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ACÚFENOS, HIPOACUSIAS, PRESBIACUSIAS… ¿Tiene...

ACÚFENOS, HIPOACUSIAS, PRESBIACUSIAS… ¿Tienen solución?


Un problema de audición incapacita para una correcta comunicación verbal, crea confusión e interfiere en las relaciones sociales. Sin duda, se trata de un problema de gran calado, ya que, según los expertos, la actual contaminación acústica y el uso cotidiano de MP3, MP4 y MP5 harán que las nuevas generaciones vivan los problemas de sus abuelos a la edad de sus padres.  

Los problemas de oído afectan ya en España al 8% de la población, es decir, a casi 1 de cada 10 españoles, lo que equivale a cerca de 3,5 millones de personas, según datos oficiales publicados. En el caso de las personas de más de 55 años, las estadísticas ascienden al 35% de la población, siendo este problema el tercero más frecuente para nuestros mayores, tras la artrosis y la hipertensión.
Según los expertos reunidos en el último Congreso Nacional de Audioprotesistas, si antes la presbiacusia o pérdida de audición asociada al envejecimiento, se manifestaba a partir de los 65 años, en la actualidad afecta cada vez más a personas de entre 45 y 50 años. La causa de este incremento en personas más jóvenes se debe fundamentalmente a la contaminación acústica o el estilo de vida, con el agravante de que la OMS sitúa a España como el segundo país más ruidoso del mundo después de Japón. Ante esto se impone una nueva reeducación de la población en general en hábitos de prevención y cuidados para la salud auditiva.

Sordera: parcial o total

La sordera la podríamos definir como la incapacidad de usar correctamente el sentido del oído debido a una pérdida de su capacidad funcional que puede ser parcial, lo que se conoce como hipoacusia (cuando el nivel de audición está por debajo de la normalidad 20 decibelios) o total que entonces se llama cofosis. La hipoacusia puede estar provocada por circunstancias muy diversas. En ocasiones se debe a un mal funcionamiento del sistema auditivo, síntoma o  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentosconsecuencia de enfermedades o infecciones. La causa también puede ser algún factor hereditario o la exposición prolongada a ruidos intensos. La audición puede quedar dañada a cualquier edad, de forma progresiva e indolora. Aunque existe otro tipo de sordera provocada por el proceso de envejecimiento llamada presbiacusia y que suele manifestarse en torno a los 60 años.

Presbiacusias: cada vez antes
Esta sordera relacionada con la edad o presbiacusia es actualmente la enfermedad neurodegenerativa más común relacionada con el envejecimiento. Afecta aproximadamente al 23% de la población entre los 65 y 75 años y al 40% de la población mayor de 75 años. Sin embargo, en los últimos años se ha observado un aumento del número de personas con presbiacusia en edades comprendidas entre los 45 y los 50. El uso de MP3, MP4 y MP5, la contaminación acústica, el incumplimiento de las medidas de seguridad y prevención laboral en materia de ruido, así como otros factores relacionados con hábitos poco saludables, como el consumo del tabaco, provocan que la aparición de la sordera por deterioro del sistema auditivo se produzca a edades cada vez más tempranas.

La detección de la pérdida auditiva, el tratamiento y la rehabilitación de la audición enfocada en adultos  y la adaptación temprana de audífonos es fundamental para evitar un empeoramiento de la audición. Según José Ignacio Mijangos, presidente de la Asociación Nacional de Audioprotesistas (ANA), “la prevención es vital para corregir y mejorar la calidad auditiva. Por ese motivo, es recomendable realizar revisiones auditivas periódicas a partir de los 45 años, ya que la adaptación protésica de audífonos en fase temprana permite recuperar y potenciar las funciones auditivas deterioradas, mejorando la calidad de vida de los afectados y obteniendo resultados mucho más efectivos”, afirma Mijangos. Sin embargo, los últimos estudios realizados por la ANA indican que, si en España existe más de un millón de personas afectadas por alguna discapacidad auditiva de distinto grado y tipo, sólo un 28% recurre al uso de audífonos. El no reconocer la deficiencia o el rechazo al uso de prótesis por razones estéticas siguen siendo las principales causas de estos bajos porcentajes.

A partir de los 55, revisiones cada 2 años
Según los expertos, a partir de los 55 ó 60 años es conveniente someterse a revisiones periódicas cada dos años a fin de identificar y retrasar cualquier pérdida de audición, sobre todo la presbiacusia. Aunque no se puede revertir, este trastorno sí se puede ralentizar siguiendo una serie de hábitos saludables: los más importantes son evitar ruidos fuertes y mantenidos en el tiempo (el caso clásico del martillo neumático) y huir del uso prolongado de auriculares a alto volumen.

Según la doctora Isabel Sánchez Cuadrado, especialista de otorrinolaringología de la Clínica La Luz, con motivo de la Semana Internacional de la Sordera, que se ha celebrado en el mes de septiembre, auspiciada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), “una pérdida de audición es algo a lo que tenemos que prestar atención, puesto que va a suponer una merma importante de nuestra calidad de vida y de nuestra capacidad de comunicarnos con los demás, con todo lo que eso supone”, ha reconocido esta experta. Generalmente, la gravedad de la sordera depende mucho del momento en el que aparece, ya que “no es lo mismo que se trate de una sordera congénita o que haya comenzado antes del desarrollo del lenguaje o que aparezca después”, añade la especialista.

En caso de pérdida irreversible o suficiente, hay que perder el miedo al tratamiento auditivo. Actualmente los avances tecnológicos, ponen a disposición de este colectivo audífonos perfectamente adaptados y pensados para nuestro estilo y ritmo de vida, que cubrirán las necesidades tanto a nivel estético como funcional.

Ojo, que no avisa
Además hay que tener en cuenta que la sordera no avisa, ya que no hay signo de fatiga auditiva como sí puede ocurrir en el caso de la visión con la sensación de irritación o picor en los ojos.
“De lo que sí tenemos que ser conscientes es de que si empezamos a notar alguna pérdida de audición tenemos que ser valorados por un especialista y después ser más precavidos todavía con los ruidos fuertes y prolongados”, afirma la doctora Sánchez Cuadrado.

Lo que hay que evitar
· El uso de bastoncillos de algodón en la higiene del oído.
· Descuidar nuestros oídos tras una gripe, un catarro o una infección.
· No protegerlos debidamente ante la práctica de la natación en piscinas o similar.
· Nuestro estilo de vida también se refleja en nuestros oídos, hasta el punto de que “el abuso del alcohol y el tabaco, descansar mal y el estrés provocan un deterioro auditivo”, según asegura el doctor Francisco Antoli-Candela Cano, presidente de la Comisión de Otología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Patología Cérvico-Facial (SEORL-PCF).
· Hay fármacos, como algunos antibióticos o el ácido acetilsalicílico, que a dosis elevadas pueden influir en la aparición de sordera, así como determinadas infecciones como la otitis.
· Los ruidos y la música alta provocan daño del nervio auditivo. De hecho, el 72% de los adolescentes muestran pérdida en su capacidad auditiva después de asistir a un concierto de música pop o rock, según un estudio publicado por la revista americana Otology & Neurotology, dirigido por doctora M. Jennifer Derebery, del House Clinic y del House Research Institute.  Y así lo confirma otro estudio de la Universidad de Leicester (Reino Unido) publicado en la revista Proocedings of the National Academy of Sciences, que ha demostrado cómo superar los 110 decibelios destruye la mielina, la capa que recubre las células nerviosas que se encargan de transmitir las señales de sonido al cerebro, y de ese modo

interrumpen la llegada de la información al cerebro, lo que puede causar sordera temporal o permanente, en caso de exposición repetida. Igualmente, según este estudio, la exposición sostenida a sonidos mayores de 90 decibelios (el nivel medio de los aparatos de mp3) puede causar sordera permanente. Como conclusión, este estudio ha demostrado que subir el volumen de la música cuando se escucha a través de unos auriculares puede suponer un daño similar al que provocaría estar cerca del motor de un jet en funcionamiento.  Las recomendaciones de los expertos son alejarse de la fuente sonora, protegerse los oídos y utilizar los reproductores con auriculares a un volumen que no pueda oír la persona que esté junto al usuario.
· El incumplimiento de muchas empresas de la ley vigente de protección auditiva en España, nos encontramos con 4 millones de personas que trabajan en entornos con ruidos superiores a 85 Db. y no se protegen los oídos adecuadamente con tapones antirruidos personalizados.

Los acúfenos, ¡otro cantar!
La región del cerebro que se encarga de poder percibir el sonido de los impulsos eléctricos que transportan las neuronas desde el oído es el llamado núcleo coclear dorsal. El daño a las neuronas en esta región también es responsable de otro trastorno, llamado acúfeno o tinnitus, que es la sensación de un zumbido continuo en el oído, y que cualquier persona en más de una ocasión puede haber experimentado después de un concierto o al salir de una discoteca. Estas molestias llamadas acúfenos, constituyen la señal de que algunas de las células ciliadas del interior del oído han sido deterioradas por la agresión del ruido. Este trauma acústico, si no ha causado lesiones importantes en el oído interno, se irán en unas horas o días dependiendo de la intensidad. Sin embargo, si estos síntomas no desaparecen, es conveniente acudir a un especialista que revise nuestros oídos para descartar que se haya producido una hipoacusia o pérdida auditiva, o un tinnitus permanente que en ocasiones han llevado a algunas personas al suicidio.

El tinnitus puede tener varias causas: desde afecciones auditivas previas, hasta presión arterial alta, un desorden metabólico, una infección o reacción alérgica, un ruido intenso o estrés prolongado Aunque se ha definido como causa principal del tinnitus el trauma acústico agudo o crónico,

Sin embargo, es alentador saber que, en infinidad de casos, los ruidos en el oído desaparecen solos tras unos cuantos días o semanas. Pero siempre es recomendable una revisión médica, pues un zumbido indica que ya existe una lesión en alguna parte del oído o en el trayecto del oído hacia el cerebro. Si el sonido persiste hay que buscar ayuda, pues el tinnitus es un síntoma, no una enfermedad, así que lo primero que hay que hacer es buscar qué lo ocasiona.

Sí a los antioxidantes
Afortunadamente, este daño a la mielina puede revertirse y lograr que las neuronas vuelvan a funcionar con normalidad restaurando el oído. De hecho, la pérdida auditiva que se produce en este tipo de eventos no causa daños permanentes y habitualmente desaparece pasadas unas 16-48 horas, siempre que no se superen los cien decibelios durante mucho tiempo. Existen compuestos antioxidantes a base de melatonina, que han demostrado ser eficaces frente a los acúfenos e hipoacusias y que llegan a favorecer la función auditiva. Estudios recientes han demostrado que esta sustancia interfiere en los mecanismos citotóxicos que culminan con la muerte de las células ciliadas del oído medio, impidiendo la aparición de los acúfenos y la pérdida de los niveles normales de audición. Igualmente el magnesio y sustancias naturales como el Ginkgo biloba, han demostrado ser eficaces en la prevención de patologías como la presbiacusia  la hipoacusia y el tínnitus, reduciendo el flujo de calcio extracelular hacia el interior de la célula y la formación de radicales libres, señalan los expertos. De hecho, son los autores de la prevención de la apoptosis y de la muerte celular, indican. Todos estos compuestos, contrarrestan la producción de especies reactivas de oxígeno y neutraliza la sobreproducción de calcio intracelular, e incrementan la perfusión sanguínea y el aporte de nutrientes a las células del oído medio, subrayan los expertos.

Igualmente, existen medicamentos con cortisona para mejorar las propiedades circulatorias de la sangre. Éstos son efectivos en alergias y reducen el riesgo de inflamación de las paredes internas de los vasos en el oído interno. También existen los distractores o generadores de ruido, aparatos que pueden ser implantados o usados en el interior del oído; estos generan sonidos que permiten “esconder” el tinnitus. De este modo el cerebro se acostumbra a él y, con el tiempo, el zumbido se vuelve una carga menos pesada.

Además de esta terapia secuencial sonora, algunas personas han salido adelante con la terapia de reentrenamiento, que consiste en sesiones de consejo psicológico basadas en el modelo neurofisiológico del tinnitus junto con la terapia sonora.



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