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Alimentos y fármacos. amistades peligrosas.

Alimentos y fármacos. amistades peligrosas.

¿Sabías que tomar
cierto tipo de antibióticos junto a un vaso de leche puede anular el efecto del
fármaco? Y como este ejemplo, hay muchos otros que reflejan las malas
relaciones que a menudo pueden establecerse entre la despensa y el botiquín. Te
contamos cuáles son las más frecuentes y cómo prevenirlas.

Atención: los fármacos y ciertos alimentos
pueden interactuar entre sí. Esto significa que determinados nutrientes pueden
afectar a los componentes del medicamento, haciendo que no funcione adecuadamente.
Como explica Aquilino García Perea, vocal de alimentación del Colegio General
de Farmacéuticos, ?Ciertos
alimentos pueden influir en la acción de los medicamentos. Como
consecuencia, puede haber cambios en la biodisponibilidad
de los mismos, es decir retrasar, aumentar o disminuir el tiempo que tarda en
conseguir la concentración en sangre deseada. ?Los pacientes que más se pueden ver afectados por estas
interacciones son los ancianos o las personas malnutridas. 
También es importante durante los períodos de embarazo y de lactancia?

Según García
Perea, ?Los fármacos que más pueden ocasionar interacciones son los
anticoagulantes, los que afectan al sistema cardiovascular, aquéllos que tienen
un margen terapéutico reducido o los que deben mantener una concentración
plasmática sostenida. Alimentos ricos en vitamina C, espinacas, coles de Bruselas
brócoli, zumo de pomelo, etc. son también considerados causantes de
interacciones. Por
el contrario hay medicamentos como el ácido acetil
salicílico, alopurinol, metformina,
teofilina, entre otros muchos, que se aconseja
tomarlos con alimentos.


La mejor forma de
consumir….

Los
analgésicos y antiinflamatorios
. La mayoría
de ellos se absorben mejor y, por tanto, hacen efecto antes si se consumen con
el estómago vacío. Ingerirlos junto con comida puede hacer que la absorción se
vea retrasada y tarden hasta 3 horas en hacer efecto. Una excepción a esta
regla la constituyen las personas que tienen problemas gastrointestinales, las
cuales no deben tomar ni los fármacos que contengan ácido acetilsalicílico ni
los AINEs (antiinflamatorios
no esteroideos) con el estómago vacío debido a su
acción irritante; lo mejor es que los tomen media hora antes de comer, con
abundante agua. En el resto de los casos, cuando se consumen fármacos a base de
AINEs o aspirina, se deben evitar aquellos alimentos
que puedan irritar la mucosa gástrica, como el alcohol, las especias y los
productos en vinagre.

Por otro lado, no se recomienda consumir el
paracetamol junto a gelatinas, zumos o frutas, ya que un tipo de fibra
contenida en estos alimentos (la pectina) disminuye su absorción hasta en un 70
por ciento.

Los
antiácidos
. Nunca deben ingerirse junto con las comidas; para neutralizar
los ácidos gástricos lo mejor es tomarlos entre 1 y 3 horas después de comer e
inmediatamente antes de acostarse. Es muy importante evitar el consumo de
alcohol en estos casos, ya que éste puede interferir la acción del fármaco.


-Jarabes para la
tos

. Lo mejor
es administrarlos después de las comidas, ya que si se toman antes o durante,
los alimentos pueden ?arrastrar? algunas de sus sustancias activas, haciendo
que sean menos eficaces. Tampoco es bueno ingerirlos en ayunas, pues pueden
irritar la mucosa del hígado y producir náuseas.


-Los antidepresivos
. Uno de los efectos secundarios de
los inhibidores de la monoaminoxidasa (MAO) es que
frenan la acción de ciertas enzimas del hígado, por lo que las personas que
sigan una medicación de este tipo deben evitar consumir alimentos ricos en tiramina, un aminoácido presente en las proteínas, que
interacciona con estos fármacos y que se encuentra en el vino, los quesos
curados, el pescado azul, la cerveza, los embutidos y el chocolate


-Vitaminas y suplementos
. Los suplementos de calcio son
menos eficaces consumidos durante las comidas. En cuanto a los  suplementos vitamínicos, lo mejor es tomarlos
a primera hora de la mañana, con el desayuno, y nunca junto a otro medicamento,
ya que las vitaminas y minerales pueden interactuar con los principios activos
farmacológicos. Los suplementos de hierro, por su parte, si se consumen junto a
alimentos ricos en vitamina C (cítricos), se absorben mejor mientras que por el
contrario, otras sustancias como el ácido tánico (presente en el té), el café o
las fibras alimentarias hacen que su absorción sea
menor.

Otros
fármacos
. Algunos medicamentos, como los utilizados para el tratamiento
del sida, pierden hasta la mitad de su efectividad si se toman con las comidas,
ya que el ácido estomacal descompone sus ingredientes activos.


Una despensa bajo
observación


-El zumo de pomelo
: Interactúa con los fármacos para
el control del colesterol, algunas medicaciones psiquiátricas, estrógenos,
contraceptivos orales y muchos fármacos para la alergia. Este zumo modifica la
forma en la que se metaboliza la medicación, afectando a la habilidad del
hígado para hacer llegar los principios activos al resto del organismo.


-El zumo de naranja
. No debe tomarse junto a aquellos
antiácidos que contienen aluminio, ya que el zumo incrementa la absorción de
este último. Tampoco debe ingerirse cuando se toman antibióticos, ya que su
acidez disminuye considerablemente la eficacia de estos fármacos.


-La verdura de hoja
verde

. Debido a
su elevado contenido en vitamina K deben evitarse cuando se está tomando
anticoagulantes orales. Estos vegetales pueden anular totalmente el efecto del
fármaco, favoreciendo la formación de un trombo.  


-La dieta rica en
grasas.

No se
recomienda tomar alimentos de este tipo cuando se están consumiendo antinflamatorios o fármacos para tratar la artritis, ya que
puede dañar el hígado e incrementar algunos efectos secundarios de estos
fármacos, como la sensación de somnolencia y sedación.  


-La avena y otros
cereales ricos en fibra.

No deben consumirse en grandes cantidades cuando se está tomando digoxina (un antiarrítimico y cardiotónico). La fibra puede interferir con la absorción
del fármaco, haciendo que éste pierda casi toda su efectividad.


-La carne asada
. Puede producir problemas en
aquellas personas que siguen un tratamiento para el asma que contenga teofilinas. Los compuestos químicos que se forman cuando la
carne se asa dificultan que este tipo de medicación funcione de forma adecuada,
aumentando la posibilidad de sufrir un ataque de asma difícil de manejar.


-La leche y
derivados lácteos

.
No deben consumirse cuando se sigue un tratamiento antibiótico, especialmente
si este es a base de tetraciclinas o eritromicina, ya que dificultan notablemente su absorción. También
hay que evitarlos cuando se consumen laxantes que contienen bisacodil,
pues puede exacerbar la acción laxante del fármaco.


Lo que hay que
preguntar (recuadro)

Para sacar el máximo provecho a la ingesta de
fármacos, y además de leer detenidamente el prospecto (especialmente los
apartados ?interacciones?, ?efectos secundarios? y ?reacciones adversas?), hay
una serie de preguntas que conviene hacer al médico o al farmacéutico:

-¿A qué hora del día debo consumirlo? Ciertos
fármacos tienen un efecto sedante, por lo que lo mejor es tomarlos antes de
dormir, mientras que otros actúan como diuréticos o estimulantes, por lo que lo
que su consumo es preferible por la mañana.

-¿Tengo que evitar el alcohol, algún alimento o
la práctica de ciertas actividades?

-¿Contiene algún ingrediente capaz de producir
una reacción alérgica?

-¿Puedo consumir este fármaco junto a otros de
uso general?


Cuándo el fármaco
?cierra? el estómago (recuadro)

En ocasiones, la ingesta de determinados
medicamentos también afecta directamente a la sensación de hambre. Esto ocurre
en aquellos fármacos que requieren una metabolización
ardua, como es el caso de los antibióticos, que hacen que el hígado trabaje en
exceso, quedando ?empachado?, lo que trae consigo la pérdida de apetito. A esto
hay que unir el hecho de que la acción de algunos medicamentos puede alterar la
sensibilidad al olor o al sabor, haciendo que se sienta un ?rechazo? por los
alimentos.


Agua: la mejor
compañía (recuadro)

Los fármacos deben consumirse siempre junto a
un gran vaso de agua, ya que ésta acelera su disolución y facilita que los
principios activos se difundan a través de la pared intestinal. Además, el agua
reduce el efecto irritante que algunos fármacos producen sobre el esófago y las
paredes del estómago.


Tres sustancias
?contraindicadas? (recuadro)

-El alcohol. Está totalmente prohibido cuando se toma
algún tipo de medicación. Mezclado con AINEs,
exacerba la irritación estomacal, potencia los efectos secundarios de los
ansiolíticos, los barbitúricos y los antihistamínicos (la sedación y la
sensación de sueño) y es especialmente nocivo cuando se combina con
antidiabéticos (el alcohol reduce el nivel de azúcar en sangre, por lo que
puede producir hipoglucemia en las personas que se administran insulina o toman
fármacos hipoglucemiantes), con fármacos para las
dolencias cardiacas (aumenta los efectos del medicamento, reduce el control
psicomotor y de la concentración) y los calmantes, somníferos y antidepresivos
(acentuando el efecto de éstos a nivel del sistema nervioso central).

-El café. No debe mezclarse con los broncodilatadores,
ya que puede sobrestimular el sistema nervioso
central produciendo insomnio y ansiedad. También está contraindicado cuando se
toman suplementos de vitaminas solubles en agua, como la B6, la B12 o la C, ya que la cafeína reduce
notablemente los efectos de éstas.

-El tabaco. Anula los efectos de ciertos fármacos para el
asma, como la teofilina; el humo inhalado acelera la
actividad enzimática del hígado, por lo que la metabolización del fármaco es deficiente y éste es menos
activo.



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