcohol, agua oxigenada, desinfectante, tijeras, pomada antiinflamatoria y pinzas (para la extracción, por ejemplo, de astillas).
Ante una urgencia no olvides que ante un accidente doméstico que requiera cierta gravedad, has de llamar al teléfono de urgencias sanitarias 112 o al 061, o bien, acudir al centro médico más cercano. Y ten en cuenta dos recomendaciones: si el niño se ha caído y está inconsciente, hay que evitar moverlo, aunque se le puede abrigar con mantas. La segunda: en caso de quemaduras, es mejor no aplicar líquidos, gasas ni ungüentos, solo agua fría del grifo.

 



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