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Aguas minerales: hidratan, depuran y curan.

Aguas minerales: hidratan, depuran y curan.

A demanda, como la
lactancia materna, y cuanta más mejor. Así es como hay que beberla. Sobre todo
ahora que las necesidades se duplican con el calor. ¿Y por qué? Porque el agua
mineral nos hidrata y nos depura. Fuerte, débil o muy débil, elige la que más
te conviene.

Aguas minerales

Composición mineral

Sus cuidados

Bicarbonatadas o
alcalinas

Más
de 600 mg/l de bicarbonatos

Estimula la digestión y
neutraliza la acidez de estómago

Cálcicas

Más
de 150 mg/l de calcio

Contribuyen
a la mineralización de huesos y dientes

Cloruradas

Mas
de 200 mg/l de cloruros

Ayudan
a depurar el organismo. No adecuada para hipertensos.

Magnésicas

Más
de 50 mg/l de magnesio

Mineralización de huesos
y dientes

Hiposódicas (sódicas)

Menos de 20 mg/l de socio

Buenas
para quienes tienen alteraciones renales, hipertensión y retención de
líquidos. Buena para bebés y personas mayores

Diuréticas (sódicas)

De
débil mineralización y más calcio y magnesio que sodio

Apta
para la preparación de biberones y papillas y en dietas de control de sodio:
buena para el corazón, cálculos, insuficiencia renal y retención de líquidos

Sódicas

Más de 200 mg/l de sodio

No son aconsejables para
niños y personas mayores, ni para personas con problemas de riñón, corazón y
retención de líquidos

Sulfatadas

Más de 200 mg/l de sulfatos

Si además son sódicas y
magnésicas, poseen acción laxante

Fluoradas

Más de 1 mg/l de fluoruros

Previenen
la caries dental, pero no se recomienda en niños por el riesgo de acumulación

Ferruginosas

Más de 1 mg/l de hierro

Aportan
hierro

Carbónicas o con gas

Más
de 250 mg/l de anhídrido carbónico o gas libre

Estimula
el apetito, neutraliza la acidez (bicarbonatos), protege el estómago y
facilita la digestión

·        
Fuente: revista Consumer



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