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Acidez de estómago: 'jaque mate' a las m...

Acidez de estómago: 'jaque mate' a las malas sobremesas.

Un
o
de cada cinco españoles
padece acidez de estómago al menos una vez a la semana: un síntoma habitual de la
Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE), cuyo número de consultas aumenta
significativamente en verano debido al cambio en los hábitos alimenticios y al
mayor consumo de alcohol

Las
patologías digestivas son las responsables de que uno de cada cinco españoles (22%)
perciban su estado de salud como regular o malo. Así lo acaba de resumir la
Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) tras la reciente presentación en
Madrid del estudio ?Enfermedades Digestivas en la Población Española?, el cual ha
revelado que una de cada tres consultas de atención primaria tiene por causa un
trastorno digestivo. En lo que respecta a los síntomas de reflujo
gastroesofágico, que afectan al 30% de la población española, y entre los que
la acidez de estómago o pirosis ocupa el primer lugar, éstos se disparan en
verano y en Navidad,
dos épocas en las que son frecuentes los cambios en los hábitos alimenticios y en
las que se produce un mayor consumo de bebidas alcohólicas.

 

Por qué los ardores

En
condiciones normales, tras la ingestión de los alimentos se inicia en el
interior del estómago el proceso de la digestión, que requiere de los llamados jugos
gástricos (jugos ácidos del estómago), así como de una serie de enzimas
digestivas para poder llevarse a cabo. Cuando parte del contenido gástrico,
rico en sustancias corrosivas como el ácido clorhídrico, asciende al esófago a
través del llamado esfínter esofágico inferior, se produce la acidez o pirosis, un síntoma
digestivo muy frecuente que consiste en la sensación de ardor o quemazón,
generalmente localizada en la zona alta del abdomen y/o en el tórax por detrás
del esternón. Una vez en el esófago, el ácido puede irritar la mucosa esofágica
y provocar la estimulación de las terminaciones nerviosas que transmiten la
sensibilidad dolorosa en forma de ardor o quemazón. En ocasiones, la irritación
puede provocar la inflamación de la mucosa esofágica y provocar una
esofaguitis.

Un síntoma de
ERGE

La
cronicidad o persistencia de la pirosis son dos indicadores para el diagnóstico
de la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE), según ha explicado el
profesor Manuel Díaz-Rubio, presidente de la Sociedad Española de Patología
Digestiva (SEPD), aunque otros síntomas de ERGE pueden ser dolor en el pecho,
asma o tos crónica. Hay que decir que la pirosis no es exclusiva de la ERGE, ya
que también puede ser síntoma de otras patologías digestivas como la gastritis,
enfermedad que provoca la inflamación de la mucosa gástrica y que puede ser de
tipo agudo o crónico, en cuyo último caso puede persistir durante años y llegar
a producir una úlcera péptica. En la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico, que
afecta por igual a hombres y mujeres y de todos los estilos de vida, el paso del ácido al esófago se debe a que los mecanismos
normales anti-reflujo dejan de funcionar, lo que puede tener por causa:

  1. La relajación del esfínter esofágico inferior, debida a una
    alteración de la motilidad de esta válvula.
  2. Disminución del aclaramiento esofágico, lo que provoca un
    aumento de la salivación como mecanismo de defensa, que se vuelve más
    viscosa y con un pH más alto.   
  3. Las propias características
    de la mucosa esofágica, que al
    no estar preparada para soportar los ácidos procedentes del estómago, se
    lesiona con facilidad provocando ardores.
  4. La actividad del estómago y el retraso del
    vaciamiento gástrico
    , que también favorecen el reflujo gastroesofágico.
  5. Otras causas de tipo
    secundario están relacionadas con el relajamiento que sufre la válvula por
    efecto del embarazo, una estrechez del píloro (una pequeña
    porción del estómago que sirve de puerta de entrada hacia el intestino,
    cerrándose o abriéndose para impedir o dejar paso a los alimentos), una enfermedad respiratoria o una hernia de hiato.
  6. En la mayoría de los
    casos se trata de un reflujo mixto
    debido a la suma de estos factores.

¿Y en el embarazo?

La
acidez de estómago o pirosis es tan común durante el embarazo que los estudios
sugieren que hasta el 50% de las mujeres embarazadas experimentarán pirosis
durante la gestación. Esto se debe a que la progesterona, hormona sexual
femenina, cuyos niveles aumentan durante el embarazo, relaja el músculo del
esfínter esofágico inferior (permitiendo el paso de los ácidos al esófago), y
enlentece el vaciado gástrico. Esto puede provocar una esofaguitis aguda, que
no es otra cosa que la inflamación del esófago producida por la irritación de
los ácidos gástricos.

Cuando
se produce una esofaguitis se experimenta una
sensación de ardor en la parte inferior del esófago, detrás del esternón
(pecho) que se desplaza de forma ascendente hasta la garganta. Algunas veces se
regurgita un líquido que deja un sabor ácido o amargo muy desagradable en la
boca. Estos síntomas pueden durar más de dos horas y con frecuencia empeoran después de comer.

Tras el pecado, la
penitencia

Los
afectados identifican la acidez como una sensación de calor o quemazón en la
boca del estómago, debida a una serie de factores que pueden irritar la mucosa
que lo recubre interiormente:

  1. Para quienes padecen ardores de estómago una comida copiosa
    puede tener consecuencias fatales. Las comidas pesadas o ricas en grasas
    (guisos y fritos), así como las comidas ricas en especias picantes o el
    chocolate, están en la base de digestiones incómodas agravadas por la
    presencia de ardores.
  2. Los zumos de cítricos,
    el café o el té pueden estimular la secreción gástrica, facilitando la
    subida de los ácidos al esófago, además de que pueden irritar la mucosa
    intestinal.
  3. Algunos fármacos como
    los derivados del ácido acetilsalicílico o los antiinflamatorios no
    esteroideos pueden provocar pirosis.
  4. Las situaciones de
    estrés y tensión emocional han sido valoradas de manera exagerada, ya que aunque
    los pacientes atribuyen muchas veces su estado a situaciones de tensión,
    en muchos casos no está claro que este factor sea desencadentante de
    acidez estomacal.
  5. El alcohol y el tabaco:
    cuando hay reflujo gastroesofágico la salivación aumenta, como mecanismo
    de defensa. Sin embargo, el tabaco y el alcohol reducen el aclaramiento
    esofágico, reduciendo la salivación.

Su factura por malos hábitos

Aunque
tradicionalmente se haya relacionado con el consumo de cierto tipo de
alimentos, lo que más influye en su aparición son los atracones y los malos
hábitos a la hora de comer. Es frecuente, sobre todo durante el embarazo, que
las personas que padezcan ardores sufran un episodio a raíz de ciertos malos
hábitos adquiridos:

v     
Nunca te acuestes
inmediatamente después de comer
. Es mejor esperar al menos dos horas. En este
sentido, hacer la siesta puede ser perjudicial si además de dormir inmediatamente después de
comer, ésta dura más de 15-20 minutos y se realiza en posición horizontal o en
posición de decúbito  (tumbado o
recostado, lo que facilita el paso de ácidos del estómago al esófago). Para
remediarlo, prueba a hacer la siesta en un sillón en posición sentado y nunca
inmediatamente después de comer.

v     
Al
dormir en la cama, eleva la cabecera
de 10 a 15 cm, colocando tacos en las patas delanteras.

v     
Evita agacharte con frecuencia, sobre todo
después de comer, o
levantar objetos pesados.

v     
Come lentamente, en pequeñas cantidades y
varias veces al día (de 5 a 6 veces).

v     
No vistas ropas apretadas que presionen el estómago.

Las medidas ?de cajón ?

* Es importante decir que
las siguientes medidas genéricas se contemplan sólo en personas que padezcan acidez
de manera habitual. Además, la forma en que afectan los alimentos depende de
cada caso en particular, por lo que conviene diseñar una dieta con el médico e
ir equilibrando un régimen que incluya alimentos nuevos de manera progresiva.

  1. Si sufres ardores con
    cierta frecuencia es importante que no limites tu dieta más allá de lo
    necesario. Por lo tanto, lleva a cabo una alimentación lo más variada posible, excluyendo de común
    acuerdo con tu médico aquellos alimentos que hayan demostrado ser nocivos
    para tu caso. Procura reducir también los alimentos que aumentan la acidez
    (como la leche) o irritan la mucosa gástrica del estómago (como el café,
    el chocolate o el té).
  2. Si hay acidez, los derivados del tomate y los zumos de
    cítricos
    pueden causar molestias, aunque todo depende de la persona.
  3. Distribuye la
    alimentación en cinco o seis tomas.
    Es preferible que las comidas sean frecuentes y de poco volumen, nunca
    copiosas.
  4. Come lentamente, procurando masticar
    bien los alimentos.
  5. La leche a las 2-3 horas de su ingestión provoca acidez, por lo
    que conviene limitarla y sobre todo no tomarla antes de ir a dormir.
  6. Evita los alimentos fritos o demasiado grasos
    (embutidos, entremeses con hojaldre, estofados o guisos que incluyan
    carnes muy grasas o cocinados con mucho aceite, platos con salsas que
    lleven nata, queso o mayonesa?), o que hayan sido sometidos a cocciones
    prolongadas.
  7. Prueba tu tolerancia con los alimentos ricos en fibra (legumbres,
    verduras cocidas, ensaladas, cereales integrales, frutos secos?) ya que
    aunque la fibra pueda producir acidez y flatulencias, no afectan por igual
    a todo el mundo.
  8. Limita los platos muy salados, condimentados o
    picantes, como los escabeches.
  9. Bebe agua entre comidas mejor que durante las
    comidas con el fin de no aumentar el volumen del estómago. Evita también las
    bebidas carbonatadas (con gas).
  10. Procura no tomar alcohol y no fumar. El
    tabaco produce un exceso de salivación que reduce el aclaramiento
    esofágico.
  11. En caso de que no sea
    suficiente con estas medidas, consulta al médico o farmacéutico antes de
    tomar cualquier antiácido,
    sobre todo si estás embarazada. Estos compuestos hechos a base de
    bicarbonato de sodio, antiácidos de magnesio, etc., deben ser
    suministrados con el consejo médico o farmacéutico, ya que una dosis
    insuficiente en caso de ERGE puede suponer riesgos e incapacidad para
    llevar un estilo de vida normal.

Los datos

*
Según el estudio

?



Enfermedades Digestivas en
la





P




oblación




E




spañola




?


, realizado por la SEPD

  • El 80% de la población
    española tiene molestias gastrointestinales.
  • Las molestias
    digestivas en las mujeres casi doblan a las de los hombres: un 65% frente
    a un 35%.
  • Los síntomas más
    mencionados en la encuesta son: ventosidades, eructos y ruidos de tripas.
  • Las enfermedades más
    conocidas son la úlcera péptica, la gastroenteritis, y la gastritis,
    seguidas de la acidez de estómago (pirosis) y del cáncer de colon, ambas
    menos conocidas.


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