ESTÁS LEYENDO...

AROMATERAPIA, aromas que sanan

AROMATERAPIA, aromas que sanan




Estrés, insomnio, alteraciones cutáneas, dolores musculares… son algunos de los problemas de salud en los que el uso de la aromaterapia ha demostrado su efectividad. Aplicados sobre la piel, mediante inhalación o por vía oral, los aceites esenciales suponen una estupenda opción para mejorar muchas de las afecciones más comunes.


 




 




 



 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentos




 

 

Aunque el poder de los aromas se conoce desde tiempos inmemoriales, la aromaterapia como tal no nació  hasta 1928 cuando el químico francés René Gattefossé se quemó la mano en su laboratorio y la sumergió en aceite de lavanda, calmando el dolor y evitando la infección. A partir de ese momento, el francés comenzó a investigar la forma en los aceites esenciales lograban actuar sobre el sistema nervioso.

 


Por qué funcionan

Los aceites esenciales son compuestos naturales, líquidos, volátiles y de agradable aroma extraídos mediante diversos procesos de las distintas partes de las plantas.

Las investigaciones realizadas al respecto han demostrado que poseen una extraordinaria riqueza en moléculas bioquímicas (en torno a 200). Su eficacia terapéutica se debe a su extraordinaria y compleja composición química Se sabe que algunas de sus moléculas cumplen un auténtico efecto de alivio o preventivo en el organismo: actúan sobre las bacterias o impiden que éstas se reproduzcan; ayudan a reparar la piel lesionada; frenan o estimulan el intercambio de neurotransmisores en el cerebro…

En este sentido, las investigaciones han constatado que cuando un aroma estimula los centros nerviosos provoca distintos tipos de reacciones emocionales. De hecho, un estudio demostró que aquellas personas que carecen de olfato presentan un mayor número de episodios de ansiedad y depresión.  Y es que este órgano sensorial está a su vez conectado con el sistema límbico, la parte del cerebro que controla las emociones y que está relacionada con la memoria, de ahí el papel de la aromaterapia sobre el bienestar. Pero no sólo las emociones se benefician del efecto aromaterapéutico: la acción de determinadas esencias también modifica y activa el sistema endocrino, dando lugar a una mayor producción hormonal y, también, son capaces de estimular el sistema inmune.

 


Efectos probados


Cuadros de dolor

Expertos de la Universidad de Florida (EEUU) llevaron a cabo la primera investigación encargada de evaluar las propiedades analgésicas de inhalar ciertos aromas. Tras someter a un grupo de voluntarios a varias pruebas dolorosas mientras olían aceite esencial de lavanda o de romero, los autores llegaron a la conclusión de que el empleo de la aromaterapia para el tratamiento del dolor agudo puede producir efectos beneficiosos, no a través de un mecanismo fisiológico directo pero sí proporcionando una experiencia agradable que modifica la valoración de la sensación dolorosa. Los participantes en el estudio afirmaron que al inhalar estas esencias habían experimentado unas molestias un poco menos intensas, algo que los autores del estudio atribuyeron al estímulo sensorial y emocional agradable proporcionado por estos aromas.


Alzheimer

Según numerosas investigaciones realizadas al respecto, la aromaterapia, junto a otras terapias no farmacológicas como los masajes o las flores de Bach, puede ser muy útil a la hora de paliar la pérdida de las capacidades intelectuales que sufren los enfermos de Alzheimer, ya que se ha comprobado su efectividad en el estímulo de las capacidades cognitivas, motoras y sensoriales, compensando así los déficits característicos de esta enfermedad. Todo ello contribuye, según los expertos, a que los enfermos tengan una mejor calidad de vida y no caigan en la depresión. Los investigadores, además, han señalado que para que estas terapias sean efectivas deben aplicarse con la suficiente intensidad y de forma mantenida en el tiempo.


Estrés y ansiedad

Sin duda, las propiedades por las que la aromaterapia ha calado más hondo entre la población han sido las relajantes. Una iniciativa pionera llevada a cabo por el USP Hospital de Marbella las ha utilizado para mejorar el estado de ánimo tanto de los pacientes como de los trabajadores del centro hospitalario. Los responsables de esta experiencia colocaron ambientadores específicos en sus instalaciones, decantándose por el aroma a talco en las consultas y las urgencias pediátricas y el madera con toques de melocotón (woodland) en las salas de espera y las plantas de hospitalización, para reducir la sensación de inquietud propia de estas situaciones y eliminar el característico “olor a hospital”.


Depresión

Existen varios estudios que tienden a demostrar los efectos de los aromas sobre los estados anímicos y sobre la conducta. En uno de ellos, llevado a cabo en la universidad japonesa de MIE, se expuso a doce pacientes hospitalizados por depresión a un fuerte aroma de frutas cítricas. Tras once semanas de este tratamiento sus necesidades de medicamentos antidepresivos disminuyeron significativamente e incluso, varios de ellos pudieron suspender por completo la medicación.


Trastornos mentales

Un estudio del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Manchester (Reino Unido) puso de manifiesto los efectos beneficiosos de la aplicación sobre la cara y brazos de pacientes diagnosticados de demencia, de un bálsamo elaborado a partir de aceite esencial de limón. Estos efectos se manifestaron en la reducción de un 30 por ciento de las agitaciones características en este tipo de pacientes. Los autores del estudio apuntaron a que la aromaterapia podría suponer una alternativa a los antipsicóticos, los cuales conllevan una serie de efectos secundarios.

 

 


Las cosas, claras

  • No es lo mismo esencia que aceite esencial. El término esencia se refiere al producto presente en la planta antes de la destilación. También se llama esencia a los productos que se obtienen por métodos distintos a la destilación.
  • Tampoco es lo mismo aceite que aceite esencial: los primeros están formados por ácidos grasos y se obtienen prensando semillas de plantas oleaginosas (oliva, coco, almendra), mientras que los aceites esenciales son resultado de la  destilación de plantas aromáticas.
  • No se pueden extraer aceites esenciales de todas las plantas; en muchas de ellas, y a pesar de lo “olorosas” que son, las cantidades de aceite esencial que se obtendrían al someterlas a destilación son tan bajas que el proceso resultaría extremadamente costoso y poco productivo.
  • Según la parte de la planta de que se trate, el aceite obtenido puede variar mucho. No es lo mismo, por ejemplo, el aceite esencial que se extrae de las ramas de la canela que los que se obtienen de la corteza.


 


Manual de uso


Conservación:


V

olátiles, aromáticos y altamente concentrados; estas son las tres características fundamentales de los aceites esenciales. Hay que tener en cuenta que se evaporan con facilidad, alterándose y deteriorándose si se exponen al aire, al calor o a la luz. Esta es la razón por la que los aceites puros deben ser almacenados en botellas de color oscuro a una temperatura moderada y, sobre todo, lejos de la luz directa. Nunca deben introducirse en recipientes de plástico o caucho. Si se respetan estas pautas, los aceites esenciales tienen una durabilidad media de dos años, con algunas excepciones como los obtenidos de cortezas de cítricos, que duran unos 6 meses.

Modo de empleo:

Los aceites esenciales no se aplican tal cual se extraen; lo habitual es que se diluyan en agua o agregándoles otro aceite, el de base o portador, que actúa como vehículo. Este suele ser un aceite de oliva, de almendra, de cártamo o de germen de trigo. Una vez mezclados ambos aceites, se mantienen durante solo tres meses, por lo que lo habitual es hacer la mezcla justo en el momento en el que vaya a aplicarse.


Fórmulas para  acceder a sus beneficios:


1. Masajes:

Es una de las formas más utilizadas para disfrutar de sus efectos, ya que éstos se absorben a través de la piel, transmitiendo sus propiedades a los tejidos y órganos internos. La elección del aceite depende del objetivo perseguido: relajar, estimular, tratar determinada zona… Antes de entrar en contacto con la piel se deben diluir, mezclándolos con un aceite base.


2. Inhalación:

Se trata de la forma más directa y rápida de acceder a las propiedades terapéuticas de estos aceites, ya que sus moléculas actúan directamente sobre los órganos olfativos, por lo que el cerebro los “capta” enseguida. Se pueden utilizar mediante vaporizaciones, vertiendo de dos a cuatro gotas en agua hirviendo y, con la cabeza cubierta, inhalar el vapor; o bien recurriendo a los  difusores (deben ser de cerámica o porcelana), usando de cuatro a seis gotas de aceite esencial en el depósito de agua. Otros vehículos que facilitan la inhalación son las rondelas para bombillas, las piedras aromáticas  y los difusores eléctricos.


3. Baños:

Al añadir unas gotas de aceite esencial al agua caliente del baño se potencian sus beneficios ya que, además de penetrar a través de la piel, se inhalan, con lo que la dosis terapéutica es doble. Las principales aplicaciones de estos baños son los estados  nerviosos, las molestias musculares y el decaimiento físico o anímico. Las esencias deben añadirse inmediatamente antes de entrar en la bañera, para aprovechar al máximo el efecto producido por la evaporación de los componentes volátiles.


4. Compresas:

En una taza de agua caliente (para aliviar dolores musculares) o agua fría (en el caso de torceduras, esguinces, fiebres o cefaleas) se vierten de 5 a 8 gotas de aceite esencial y se sumerge una gasa en agua; se escurre suavemente y se aplica en la zona afectada.


 



 


Siempre en tu botiquín…

-Para la ansiedad y el estrés: aceite de lavanda. Es muy efectivo en las situaciones de nerviosismo y estrés y, también, para combatir el insomnio (unas gotas de aceite esencial en la almohada hacen más fácil conciliar el sueño).

-Para los trastornos circulatorios: aceite esencial de pimienta, de enebro o de romero.

-Para los problemas de la piel: sándalo y eucalipto (tienen propiedades antisépticas), bergamota (ideal en caso de picaduras de insectos); tomillo (para la transpiración excesiva) y lavanda y geranio (si la afección dermatológica está asociada al estrés).

-Para las afecciones respiratorias: eucalipto, menta y bergamota.

-Para los espasmos musculares: anís verde.

-Para aliviar las infecciones: tomillo, romero y melisa.

-Para el dolor: clavo.


 



COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page