Ácidos grasos omega-3.

Llamados omega-3, estos ácidos grasos poliinsaturados han
revolucionado las teorías sobre hábitos saludables en nutrición

Los productos enriquecidos con ácidos grasos omega 3 encabezan la lista
de los llamados ?alimentos funcionales?. Es decir, aquellos alimentos que han
sido enriquecidos con algún componente, nutriente o no, que proporciona un
valor añadido por encima de su valor nutricional, y es susceptible de ejercer
efectos directos y beneficiosos sobre nuestra salud y nuestro bienestar. Este nuevo concepto de alimento funcional, adoptado por primera vez en
Japón hace 14 años (?Functional Food?),
surge al amparo de los nuevos estilos de vida en los que la falta de tiempo, el
estrés y los extensos horarios de trabajo han acabado por empobrecer nuestros
hábitos nutricionales. A los ya conocidos beneficios saludables de una dieta
rica en omega 3, sustancia que no puede ser fabricada por nuestro organismo y
precisa de un aporte externo a través de los alimentos, se añaden ahora los
efectos positivos que producen durante el embarazo, la lactancia y las etapas
de crecimiento del niño.

Buenos para la madre y el
niño

El Libro Blanco de los Omega 3, una publicación coordinada por el
Profesor Ángel Gil, catedrático de Bioquímica de la Facultad de Farmacia de la
Universidad de Granada, resalta la importancia que tiene el consumo de estas
grasas en la mujer durante los períodos de gestación y lactancia. Según indica
esta publicación, un consumo adecuado de estos ácidos grasos contribuye a
evitar el riesgo de hipertensión en el embarazo y a favorecer el desarrollo
neurológico del feto durante su formación, en los bebés prematuros y en las
primeras etapas de crecimiento del niño. Así lo han demostrado numerosos estudios
en los que se ha puesto de manifiesto que la carencia de esta sustancia durante
el embarazo contribuye negativamente sobre el crecimiento del feto, así como
en  su desarrollo mental y visual, ya
que los omega 3 son constituyentes de tejidos tan importantes como las neuronas
y la retina.

Recomendaciones prenatales

Durante el período de gestación y lactancia es cuando las necesidades
de ácidos grasos en el organismo femenino aumentan de forma considerable,
siendo necesario cubrirlas para que todo transcurra con normalidad y el bebé
tenga un correcto desarrollo antes y después del parto. El profesor Gil sitúa
entre 1,5 y 2 gramos por día el consumo de omega 3 requerido por la mujer
embarazada durante los seis primeros meses de gestación, y entre 2 y 2,5 gramos
durante los tres meses restantes y el período de lactancia. Según Gil, este
consumo responsable asegura un embarazo sin complicaciones y una mejor calidad
de vida del bebé.

Bebés prematuros

Numerosos estudios han determinado la importancia que la alimentación con
fórmulas suplementadas de omega 3 tiene sobre el crecimiento y el desarrollo
mental de los niños prematuros. En concreto, estos niños presentan un mejor
índice de desarrollo de Bayley, relacionado con la capacidad del lenguaje.Pero además, el Profesor Gil asegura que ?el mayor grado de
desarrollo mental y psicomotor de los recién nacidos de bajo peso a los 19
meses de edad se correlaciona con la ingesta temprana de omega-3?, a lo que hay
que unir que ?existen  estudios en los
que se demuestra que una dieta con omega-3 en los primeros meses de vida mejora
la capacidad de solucionar problemas en niños a término normales y con retraso
del crecimiento?.

La mesa mediterránea:

Fuente de omega-3

No obstante, los alimentos funcionales no curan ni previenen
por sí solos. Además, una persona sana que sigue una dieta equilibrada ingiere,
sin recurrir a alimentos funcionales o enriquecidos, todos los nutrientes que
necesita. La mejor fuente de ácidos grasos omega 3 se encuentra en los productos
que componen la dieta mediterránea. Integrada por alimentos frescos y sanos
como el pescado azul, los frutos secos como las nueces, las verduras, la leche,
las legumbres y el aceite de oliva, esta dieta ha llevado a nuestras mesas y
durante siglos, platos muy nutritivos y saludables. Sin embargo, los cambios en
los hábitos alimentarios que se han ido implantando durante los últimos años
han propiciado el abandono en el consumo de estos alimentos, cediendo a la
incorporación de alimentos que, consumidos de una manera poco equilibrada,
pueden llegar a perjudicar incluso nuestra salud. Estos alimentos forman parte
de la llamadacomida rápida (fast food), que causa especial furor
entre los más jóvenes. Hamburguesas, baguettes, pizzas, patatas fritas y todo
tipo de  productos de bollería componen una
dieta que se ha hecho demasiado habitual. Su alto contenido en grasas
saturadas, colesterol y proteínas la convierten en una alimentación poco
saludable.

Se estima que el consumo
ideal de omega-3 en los adultos es del 1% de la energía total consumida, lo que
supone el equivalente a unos 100 gramos de pescado diario

El catálogo de beneficios

  1. Reducen la
    presión arterial.
  2. Previenen
    las arritmias y la muerte súbita.
  3. Tienen
    efectos antitrombóticos y vasodilatadores.
  4. Disminuyen
    el colesterol malo y aumentan el bueno.
  5. Provocan
    un descenso en los niveles plasmáticos de triglicéridos
  6. Previenen
    las enfermedades inflamatorias del aparato respiratorio y el
    envejecimiento pulmonar.
  7. Reducen la
    incidencia del asma.
  8. Tienen
    efectos anticancerígenos, ya que reducen el crecimiento y desarrollo de
    las células invadidas y recuperan el sistema inmunológico de los enfermos.
    Además, disminuyen la movilidad de las células malignas, evitando así la
    metástasis.
  9. Potencian
    la función inmunitaria.


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