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Alergia. Este año, menos estornudos.

Alergia. Este año, menos estornudos.

Buenas noticias: este año, la primavera se presenta más benévola para los alérgicos. Sin embargo, los expertos recomiendan no bajar la guardia en ningún momento: detrás de esa aparente calma polínica, la rinoconjuntivitis o el asma estacional pueden aparecer en cualquier momento

Todos los años por estas fechas hay un número muy importante de personas (nada menos que entre el 15 y el 20 por ciento de la población española) que ponen en duda todos y cada uno de esos aspectos bucólicos que se suelen atribuir a la primavera. La razón: los efectos de una patología típica de esta época del año, la alergia, culpable de que más de uno pase la estación florida entre kleenex, estornudos y lagrimeo ocular.

Por suerte, este año la meteorología parece haberse puesto de parte de los sufridos alérgicos y todo parece apuntar a que van a disfrutar de una tregua. Teniendo en cuenta las lluvias que se han registrado de octubre a enero, que  son las responsables de la germinación de las semillas de las gramíneas y las cuales han sido muy bajas con respecto a los años anteriores, todo apunta a que la presencia de pólenes esta primavera será menor, explica el doctor Javier Subiza, coordinador del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

Tres veces más alergia

Tal y como se ha puesto de manifiesto en la I Reunión de Controversias y Novedades en Alergia (CYNA), celebrada recientemente en Madrid, las enfermedades alérgicas respiratorias prácticamente se han triplicado en un periodo menor a una generación. También han experimentado un crecimiento las alergias a los alimentos, y más concretamente a los vegetales, precisamente por su conexión con la alergia al polen. Este tipo de alergia es más común entre las mujeres, aunque no se sabe por qué: si por hábitos de comportamiento, por factores genéticos, porque acuden en mayor medida a la consulta médica, etc, ha señalado la doctora Montserrat Fernández, de la Unidad de Alergia de la Fundación Hospital de Alcorcón, de Madrid, y una de las coordinadoras de este encuentro.

Además de la mayor prevalencia en el sexo femenino, se puede decir que la alergia primaveral también tiene una edad: su pico de incidencia se sitúa en personas de entre 20 y 22 años. Sin embargo, en los últimos tiempos, el rango de edad de la población que la padece también se ha ampliado y ahora se dan casos incluso en niños de 5 años y mayores de 70.


Polen: síguele la pista

El principal factor que determina los síntomas alérgicos es la cantidad de concentración de polen, muy variable de un año a otro. Según el doctor Subiza, el seguimiento de los recuentos de pólenes es imprescindible tanto para el alérgico que los sufre como para el especialista que le trata. Estos datos son determinantes para identificar qué pólenes producen polinosis en cada ciudad o área geográfica. Ello nos permite saber con precisión cuándo los pacientes deben comenzar y finalizar su tratamiento profiláctico. Además, sirven para poder planificar los viajes de ocio y trabajo de los polínicos, y también nos ayudan a entender mejor la variabilidad de la intensidad de los síntomas de unos años a otros y de unas áreas geográficas a otras. La determinación de los niveles de pólenes que realiza la SEAIC se basa en la suma de las medias diarias de granos por metro cúbico de aire durante los meses de abril, mayo, junio y julio. La lluvia de germinación registrada en los meses de invierno también ayudan a esbozar cómo será la primavera. La vigilancia polínica nos permite detectar incrementos de pólenes alergénicos en la atmósfera como consecuencia de cambios meteorológicos y el aumento y propagación de plantas inductores de polinosis. Los recuentos son esenciales en los estudios clínicos sobre la eficacia de los fármacos y vacunas alergénicas para la rinitis y el asma estacional, señala Subiza.

Hay distintos tipos de pólenes, y cada uno de ellos tiene su época de presencia y sus víctimas:

 

  1. Los pólenes cupresáceos (arizónicas y cipreses) tienen su momento álgido en enero-marzo y, a diferencia de otros, no provocan asma.
  2. El polen del plátano alcanza su máxima concentración durante la segunda quincena de marzo, aunque tiene un tiempo de polinización muy corto: 30 días. Produce reacciones asmáticas.
  3. Sin embargo, las auténticas villanas en el espectro alérgico son las gramíneas, concretamente las de crecimiento espontáneo (no cultivadas), que son la causa más importante de fiebre del heno tanto en España como en casi todo el mundo. Los meses más severos corresponden a mayo y junio, aunque hay pacientes muy sensibilizados que pueden presentar síntomas  en los días soleados ya a partir de febrero. El polen del olivo, presente en las zonas sur, centro y este de la península, también es culpable de un buen número de casos.


Polución diesel =  peor pronóstico

La climatología no es la única culpable de la acción de los pólenes. La polución, por ejemplo, puede aumentar la alergenicidad del contenido del polen (es decir, su capacidad para producir polinosis o alergia a cuatro o cinco tipos diferentes de pólenes). En esta polución juegan un papel fundamental las partículas procedentes de la combustión del diesel utilizado en el tráfico rodado. Tal y como explica el doctor Subiza, investigaciones recientes han demostrado que la interacción de las partículas diesel con los granos de polen puede por sí misma activar la liberación de aerosoles alergénicos de la misma forma  que se produce cuando el grano de polen se expone a condiciones adecuadas de humedad. Ésta sería la razón que explicaría por qué el número de personas alérgicas al polen es el doble en las ciudades que en las zonas rurales, siendo especialmente elevada su incidencia en aquellas personas que viven cerca de autopistas.

Otro factor vinculado al incremento de patologías alérgicas es el tabaco, cuyo efecto es especialmente preocupante en los niños: se sabe que aquellos sometidos a una exposición temprana al humo del tabaco tienen un riesgo de 2 a 4 veces mayor de desarrollar asma, rinitis alérgica o dermatitis atópica.


El alivio, síntoma a síntoma

Tres son los principales síntomas de la alergia al polen: la conjuntivitis, la rinitis y el asma alérgica.

 


  • Rinitis alérgica

    . Tal y como afirmaron los expertos reunidos en el CYNA, por orden de mayor a menor prevalencia, la alergia más frecuente es la rinitis alérgica (afecta aproximadamente al 15 por ciento de la población), también denominada fiebre del heno o polinosis. Los síntomas son estacionales, y aparecen solo durante la época de polinización de aquellos pólenes a los cuales el paciente está sensibilizado, y se manifiestan en forma de estornudos en salvas, prurito naso-ocular, tos seca, obstrucción nasal que, si es severa, puede producir cefaleas y dolor de oídos. El tratamiento sintomático se realiza solo durante el periodo de polinización y la vacunación es particularmente eficaz en estos pacientes. Aunque no son graves, las manifestaciones de la rinitis alérgica pueden resultar muy incapacitantes, tal y como ha demostrado un estudio realizado en el Veteran Affairs Medical Center, en Estados Unidos, según el cual esta patología disminuye las facultades cognitivas de los pacientes (memoria mental, percepción visual, atención, vigilancia, reconocimiento de información), haciéndoles perder efectividad en sus tareas y llevándoles a emplear más tiempo en llevarlas a cabo.

 


  • Conjuntivitis

    . La principal causa de la conjuntivitis alérgica son los pólenes, los cuales, al entrar en contacto con la conjuntiva, dan lugar a un molesto lagrimeo y prurito ocular, que van acompañando a los síntomas de rinitis. A diferencia de otro tipo de conjuntivitis, estos síntomas tienen un carácter estacional (primavera-verano), y empeoran con las salidas al campo, mejorando los días fríos y lluviosos (ya que la lluvia limpia el aire de pólenes). Como tratamiento sintomático se emplean los AINES (antiinflamatorios no esteroideos) tópicos, antihistamínicos, vasoconstrictores y corticoides tópicos. La inmunoterapia específica (vacuna) es muy eficaz para reducir tanto este como el resto de los síntomas alérgicos.

 


  • Asma polínico
    . También denominada asma extrínseca estacional, está producida por una reacción de hipersensibilidad de tipo inmediato a diferentes alergenos. Suele afectar fundamentalmente a niños y adultos jóvenes. Al igual que los otros síntomas, sus manifestaciones son de tipo estacional. Es frecuente que el paciente presente prurito nasal-ocular, así como otros síntomas propios de la fiebre del heno. Las tormentas de primavera-verano se asocian con días epidémicos, mientras que la lluvia mantenida durante dos o más días son beneficiosas, ya que barren los pólenes atmosféricos. Al igual que en la rinitis y la conjuntivitis, el tratamiento sintomático se realiza en la polinización, y la vacuna es, sin duda, la terapia más efectiva.


No bajes la guardia

Pese a lo favorable de las perspectivas para este año, el doctor Subiza recomienda a todos los alérgicos no bajar la guardia. La primera medida que hay que tomar, aunque no se padezca ningún síntoma de alergia, es seguir los recuentos de pólenes que se publican diariamente en la página oficial del Comité de Aerobiología (http://www.polenes.com/).

Subiza advierte especialmente a aquellos pacientes que padecen asma polínica, quienes deben estar atentos especialmente durante los periodos álgidos de polinización de las gramíneas. Es muy importante que no se olviden de tomar la medicación prescrita por su especialista para evitar las agudizaciones. El experto también recomienda a aquellos alérgicos a las gramíneas que no se confíen demasiado: Incluso en las primaveras más bajas en cuanto a las concentraciones de estos pólenes, síntomas como el asma se pueden agravar y agudizar y, por tanto, no deben dejar de recurrir a los inhaladores y demás fármacos prescritos como medida preventiva. Se tengan o no síntomas, se deberían tomar estos fármacos a partir del 1 de mayo.

Además, no hay que olvidar el manual de instrucciones que los especialistas recomiendan a sus pacientes alérgicos:

 

  1. Mantener las ventanas cerradas por la noche.
  2. Utilizar aire acondicionado con filtros.
  3. Disminuir las actividades al aire libre entre las 5 y las 10 de la mañana (periodo de emisión de pólenes) y las 7 y 10 de la tarde (periodo de descenso del polen desde lo alto de la atmósfera, al enfriarse el aire).
  4. Mantener cerradas las ventanillas cuando se viaja en coche. Poner también filtros al aire acondicionado del vehículo.
  5. Permanecer el mayor tiempo posible dentro de casa durante los días de mayor concentración polínica. En el periodo álgido de polinización, evitar salir, sobre todo los días de viento.
  6. Tomarse las vacaciones durante el periodo álgido de polinización, eligiendo a ser posible una zona libre de pólenes (la playa, por ejemplo).
  7. Tomar la medicación prescrita por el alergólogo.
  8. Evitar cortar el césped o tumbarse sobre él.
  9. No tender la ropa en el exterior durante los días de recuentos altos. El polen se puede quedar atrapado en ella.
  10. Ponerse gafas de sol o antipólenes al salir a la calle.

Vacuna: la mejor solución

Independientemente de las perspectivas polínicas, la vacuna es hoy por hoy el remedio más eficaz para prevenir y tratar todos los síntomas alérgicos. Hay que recordar, sobre todo a las madres de niños pequeños que padecen rinitis alérgica, que esta dolencia no se cura si no se prescribe un tratamiento adecuado con vacunas. Es más, si no se ataja a los primeros síntomas, es muy probable que esta patología se prolongue de forma indefinida durante una gran parte de su vida, año tras año. La inmunoterapia permite curarla en entre un 80 y hasta un 100 por cien de los casos mediante un tratamiento de 3-5 años de duración. Frente a otras terapias como los fármacos y los inhaladores, la vacuna presenta la ventaja de que su efecto es permanente. Y, además, con esta terapia se puede prevenir que una rinitis alérgica se complique con un asma bronquial, lo que ocurre en aproximadamente el 60 por ciento de los niños que no se vacunan, explica el doctor Javier Subiza.

La primera vez: ¿alergia o catarro?

Cada vez es más frecuente que personas que nunca antes habían padecido un episodio alérgico debuten de repente en esta patología. Por eso, y de cara a seguir el tratamiento adecuado, es muy importante distinguir la sintomatología alérgica de la de un catarro o resfriado. Éstas son las principales diferencias:



ALERGIA



RESFRIADO

  • Los síntomas aparecen repentinamente
  • Los síntomas aparecen progresivamente
  • Los estornudos suelen ser más de cinco
  • Los estornudos son menos frecuentes
  • Los síntomas principales son picor y estornudos
  • El síntoma principal es la mucosidad espesa
  • Una crisis alérgica puede durar sólo unas horas
  • El resfriado se prolonga entre 7 y 10 días
  • Lagrimeo de ojos y mucosidad transparente
  • Congestión ocular y mucosidad amarillenta
  • La congestión nasal tapona ambos lados de la nariz
  • La congestión nasal tapona únicamente un lado de la nariz


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