Alergia solar. pieles de alto riesgo.

Publicado por el 01/06/2002

Que tu piel enrojezca bajo el sol no necesariamente tiene que ser por un exceso? ¿has oído hablar de fototoxicidad y alergia solar?

Qué es una alergia solar

Cuando nuestra piel se pone en contacto con el sol, éste puede producir un efecto beneficioso o un efecto pernicioso sobre ella. Ello tiene mucho que ver con el tiempo que estemos expuestos a los rayos solares, pero también con el tipo de piel más o menos sensible a la luz solar que se tenga, con el sistema inmune y más concretamente, con la presencia de alguna sustancia química capaz de desencadenar una reacción de fotosensibilidad en la piel, dentro de las cuales se engloban las reacciones de fototoxicidad y fotoalergia. Pero, ¿cómo diferenciar una alergia solar de una reacción tóxica?

Para que nos entendamos, la alergia solar tiene que ver con la propia inmunidad y el consumo de sustancias que nuestro organismo, en contacto con la luz solar, convierte en alergénicas (medicamentos, alquitranes, plantas, sulfuro de cadmio empleado en tatuajes, cosméticos, perfumes?). Las reacciones fotoalérgicas se diferencian de las reacciones fototóxicas en función de que intervenga o no una respuesta inmune: en la reacción fototóxica basta con ingerir algún tipo de medicación, algún alimento o simplemente aplicar un perfume o un filtro solar inadecuado para que en contacto con la luz solar, esta sustancia lesione directamente la piel y muestre algún síntoma evidente como rojez, picor, erupciones o granitos. También puede existir un factor endógeno como es el caso de la porfiria, enfermedad que se caracteriza por una alteración metabólica del hígado que produce lesiones cutáneas por exposición solar.

En cambio, lo que conocemos por alergia solar comprendería las reacciones de fotosensibilidad a alguna sustancia en particular (medicamento, cosmético, perfume?), pero que al modificarse por acción del sol, desencadena en nuestro sistema inmune una respuesta inmunológica de hipersensibilidad que se conoce como alergia solar. En cuanto a los síntomas más característicos de las reacciones alérgicas son eritema (enrojecimiento), exantema (erupción de granitos, vesículas o incluso ampollas) y picor intenso.

En ambos casos el tiempo de exposición al sol no tiene por qué ser excesivo: muchas veces bastan cinco minutos para empezar a sentir los primeros síntomas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que si abusar del sol es malo para cualquier tipo de piel, en las más sensibles o de naturaleza alérgica puede tener consecuencias nefastas.

Los síntomas más característicos de las reacciones alérgicas son eritema (enrojecimiento), exantema (erupción de granitos, vesículas o incluso ampollas) y picor intenso

Sustancias desencadenantes

  1. Medicamentos:

ya sean administrados por vía oral o por vía local. Los más fotosensibilizantes son los antiacnéicos, antisépticos, antibióticos (tetraciclinas), aerosoles, antiinflamatorios, anticancerosos, antidepresivos tricíclicos?

  • Perfumes y colonias.
  • Cosméticos.
  • Alquitranes, plantas
  • (furocumarinas presentes en las hojas silvestres), sulfuro de cadmio (empleado en tatuajes) y productos industriales agrícolas y ganaderos.

    Para salir de dudas:

    la prueba del fotoparche

    Esta prueba realizada por el dermatólogo consiste en la aplicación de sustancias sospechosas colonias, cremas bronceadoras?) en pequeños parches colocados sobre la espalda y por duplicado. A las 24 y 48 horas se irradia una de las dos bandas con una lámpara que emite radiaciones ultravioletas A y B, que simulan la luz solar, y se protege la otra. Así va apareciendo la reacción fotoalérgica y se va identificando qué es lo que la produjo.

    Lucitis estival benigna

    Es la más frecuente de las alergias solares. Afecta aproximadamente al 10% de la población y es más frecuente entre las mujeres jóvenes (de entre 25 y 35 años), aunque también afecta a niños y adolescentes. Suele manifestarse entre el segundo y el tercer día de vacaciones, algunas horas después de una exposición solar brutal o prolongada, sobre todo en zonas de playa.

    Se caracteriza por pequeños bultos rojos bajo la piel de los hombros, los dorsos de las manos, los brazos, las piernas y los pies, aunque no afecta al rostro, normalmente expuesto al sol durante todo el año, formando pápulas y vesículas que producen muchos picores. Esta erupción se atenúa en unos diez días pero es un fenómeno que se repite cada año extendiéndose progresivamente a otras zonas del cuerpo y agravándose con el tiempo. Puede desencadenarse incluso después de una exposición solar ligera y permanecer mucho tiempo, aunque suele desaparecer con los años.

    Urticaria solar

    De origen desconocido, la urticaria solar es también una alergia al sol muy frecuente en mujeres adultas. La erupción aparece en aquellas zonas de la piel descubiertas que no se exponen generalmente al sol el resto del año. Se manifiesta a los primeros minutos de la exposición solar, pero desaparece al cabo de las horas, una vez que nos ponemos a la sombra. Puede ir acompañada, en los casos más graves, de mareos, ahogo, cefalea y síncope. Entre los tratamientos posibles están los antihistamínicos para los picores y/o cápsulas de carotenos naturales.

    Erupción polimorfa lumínica

    En este tipo de alergia solar aparecen lesiones en las zonas de la piel expuestas al sol durante la primavera y el verano. Se inician entre las tres horas y los cuatro primeros días de exposición solar repetida. Las lesiones, que siempre pican mucho, pueden ser de diferentes tipos y con zonas de predilección en cada persona. Con el paso de los días suele disminuir y acabar desapareciendo, siempre que cese la exposición al sol. Cada brote puede durar entre una y cuatro semanas, siendo este tipo de reacción muy frecuente (puede llegar a afectar hasta un 10% de la población en los casos más leves).

    Para prevenir:

    la puvoterapia

    Este tratamiento preventivo consiste en la exposición, bajo estricto control dermatológico, a rayos UVA unos dos o tres meses antes de la temporada de sol y la toma de una medicación por vía oral. Unas quince sesiones, (dos o tres a la semana), durante cinco y siete semanas antes de las vacaciones, son suficientes por regla general. En ellas la persona se expone a los rayos ultravioletas artificiales dos horas antes de tomar un medicamento fotoactivo. Además de esta técnica, para prevenir posibles alergias solares es fundamental:

    1. Evitar la exposición al sol o exponerse a sus rayos de forma gradual
    2. Protegerse adecuadamente con algún filtro solar de índice elevado, preferentemente con alguno que contenta un nuevo filtro (tinasorb), más eficaz contra los rayos UVA.
    3. Retirar la sustancia alergénica.
    4. Administrar antihistamínicos y corticoides orales.

    Una idea colosal:

    las cápsulas de carotenos

    Tu farmacéutico puede aconsejarte cápsulas de caroteno (fundamentalmente betacarotenos), recomendadas para las alergias solares, y que contienen igualmente vitaminas E y C (antioxidantes y contra el envejecimiento), zinc y selenio. Además de proteger la piel y las vías respiratorias del estrés oxidativo, la alimentan y resultan muy complementarios con los productos solares.