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Arrugas: la piel en su tercera edad.

Arrugas: la piel en su tercera edad.

Arrugas y envejecimiento
prematuro cutáneo: dos perfectos indicativos del paso del tiempo y del
constante deterioro al que está sometida nuestra piel

Sol y tabaco:

Grandes amigos de
las arrugas

El
paso de los años hace que nuestra piel se convierta en un auténtico mapa
surcado por cientos y cientos de arrugas, indeseables huellas cuya aparición
resta frescura a nuestra piel y nos acerca a la vejez. Al deterioro natural que
provoca el paso del tiempo vienen a unirse otros muchos factores que
contribuyen a la aparición de estas indeseables huellas. La exposición a los
rayos solares es uno de los que más influyen en el envejecimiento prematuro de
la piel. Tanto es así que cuanto más tiempo hayamos estado expuestos directamente
al sol en nuestra vida, mayor será el número de arrugas que tendrá nuestra
piel, y más temprana será su aparición. Junto a la exposición solar, está
comprobado que otro factor con notable influencia es el tabaco, de tal modo que
es fácil ver que quienes fuman tienen una piel más arrugada y seca, favorecida
por el humo y el alquitrán. Está claro que la mejor solución para los fumadores
es decir ?no? a los cigarrillos.

Filtros solares:

Sol si, arrugas no

Aunque
tomar el sol ?moderadamente? es un hábito que puede llegar a ser muy saludable,
debemos ser prudentes y proteger nuestra piel de las fuertes radiaciones que,
en exceso, pueden dañarla seriamente. Para ello, existen multitud de productos
que actúan como filtros que nos permiten disfrutar del sol y aprovechar todos
sus efectos positivos. Para que estos filtros sean realmente efectivos, deben
tener un factor de protección adecuado a las características de nuestra piel,
por lo que es importante que elijamos un protector que se ajuste lo máximo
posible a nuestras necesidades, algo para lo que el consejo farmacéutico te
será de gran ayuda. Uno de los principales parámetros a tener en cuenta es el
tono de nuestra piel, que puede ser más o menos tolerante a una exposición
solar prolongada en función de si es más o menos clara. Así, aunque las pieles
oscuras no están libres de sufrir daños solares, son las pieles blancas las que
requieren mayor atención y, por tanto, un factor de protección más elevado. Los
expertos recomiendan usar un factor de protección superior al 15 para todo tipo
de pieles, aunque en el caso de niños y personas con pieles muy blancas es
necesario aplicar un factor superior al 30, dado que durante el día son muchos
los minutos que debemos estar directamente expuestos a los rayos solares. Debemos
tener en cuenta que las quemaduras solares favorecen el envejecimiento de la
piel y, en consecuencia, la aparición de arrugas.

Ojo al melanoma

Además,
cuando hablamos de protección solar no podemos olvidar la alta incidencia que
el melanoma está alcanzando en los últimos años (1 de cada 75 personas lo
padece actualmente), en previsión de lo cual y según los expertos, hay que
fomentar la fotoprotección infantil y eliminar el culto al moreno, dos
asignaturas pendientes para la prevención y la detección precoz de esta
patología que arraiga en los individuos con fenotipo bajo (piel clara, cabello
rubio o pelirrojo), con un número elevado o morfología irregular de lunares o
nevus, así como en individuos con una historia familiar de melanoma. Estas conclusiones
han sido puestas de manifiesto en la presentación del ?Día del Euromelanoma
2004?, que este año está previsto para el 14 de Julio.

Los tratamientos antiarrugas

La Agencia Española del Medicamento ha dado luz verde al uso para
fines estéticos de la toxina botulínica tipo A, una proteína natural que
provoca relajación muscular, bloqueando de forma transitoria los impulsos
nerviosos. Este producto lleva utilizándose más de 20 años en pacientes
afectados por espasmos tras accidentes cerebrovasculares o que sufren distonías
cervicales. Esta
toxina se inyecta en los músculos de la cara, eliminando sus contracciones y
favoreciendo el estiramiento de la piel. Su aplicación suele llevarse a cabo
alrededor de los ojos, sobre las llamadas patas de gallo, y también en el
entrecejo. Sin embargo, sus efectos son pasajeros y no suelen superar los seis
meses de duración (un exceso de este
producto podría crear anticuerpos, y por lo tanto, no haría efecto),
por lo que se hace necesario una reaplicación del tratamiento una vez
transcurrido este tiempo.

El fin de la
polémica

Hablar
de la toxina botulínica es hacerlo de una sustancia cuyo uso terapéutico no ha
estado exento de polémica y, hasta hace poco tiempo, de prohibiciones en
nuestro país. Al fin y al cabo, esta toxina es extraída de la bacteria clostridium botulinum que, a su vez,
ocasiona enfermedades como el botulismo (enfermedad que paraliza la musculatura
del cuerpo). De este modo, las cualidades paralizantes de esta sustancia son
aprovechadas beneficiosamente para relajar el tejido muscular causante de las
arrugas y eliminar su presencia en nuestro rostro. Sin embargo, el uso
terapéutico de esta sustancia no es tan reciente como pensamos, ya que comenzó
a emplearse hace 10 años en el ámbito oftalmológico para aplicarlo a casos de
espasmos involuntarios de los párpados, así como a diversos casos de
estrabismo. Otras aplicaciones más recientes son las relacionadas con el exceso
de sudoración en manos y pies, de tal modo que el uso de esta toxina paraliza
la actividad del músculo que estimula el funcionamiento de la glándula
sudorípara. En España, las autoridades médicas han levantado recientemente la
prohibición de su uso en tratamientos estéticos (quedando restringida para
aplicaciones  terapéuticas en hospitales),
siempre y cuando se respeten unas normas mínimas de seguridad en su aplicación.



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