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Artrosis de rodilla: todo sobre mi prótesis

Artrosis de rodilla: todo sobre mi prótesis

Las intervenciones de prótesis de rodilla se han disparado de forma vertiginosa en los países desarrollados, en gran parte por el aumento de casos de artrosis, una enfermedad crónica de las articulaciones, caracterizada por la degeneración del cartílago y del hueso adyacente que puede causar dolor y rigidez.

La artrosis afecta en nuestro país al 17% de la población y en los países industrializados al 80% de las personas de más de 65 años. Aunque la principal causa de esta alta prevalencia hay que buscarla en una población adulta cada vez más envejecida, según el doctor Manuel Villanueva, traumatólogo director médico de Avanfi y presidente de la Asociación Española de Cirugía Ecoguiada (AECE), el sobreentrenamiento deportivo, el sobrepeso, la obesidad y el sedentarismo, entre otros muchos factores, contribuyen al desarrollo de una artrosis que hace  conveniente la implantación de una prótesis de rodilla. Si antes el quirófano solía ser la última opción,  el aumento de pacientes con discapacidad funcional, cada vez más jóvenes, que ya no responden a la terapia farmacológica y que desean mejorar su calidad de vida, junto con las nuevas técnicas quirúrgicas y la mejora de las prótesis, han cambiado la situación.

Por qué falla una prótesis
Según el doctor Villanueva, los principales síntomas que nos deben hacer pensar “que nuestra prótesis de rodilla no funciona bien son el dolor, que puede variar en intensidad, y la inestabilidad, es decir, la percepción del paciente de que no tiene seguridad en su prótesis. Según este experto, para averiguar el motivo del fallo es fundamental obtener información sobre cuál es la naturaleza del dolor e intuir si obedece a las siguientes causas: irritación o daño de los nervios, aflojamiento de la prótesis o infección”. Las principales causas de fracaso, según diferentes autores, son la infección 20%-40%, el desgaste del polietileno (20%-25%), la inestabilidad (10%-30%), y el aflojamiento aséptico (25%-40%), entre otros. Para averiguarlo, el especialista debe saber si el dolor estuvo presente desde el primer momento tras la operación o hubo un periodo sin dolor; si la evolución tras la operación fue correcta y si la herida se cicatrizó sin incidencias; si el dolor está presente en reposo o sólo con la actividad; si el dolor va a más o a menos a medida que el paciente camina, para al cabo de un rato volver a empeorar; y si causa quemazón o ardor o es como una corriente.




Infección: la “cara oculta”
La infección es una de las complicaciones más importantes y devastadoras y uno de los motivos de fallo de una prótesis de rodilla. Sin embargo, con el uso de medidas exhaustivas de control de quirófano, el control de los factores de riesgo, locales y generales del paciente y el uso de doble profilaxis antibiótica (poner antibiótico en el cemento con el que se fija la prótesis además del antibiótico intravenoso, incluso personalizando este antibiótico a cada paciente y a sus enfermedades), las tasas se pueden bajar a menos del 0.5% en prótesis primaria y menos del 1-2% en cirugía de revisión. Con el uso sistemático de cemento cargado de antibiótico en las prótesis de rodilla se consigue reducir los porcentajes de infección un 70%. El problema, pese a todo, también está creciendo de forma exponencial, con una proyección de crecimiento en los próximos años alarmante. Ante la aparición de bacterias resistentes a los antibióticos, algunas casi intratables, el mayor esfuerzo ha de ser la prevención, es decir, encaminar nuestros esfuerzos a evitar que se produzca la infección. “En cuanto a la inestabilidad, que se da con bastante frecuencia, es más compleja de identificar. Por parte del paciente está claro lo que siente, básicamente tiene la sensación de no confiar en su rodilla, de no poder hacer fuerza con la pierna. Muchas veces el paciente no hace fuerza porque siente que se le va a abrir la pierna y, sin embargo, ocurre que de ese modo inhibe la musculatura”, apunta el doctor. Es muy importante acudir al especialista y que, antes de plantearse realzar una cirugía de revisión, trate de dar con la causa de esa inestabilidad de forma precisa.

6 consejos para prevenirla

1.     Mantener un peso adecuado y llevar una dieta sana y equilibrada, evitando el consumo de grasas animales y saturadas o azúcares e ingiriendo las cinco raciones diarias recomendadas de fruta y verdura.

2.     No auto-medicarse.

3.     Tener unos hábitos posturales y laborales correctos.

4.     Hacer ejercicio intercalado con el reposo.

5.     Evitar las sobrecargas.

6.     Mantenerse activo y adaptar el ejercicio a nuestro grupo de edad, sin intentar forzar nuestro organismo a edades en que ya no corresponden ciertos esfuerzos. El ejercicio ayuda a que el líquido sinovial de las articulaciones se movilice, las lubrique y así facilite su movilización sin dolor.

Reeducación Postural Global (RPG)
La Reeducación Postural Global (RPG) es un método de fisioterapia desarrollado por el fisioterapeuta francés Philippe Souchard, e introducido en España hace ya más de 30 años. Se trata de una técnica suave, progresiva y en la que se requiere la participación del paciente, y puede ser aplicada a cualquier edad respetando las posibilidades de cada persona. “Esta terapia se fundamental en el análisis minucioso y la observación de la anatomía y la fisiología de la persona”, explica el secretario general del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, José Santos. El tratamiento de RPG consiste en la realización de una serie de ejercicios de estiramiento global que van evolucionando desde una posición inicial casi sin tensión hacia una posición final de progresivo estiramiento que dependerá de cada persona. En el tratamiento de RPG, el fisioterapeuta utiliza como única herramienta la terapia manual, reduciendo las tensiones, cuidando las articulaciones, eliminando las molestias y modelando el cuerpo del paciente. Éste, que es guiado en todo momento por el terapeuta, participa activamente en la realización de los ejercicios de estiramiento a través de la respiración, la realización de suaves contracciones musculares y el mantenimiento de las correcciones.



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