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Aftas bucales. vitaminas sí, gracias.

Aftas bucales. vitaminas sí, gracias.

Falta de hierro o de vitaminas, deficiencias
nutritivas, alguna enfermedad subyacente… No hay enemigo pequeño: las aftas
bucales o ?llagas?, que suelen persistir hasta dos semanas, pueden ser tan dolorosas
que llegan a interferir incluso en las actividades diarias

Las aftas bucales o ?llagas?
no son otra cosa que pequeñas ulceraciones o erosiones, habitualmente del
tamaño de una lenteja, de coloración blanquecina y rodeada de un halo rojizo. Pueden
presentarse aisladamente, o bien en grupos, y suelen localizarse en cualquier
sector de la mucosa bucal, aunque por lo general se desarrollan en la cara
posterior de los labios, bajo la lengua o en los carrillos. Pueden estar
constituidas hasta por un grupo de 30 pequeñas ulceraciones formando una sola,
y ocasionan un dolor y un picor que suele persistir hasta dos semanas.

Infancia-adolescencia-juventud

Las aftas bucales aparecen
por primera vez tanto en la infancia como en la adolescencia. En caso de que
aparezcan por primera vez en la edad adulta habría que pensar en alguna causa
subyacente, como un virus, la depresión del sistema inmunitario provocada por
alguna enfermedad o por situaciones prolongadas de estrés y tensión emocional.

  1. Aunque no siempre guardan relación con el tipo de
    alimentación que se lleve, las aftas bucales suelen tener como origen algún
    estado carencial, bien sea de
    vitaminas o de minerales, especialmente de hierro o de vitaminas del grupo
    B, principalmente folatos o vitamina B12. En
    estos casos hay que investigar el historial de anemias, malabsorción, pérdidas de sangre, especialmente
    durante la menstruación, hemorroides, o simplemente el seguimiento de una
    dieta inadecuada.
  2. Las aftas pueden estar provocadas por alergias o intolerancias a algún
    alimento concreto. Por ejemplo, pueden aparecer durante la enfermedad
    celíaca en caso de que se tome gluten.
  3. Cuando se está bajo de defensas o se tiene el sistema inmunitario deprimido por
    alguna enfermedad, las llagas suelen hacer acto de presencia.
  4. Las infecciones
    víricas
    también las provocan.
  5. Al igual que ocurre con algunos tipos de alopecia
    (caída el pelo), en situaciones de tensión
    emocional o estrés
    pueden aparecer cuadros de aftas bucales.
  6. En muy contadas ocasiones constituyen una
    manifestación de otra enfermedad,
    como la enfermedad de Behçet, la colitis
    ulcerosa, la enfermedad de Crohn o incluso la
    leucemia. En estos casos, es muy habitual que los brotes se presenten con
    mucha frecuencia y que las lesiones persistan varias semanas, o incluso
    meses.

Estomatitis aftosa

Palabras mayores

La estomatitis aftosa es un
trastorno muy frecuente, que habitualmente se presenta periódicamente o a
brotes, y que afecta aproximadamente al 20 % de la población. Las causas del
trastorno se desconocen, aunque se considera probable que se produzca por un
mecanismo autoinmune, en el que el sistema
inmunológico elabora anormalmente elementos que reaccionan contra los propios
tejidos del organismo. Los brotes de estomatitis aftosa pueden aparecer en
cualquier momento, aunque a menudo son precedidos por diversas circunstancias
como estrés emocional, irritación mecánica de la mucosa bucal, período
premenstrual o ingestión de diversos alimentos, tales como nueces, avellanas,
higos, chocolate, crustáceos o sardinas. La alteración puede ser asintomática, aunque lo más habitual es que se manifieste
con una sensación de ardor o dolor, a veces muy intensa, al movilizar la zona
afectada o al ingerir alimentos, en especial si son salados, picantes,
calientes o ácidos.

La dieta: primer tratamiento a seguir

  • Consume hierro en mayor cantidad. Las vísceras,
    las carnes, los huevos y los pescados son los alimentos más ricos en
    hierro. Otros alimentos son el sésamo, las legumbres y los vegetales
    germinados, aunque son peor aprovechados por el organismo que los
    anteriores.
  • Consume vitaminas del grupo B en general y de folatos y vitamina B12 en particular. La levadura de
    cerveza, el hígado, las verduras de hoja verde (espinacas, acelgas?), el
    plátano, las legumbres y el germen de trigo son las mejores fuentes de folatos, y los alimentos de origen animal las mejores
    fuentes de vitamina B12.
  • Evita consumir comidas o bebidas picantes o
    ácidas (zumo de naranja o de tomate, vinagretas, pimienta, ajo?). Evita
    también las bebidas con gas y los alimentos con aristas como las patatas
    fritas, los biscotes, galletas o frutos secos.
  • Solo el médico o el farmacéutico es quien debe
    recetar el aporte de suplementos vitamínicos añadidos, algo que evaluará
    en función de la evolución de las aftas, de su duración o de las causas
    que las hayan podido causar.


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