Alergias relacionadas.

Sólo faltaba que a los
alérgicos al polen también les diera por sufrir alguna alergia alimentaria. Pues precisamente esto es lo que acaba de
afirmar la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC),
quien explica que la alergia como tal no la producen los pólenes, sino las
proteínas que contienen, y que pueden estar presentes en algunas frutas y
frutos derivados de árboles y plantas. Estas proteínas capaces de producir
también alergias alimentarias son las profilinas y las transportadoras de lípidos (LTP). Las primeras
están presentes en pólenes de plantas y árboles muy comunes como las gramíneas,
el olivo o el plátano de sombra, y las segundas (que provocan alergias más
graves e incluso shoks anafilácticos), en pólenes
como la artemisia y el olivo, en vegetales como las rosáceas, o en frutas como
la manzana, la pera, el melocotón, la cereza, la ciruela, la fresa y la almendra.



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