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Artritis reumatoide. Una enfermedad autoinmune.

Artritis reumatoide. Una enfermedad autoinmune.

Abrocharse los botones, peinarse, abrir un frasco de colonia o bajar las escaleras suponen barreras titánicas para quien padece este trastorno inflamatorio sobre el que aún hoy existe un gran desconocimiento en la sociedad. Detectarlo a tiempo es vital para evitar una severa atrofia en las articulaciones, que acabe generando un alto grado de dependencia.

La artritis reumatoide es un trastorno inflamatorio que puede presentarse a cualquier edad, es más frecuente en las mujeres y se manifiesta con cansancio crónico, malestar general y dolores difusos que pueden ocasionar problemas de movilidad. Según  la doctora Noelia Vázquez Fuentes, especialista del servicio de Reumatología del Hospital INGESA de Ceuta, aunque su causa es desconocida, existen factores genéticos que contribuirían a la susceptibilidad para padecer la enfermedad y modularían su expresión, además de factores no genéticos, como agentes infecciosos, que actuarían como desencadenantes del proceso. En presencia de ambos factores, anticuerpos del propio paciente atacan la sinovial de las articulaciones provocando su inflamación y la destrucción progresiva del cartílago articular.

Artrosis y artritis rematoide

Aprendamos la diferencia

Existen más de 100 tipos diferentes de artritis, desde las variedades musculares y óseas más frecuentes, como la artrosis, hasta las formas sistémicas que pueden producir lesiones en el corazón, el sistema inmunitario, los pulmones, los riñones y el hígado. Dos de las formas de artritis más conocidas son la artrosis y la artritis reumatoide (AR). Pero, ¿cuál es la diferencia? Según el Estudio Sociológico sobre la Artritis Reumatoide en España, de la Sociedad Española de Reumatología, pese a que el 45% de los consultados dice conocer la artritis reumatoide, su grado de conocimiento es muy genérico y llega a poco más allá del nombre. Los médicos atribuyen este desconocimiento al hecho de  que los síntomas más evidentes, como el dolor y la inflamación articular, son similares a otras patologías, como la artrosis.

1.        La AR es una enfermedad inflamatoria autoinmunitaria en la que el revestimiento de la articulación se inflama por un fracaso del sistema inmunitario natural del organismo, lo que la convierte en una de las formas de artritis más graves y discapacintantes.

2.        La artrosis es una enfermedad degenerativa en la que el cartílago que recubre los extremos de los huesos en la articulación se deterioran, produciendo dolor y pérdida del movimiento.

   

Mujeres en la picota

El hecho de que un 70 % de las personas que padecen artritis reumatoide sean mujeres, ha llevado a la Sociedad Española de Reumatología (SER) en colaboración con la Fundación Abbot, a iniciar una campaña bajo el lema Artritis Reumatoide: el valor de una vida. Según la doctora Vázquez Fuentes, con esta campaña se pretende favorecer la detección precoz de la enfermedad, su conocimiento y la aplicación de un tratamiento adecuado, teniendo en cuenta que sólo la mitad de los españoles conocen la patología y de forma superficial, lo que dificulta su diagnóstico.

Una enfermedad altamente incapacitante

Se calcula que hasta el 8% de los pacientes precisan ayuda para todo tipo de actividad y un 20% ven limitada su actividad laboral. Pero además, el22% de las pacientes son incapaces de mantener su autosuficiencia, algo que según la doctora Vázquez Fuentes, dependerá de la actividad inflamatoria y el daño articular que haya sufrido durante la evolución de su enfermedad. En cualquier caso, muchos pacientes se ven obligados a cambiar sus actividades de ocio por otras que requieran menos sobrecarga y a utilizar adaptaciones para realizar las tareas del hogar. Según datos de la Sociedad Española de Reumatología, la incidencia de la artritis reumatoide se sitúa en el 0,5% de la población mayor de 20 años, es decir, unas 200.000 personas, aumentando con la edad y siendo más frecuente entre la cuarta y la sexta décadas de la vida.

Síntomas poco específicos

1.        Dolor e inflamación en las articulaciones.

2.        Cansancio, malestar general y dolores difusos.

3.        La rigidez matutina afecta a un tercio de los pacientes, impidiéndoles hacer una vida normal, al requerir un prolongado periodo de calentamiento antes de poder iniciar  cualquier actividad.

4.        Al tener un carácter genérico y poco específico,  las primeras manifestaciones pasan desapercibidas o son confundidas por otras enfermedades comunes, lo que retrasa el diagnóstico.

La importancia de la detección precoz

Normalmente, el diagnóstico de la artritis reumatoide se apoya en pruebas analíticas y radiográficas, aunque existen procesos más sofisticados. El paciente suele acudir primero a su médico de Atención Primaria y es aquí donde se producen los mayores retrasos en la identificación de la enfermedad, debido a lo inespecífico de los síntomas. Para el médico de cabecera el retraso puede ser difícil si los síntomas no son muy claros, si el paciente es de edad avanzada o si se trata de una artritis reumatoide típica y la analítica no muestra alteraciones en el factor reumatoide. En este sentido, la Sociedad Española de Reumatología está poniendo en marcha proyectos destinados a mejorar la derivación desde el médico de atención primaria al reumatólogo especializado.

Tratamiento

La poca información que todavía existe sobre sus causas, unido a que los primeros síntomas son inespecíficos, ha hecho que a lo largo de mucho tiempo el diagnóstico haya sido complejo y muy tardío desde que afloran las primeras molestias, situación que todavía persiste en gran medida. Según la SER, al ser una enfermedad de etiología desconocida, aún no existe un tratamiento definitivo. La mayoría de reumatólogos suelen mostrarse partidarios de terapias bastante agresivas al principio, ya que para ellos resulta fundamental conseguir un buen control en los primeros estadios, cuando la enfermedad aún no ha producido daños irreversibles en las articulaciones. La mayoría (un 97%) son partidarios de terapias medicamentosas, aun cuando se complementen con otras  técnicas como la fisioterapia (52%) y el ejercicio (19%).

1.        Los antiinflamatorios no esteroideos (AINES), los inhibidores selectivos de la Cox-2, los corticoides, los analgésicos y los Fármacos Antirreumáticos Modificadores de la Enfermedad (FAMEs) son los fármacos más comúnmente utilizados para el tratamiento de la AR.

2.        Las citoquinas o interleuquinas y el Factor de Necrosis Tumoral (TNF) han sido determinantes para el tratamiento de la artritis reumatoide y han dado lugar al desarrollo de nuevas terapias, las terapias biológicas, cuyo objetivo es interferir y bloquear los múltiples efectos adversos de las citoquinas y frenar el desarrollo de la enfermedad.

3.        La artroplastia de rodilla y otras intervenciones quirúrgicas pueden ser la solución para los pacientes que no responden a tratamientos más conservadores.

Además, se pueden tomar algunas medidas para reducir el riesgo de AR, como

  1. Mantener un peso saludable.
  2. Hacer ejercicio, proteger los músculos y las articulaciones.
  3. Adoptar una postura adecuada en general y levantando objetos en particular.
  4. Seguir una alimentación saludable y equilibrada.

¿Y los niños?

Según la doctora Vázquez Fuentes, en los niños la actitud con respecto al tratamiento es similar a la que se adopta con los adultos. El tratamiento de inicio se basa en la utilización de AINEs y corticoides en ciclos cortos siendo de gran utilidad sobre todo por vía intrarticular para el control sintomático pero se aconseja la utilización precoz de los Fármacos Modificadores de Enfermedad (FAMEs) y en casos refractarios recurrir a las nuevas terapias biológicas. Se calcula una prevalencia aproximada de 80-100 niños por cada 100.000 enfermos de artritis reumatoide. En cuanto al embarazo, según la doctora Vázquez Fuentes, la artritis reumatoide no afecta a la fertilidad, aunque lo mejor es programar el embarazo, debido a que algunos tratamientos pueden tener efectos negativos sobre el feto y hay que suspenderlos al menos con 6 meses de antelación. Durante el embarazo un 70% de las mujeres experimentan una mejoría de los síntomas generalmente en el primer trimestre y un 90% un empeoramiento en las primeras ocho semanas después del parto.

El sentir de los pacientes

Entre las demandas de los pacientes, destaca un trato más sensible por parte de la sociedad y del colectivo médico, desde el mismo momento del diagnóstico, ya que supone un golpe para el paciente y sus familiares, al tratarse de una enfermedad para la que no hay cura. La necesidad de apoyo psicológico cobra especial importancia en estos momentos, motivo por el que los enfermos desean contar con profesionales que les transmitan un tono personal y humano. Esta necesidad es más importante a medida que aumenta el grado de discapacidad del enfermo.

Asimismo, los enfermos demandan una mayor implicación institucional para paliar la falta de sensibilización de la opinión pública hacia la enfermedad, que achacan sobre todo a la falta de conocimiento. Sólo 4 de cada 100 pertenece a alguna asociación o plataforma de enfermos. Sin embargo, los que sí pertenecen hacen una valoración muy positiva de ellas, porque permiten el acceso a  informaciones relacionadas con la patología y con la obtención de apoyo psicológico para afrontar las consecuencias de la enfermedad.



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