LA GRIPE Un virus renovable

Contra la gripe, de nada sirve haberte vacunado en años anteriores. Al tratarse de un virus que sufre variaciones en sus antígenos de superficie, cada año aparecen cepas distintas frente a los que el ser humano no es capaz de reaccionar. De ahí que la vacuna deba administrarse anualmente. Octubre es el momento.

Ningún año la gripe viene igual. Esto es así porque se trata de una enfermedad infecciosa provocada por un virus cuyas cepas varían cada año, y por lo tanto, cuya vacuna debe variar también cada año. De ahí que anualmente se ponga en marcha un proceso que implica toda una cadena de decisiones que terminarán dando como resultado la vacuna de la temporada. El proceso comienza con la publicación, a principios de año, de las recomendaciones que la Organización Mundial de la Salud (OMS) emite para la composición de la vacuna antigripal que será utilizada en la próxima temporada, según las cepas que han sido virulentas durante los meses anteriores, a partir de la cual, un grupo de expertos de la Unión Europea, teniendo en cuenta la situación epidemiológica de la gripe en Europa, adopta una decisión sobre las cepas de virus de gripe recomendados para la producción de vacuna en la siguiente campaña de vacunación. A partir de ahí, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) publica una circular que recoge las normas a seguir con respecto a las cepas utilizadas en las vacunas de la gripe para la campaña del año en curso, de forma que a partir del 1 de septiembre, no se pueden dispensar vacunas antigripales estacionales con distinta composición de la que se refleja en la circular emitida por este organismo.

¡Ya está aquí!
Según recogen desde el portal de la organización farmacéutica colegial, www.portalfarma.com, la gripe es una enfermedad infecciosa aguda de las vías respiratorias que se caracteriza por una elevada capacidad de transmisión, presentación invernal y recurrencia epidémica periódica. Se trata de una infección producida por un virus de la familia de los Orthomyxoviridae. Desde el punto de vista de la salud pública sólo son relevantes los tipos A y B, ya que el C no produce epidemias y sólo provoca infecciones asintomáticas o cuadros clínicos poco trascendentes. En cualquier caso, los antibióticos, de espectro bacteriano y no vírico, no sirven como tratamiento. Se caracteriza por fiebre elevada, que suele durar entre 3 y 7 días, acompañada de dolor muscular y de cabeza, malestar general, cansancio, tos seca, falta de apetito y dolor al tragar. Dado que la infección por el virus de la gripe es más frecuente en niños y en mayores de 64 años, y predomina en los meses fríos, es conveniente incluirlos entre el colectivo de riesgo para vacunación y de cara al invierno. Algunos síntomas de la gripe son comunes a todas las edades; sin embargo otros son más específicos de determinados grupos de edad. Por ejemplo, en ancianos es frecuente la aparición de disnea o la producción de esputo, mientras que en niños son síntomas frecuentes la otitis media.

Más fuerte que un resfriado
La infección causada por los virus gripales ocasiona una alteración del epitelio respiratorio mucho más severa que la provocada por virus catarrales. A las pocas horas de la infección este epitelio está inflamado y el periodo de incubación suele durar 2-3 días. Este corto periodo, junto con la alta cantidad de virus en las secreciones nasofaríngeas y la pequeña cantidad de estos virus necesaria para que se produzca el contagio explica la naturaleza explosiva de las epidemias.

¿Por qué vacunarse?
Todos los expertos recomiendan la vacunación antigripal como la mejor herramienta para prevenir la gripe. Aunque se recomienda su administración durante los meses de septiembre y octubre, la campaña de vacunación no suele comenzar hasta el mes de octubre. Una vez administrada la vacuna, la protección eficaz comienza después de 7- 10 días y dura hasta 6 meses, lo que hace necesaria la vacunación anual. A veces, se produce una reacción a las horas de la administración, consistente en fiebre, malestar y otros síntomas, que pueden llevar al paciente a creer erróneamente que la vacuna le ha producido gripe. No hay que olvidar que la vacunación es únicamente preventiva, y que una vez que el paciente se ha contagiado, esta opción ya no es eficaz.
Las vacunas se administran en centros de salud, residencias de ancianos, domicilios particulares (cuando la situación lo requiera), hospitales y centros de prevención.

Grupos de riesgo
1. Mayores de 65 años.
2. Adultos y niños con patologías crónicas (diabetes, insuficiencia renal, etc.), así como las personas que conviven con ellos.
3. Niños/as y adolescentes, de 6 meses a 18 años, que reciben tratamiento prolongado con ácido acetilsalicílico, por la posibilidad de desarrollar un síndrome de Reye tras la gripe.
4. Mujeres embarazadas, preferiblemente a partir del segundo trimestre del embarazo.
5. Grupos con capacidad de transmitir la gripe a personas de riesgo, esto es, personal sanitario, trabajadores sociales, empleados de residencias de ancianos, cuidadores, etc.
6. Personal que trabaja en el sector avícola. Ello se debe a que aunque el reservorio de la grie en las infecciones humanas es fundamentalmente el hombre, los virus gripales infectan también a animales como caballos, cerdos, ballenas y a pájaros, de hecho, son fuente de nuevos subtipos para el hombre. La capacidad demostrada de los virus gripales de las aves de saltar la barrera interespecie hace que la gripe no pueda ser considerada como una enfermedad erradicable.

En caso de gripe, tu farmacéutico recomienda…

  • No utilizar antibióticos.
  • Combatir los síntomas: el dolor muscular y de cabeza con analgésicos, la fiebre con antipiréticos, la congestión nasal con descongestionantes, el exceso de mucosidad con mucolíticos y expectorantes y la tos, con antitusivos.
  • Hacer reposo.
  • Beber líquido abundante.
  • Acudir al médico en caso de cualquier complicación.
  • Evitar el consumo de tabaco.
  • Humidificar el ambiente.
  • Evitar los cambios bruscos de temperatura.
  • En algunos casos, puede valorarse la utilización de medicamentos antivirales como amantadina (este último no autorizado en España), rimantadina, zanamivir y oseltamivir.

¡Ojo a las complicaciones!
Las complicaciones de la gripe son predominantemente respiratorias.
1. La aparición de neumonía viral primaria se asocia a una alta tasa de letalidad.
2. La neumonía bacteriana secundaria se caracteriza por la aparición de un nuevo acceso de fiebre y tos productiva en el periodo de convalecencia de la gripe.
3. Ocasionalmente se producen cuadros de neumonía combinada viral y bacteriana que tiene una respuesta variable a los antibióticos.
4. La gripe puede ocasionar reagudización de su patología en pacientes con EPOC o fibrosis quística y también provocar la exacerbación aguda de su enfermedad en asmáticos.
5. Complicaciones neurológicas raras de la gripe incluyen el Síndrome de Reye y el Síndrome de Guillain-Barré.

A tener en cuenta…

  • En caso de enfermedad febril aguda, se debe esperar hasta que se resuelvan los síntomas para administrar la vacuna.
  • Hay que tener precaución a la hora de administrar la vacuna en niños menores de 6 meses.
  • Se puede administrar al mismo tiempo que la vacuna triple vírica, dtP, polio oral, Haemophilus influenzae tipo B y antineumocócica, siempre que se administren en diferentes lugares.
  • Los pacientes bajo terapia inmunosupresora pueden presentar una respuesta inmunológica disminuida a la vacuna y es preferible retrasar la vacunación hasta que la terapia inmunosupresora se discontinúe.
  • Es importante tener en cuenta que la vacuna no puede contagiar la enfermedad al contener virus muertos no contagiosos y que es posible que por casualidad el paciente sufra en los días posteriores a la vacunación un cuadro de vías respiratorias altas que en ningún caso está relacionado con la administración de la vacuna antigripal.
  • El efecto secundario más frecuente tras la administración de la vacuna es escozor en el lugar de la inyección.
  • Puede aparecer reacciones sistémicas tales como fiebre, malestar, mialgia y otros síntomas, más frecuentes en niños de menos de 12 años y vacunados por primera vez. Estas reacciones se inician en las primeras 6-12 horas y suelen persistir 1-2 días.
  • Las reacciones alérgicas son muy poco frecuentes y suelen deberse a restos de proteínas de huevo.

 





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