Amaral.

Por Xoan Luaces Fandiño


Pájaros en la Cabeza

es el título del último trabajo
discográfico de Amaral, el dúo zaragozano que más éxito ha cosechado en los
últimos años en el pop nacional. El pasado mes de octubre, Eva Amaral y Juan
Aguirre, se trasladaron a Londres para dar forma a su nuevo álbum en los
estudios Eden donde Björk, Elvis Costello, Nick Cave o Lou Reed han grabado sus
discos.

Así nacieron ?Marta, Sebas, Guille y los demás?, ?Mi alma
perdida?, ?Días de verano? o ?Enamorada? algunas de las nuevas canciones de su
cuarto álbum, salpicadas de influencias diversas y que cuentan con el evolvente
sonido de las cuerdas de la London Simphony Orchestra.

Tras participar en diversas agrupaciones y haber recorrido los
pequeños locales de su ciudad, se trasladaron a Madrid en 1997. Allí el dueño
de la Boca del Lobo, local emblemático del foro madrileño, les dio una
oportunidad y poco a poco comenzaron a ser conocidos en el mundo musical. Eva y
Juan formaron pareja sentimental durante un tiempo aunque ahora ya no lo son. En sus principios fueron teloneros de
Willy Deville, y el verano de 2004 lo fueron de Bob Dylan en los ocho
conciertos que ofreció en España el autor de Crónicas, reciente trilogía
autobiográfica del cantautor norteamericano.


Pájaros en la cabeza

contiene sonidos muy evocativos de
tiempos pasados, del pop sesentero, de la música veraniega, de un período un
tanto clásico del pop ¿no es así?

EVA: Vemos la música no por épocas, no porque sea del pasado o del
presente o del futuro sino que entendemos la música en general. Para nosotros
son importantes distintos elementos de las diferentes corrientes o de distintas
épocas que ha habido.

JUAN: Más que un ejercicio de revival lo que se nota es que
hemos escuchado mucha música de diferentes épocas. Aunque hallamos estado fuera
se nota que somos músicos españoles y que esa es nuestra identidad. Se nota
devoción por los sonidos de los Beattles, de los Birds, Simon & Garfunkel,
de bandas de aquella época. También de influencias actuales. Somos una banda
que no tiene prejuicios, escuchamos todo tipo de cosas, incluso bandas sonoras.
Lo que buscamos, más que estilos concretos, es que la canción nos guste y que
comunique, porque la música popular tiene que tener como base un intento de
comunicación

¿Cómo es vuestro proceso de
creación, quién lleva la voz cantante en cuanto a la composición y las letras,
y cuánto tiempo os puede llevar una buena canción?

EVA: Hacemos los dos de todo, no tenemos un rol determinado que
cada uno cumpla, hacemos música, letra y arreglos. Hay veces que yo canto una
melodía que Juan ha creado y él toca guitarras que yo he compuesto, hacemos un
poco de todo. A veces nos lleva un minuto, a veces varios días, y a veces años.
Empiezas una canción y la dejas aparcada, y tras varios años, la encuentras
grabada en una cassete, la retomas y la acabas en un minuto.

Eva, tú tocas la batería, la
guitarra, el bajo y además, cantas. ¿Cómo se puede combinar tantas cosas a la
vez?

EVA: Toco la guitarra y la armónica, básicamente. La batería hace
muchos años que no la toco. Toco alguna vez pero para tocar un instrumento de
verdad tienes que tocar todos los días un período de tiempo, ensayar todos los
días, practicar y estudiar. Me puedo sentar y hacer cuatro cosas pero no me
atrevería a llamarme baterista. Algún día me gustaría volver a retomar la
dinámica de tocar todos los días y aprender, porque es un instrumento que
verdaderamente me gusta mucho. Lo que pasa que no tengo mucho tiempo para
seguir.

Uno de los momentos que más
satisfacciones os habrá proporcionado habrá sido, sin duda, la gira que
hicisteis al pasado año como teloneros de Bob Dylan ¿Cómo recordáis aquella
gira?  

EVA: Nos la prometíamos muy felices pero Juan tuvo el problema de
la tendinitis y no pudo tocar la guitarra. Lo pasamos un poco mal, sobre todo
Juan, por supuesto, aunque todos sufrimos por él. El tocó la armónica en los
conciertos. Fue tremendo para él, sufrió mucho y sobre todo porque estas cosas
aunque te digan que no son nada, que si estás un mes sin tocar se te va a
pasar, siempre tiendes a pensar que va a ser peor. Supongo que el estrés y que
le dio muchas vueltas a la cabeza, fueron las causas, pero gracias a Dios, se
ha recuperado. A Dylan siempre lo hemos admirado, hubo momentos que
escuchándole te has animado a hacer una canción intentando emularle, y sí que
es una influencia en nosotros. Solamente las letras de sus canciones ya tienen
valor en sí mismas. Aparte las melodías, donde es un mago. Es un artista muy
completo, el más completo, lo admiramos profundamente. Para nosotros fue un
gran momento cuando fuimos teloneros y estuvimos con él en los camerinos.
Hicimos 8 conciertos con él.

¿Se han cumplido vuestras fantasías a lo largo de estos años,
esperabais conseguir un

éxito tan grande como el que habéis obtenido?

JUAN: Ese es un sueño buscado y peleado, y ha venido a casa. Al
final tenemos un gran sentimiento de gratitud hacia la gente que nos ha permitido
dedicarnos a esto, toda la gente que nos escucha, toda la gente que llena los
conciertos. Creo que el oficio de ser músico siempre te deja insatisfecho.
Siempre estamos buscando la última canción, la mejor, es como el surfista que
espera la ola perfecta, por ponerte una comparación que me gusta. De alguna
manera sientes esta insatisfacción contigo mismo, no sabes cuando vas a
sentirte pleno. Creo que el día que te sientas completamente realizado serás
incapaz de escribir una nueva canción. Ese sentimiento de insatisfacción hace
que intentes coger la guitarra y sacar unos versos de una melodía que sea bella
y que te estremezca. Si no te gusta a ti, es imposible que tengas energía para
grabarlo y luego promocionarlo ante los medios o tocarlo delante de una
multitud.

Uno de los problemas más
acuciantes con los que se enfrente la música actualmente es el de la piratería
¿cómo veis este problema que amenaza ahora a los músicos y a las discográficas?

JUAN: La piratería siempre ha existido, antes de la piratería
musical se hacía con otros artículos. No es un problema tanto de los músicos,
aunque nos afecta, como de las autoridades que tienen a una serie de señores
sin trabajo condenados a vender cosas robadas para vivir en una situación casi
de esclavismo. También es un problema de las autoridades con respecto a la
industria del cine, de la música y de los derechos de autor.

EVA:  Lo que se ve de cara
al exterior es que las grandes compañías han dejado de ganar dinero y que los
músicos, que todo el mundo se piensa que van en limusina y viven como el Marajá
de Kapurtala, lo mismo. A nosotros nos da igual, la verdad, vender 600.000 que
450.000, quiero decir eso no va a cambiar nuestra vida, supondrá tener alguna
cosa menos pero si algún otro grupo llega a Madrid como nosotros llegamos, con
la guitarra acústica a cuestas, no van a tener posibilidad de grabar un disco.
Las salas están cerrando porque no hay movimiento y no se las apoya. Hay un
montón de gente alrededor de la música, como son las productoras de videoclips,
que les está siendo muy difícil sobrevivir, y lo mismo con los pequeños
estudios de grabación. La gente que vende en la manta merece la oportunidad de
ganarse la vida honradamente y no siendo explotados por otros. Las pequeñas
compañías también están cerrando porque si antes vendía de un disco 10.000
copias y sobrevivía, ahora venden 500 y cierran. El débil es siempre el que
peor lo pasa….

Tú eres arqueólogo y Eva es
escultora ¿si la cosa se pone fea, os dedicaríais a estos oficios que un día os
interesaron?

 

EVA: Yo lo tendría un poco chungo. Hay que tener muchos pájaros en
la cabeza para pretender vivir de ello. El material es muy caro, y requiere
mucho tiempo, además.

 

JUAN: Me atrae mucho el mundo antiguo. Las civilizaciones antiguas
son como un pequeño reflejo de la actualidad y te das cuenta de que el ser
humano no ha cambiado mucho, hemos avanzado tecnológicamente, se han escrito
miles de libros, se han hecho películas, hemos construido rascacielos y
ciudades, hemos arrasado bosques y ensuciado ríos, y el ser humano sigue con
las mismas, no ha mejorado su condición de ser humano. Si vas a una pequeña
ciudad griega, en comparación con el Madrid de ahora, y ves los mismos
problemas de nuestras ciudades y pueblos.



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