ESTÁS LEYENDO...

Alcohol y conducción: no te confíes

Alcohol y conducción: no te confíes

El hígado tan sólo es capaz de metabolizar 0,12 g/l de alcohol en sangre cada hora, con lo cual el proceso de eliminación (dependiendo del alcohol consumido) podría llegar a finalizarse incluso 19 horas después. Tomar café o leche, ducharse, hacer ejercicio o dormir no son estrategias eficaces para reducir el nivel de alcoholemia.

Así merma tus facultades al volante

1.     Alteraciones en el comportamiento: genera falsa seguridad al volante (lo que lleva a asumir más riesgos), disminuye el sentido de la responsabilidad y de la prudencia, aumenta las conductas impulsivas y agresivas, se cometen más infracciones. Una persona que ha bebido infravalora los efectos y las alteraciones que el alcohol tiene sobre su rendimiento en la conducción (por ejemplo, el típico “yo controlo”). Suele tener una falsa seguridad en sí mismo y sobrevalora su capacidad para la conducción, lo que le llevará a tolerar un mayor nivel de riesgo. Disminuye su sentido de la responsabilidad y de la prudencia. Puede aumentar las conductas impulsivas, agresivas y descorteses y comete muchas más infracciones.

2.     Alteraciones en la percepción y concentración: bajo los efectos del alcohol, se reduce la concentración y la agudeza visual se deteriora, recogiéndose menos información del entorno y de peor calidad; resulta más difícil atender a dos fuentes de información al mismo tiempo y percibir elementos que hay en los bordes de la vía; el campo visual se reduce, por lo que el efecto de visión en túnel puede producirse con más intensidad; se perciben peor las luces y señales (especialmente de color rojo); se deteriora la convergencia ocular, necesaria para calcular correctamente las distancias; aumenta el deslumbramiento, los ojos se fatigan con mayor facilidad y es más probable que nos distraigamos; es más difícil calcular adecuadamente la velocidad propia y la de los otros usuarios de la vía; aparecen problemas de acomodación ocular a los cambios de luz, por lo que se pueden producir deslumbramientos con mayor facilidad; la fatiga ocular puede aparecer con facilidad y se producen problemas para mantener la concentración visual.

3.     Alteraciones en la atención: si bebes y conduces… tu capacidad para atender a dos fuentes de información a la vez queda gravemente alterada, lo que resulta peligroso especialmente en situaciones complejas (por ejemplo, en las incorporaciones o donde hay mucho tráfico implicado). Tu atención se focaliza en el centro del campo visual, por lo que es más difícil percibir los elementos que hay en los bordes de la vía. Te será mucho más difícil mantener un nivel de atención adecuado durante un tiempo prolongado.

4.     Alteraciones en la psicomotricidad: cuesta más coordinar los movimientos, se pierden reflejos de anticipación, disminuye el rendimiento muscular y la precisión, se altera el equilibrio y la coordinación motora y psicomotora.

5.     Alteraciones en el proceso de toma de decisiones: el consumo de alcohol afecta y ralentiza el proceso de la toma de decisiones: asimilación de la información y respuesta motora. Las acciones motoras, como hemos comentado, se descoordinan y se hacen menos precisas. Además, cuando consumes alcohol, uno de los cambios más importantes y graves que vas a experimentar es el aumento del tiempo de reacción, ya que todo el proceso de toma de decisiones se hace más lento.

Lo dice la DGT: El alcohol está implicado en el 30 y el 50% de los accidentes mortales, lo que lo convierte en uno de los principales factores de riesgo en la conducción.

 

¿Qué es la tasa de alcoholemia?

La tasa de alcoholemia representa el volumen de alcohol que hay en la sangre y se mide en gramos de alcohol por cada litro de sangre (g/l) o su equivalente en aire espirado. Según explican desde la Dirección General de Tráfico (DGT), la tasa de alcoholemia que alcances tras un consumo de alcohol puede variar mucho. Por ello, aunque creas conocer tus límites, es realmente fácil que el alcohol acabe por darte una mala sorpresa. Lo mejor es siempre no beber si vas a conducir.

Sigue leyendo

1 2




¿TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.