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ASSUMPTA SERNA: “En mi profesión he visto casos at...

ASSUMPTA SERNA: “En mi profesión he visto casos atroces de anorexia y bulimia”

ASSUMPTA SERNA: “En mi profesión he visto casos atroces de anorexia y bulimia”

Esta actriz inteligente y trabajadora destaca, además de por su elevada estatura, por su independencia y versatilidad como mujer emprendedora y pionera. Fue una de las primeras actrices españolas de la democracia que se instaló en Los Ángeles en los años 80. Allí supo abrirse las puertas del cine de Hollywood y la televisión.

Todos recordamos su participación en Falcon Crest y algún papel junto al sex symbol masculino de la década, Mickey Rourke, recientemente recuperado de nuevo para la gran pantalla. Antes de la aventura hollywoodiense, Assumpta Serna había destacado en su propia tierra con algunas interpretaciones en películas como El Crimen de Cuenca (Pilar Miró, 1980), Dulces Horas (Carlos Saura, 1982), La vieja música ( Mario Camus, 1985) o Extramuros (Miguel Picazo, 1985) aunque su popularidad creció en 1986 al protagonizar Matador, de Pedro Almodóvar. Con El Maestro de Esgrima (Pedro Olea) consiguió una candidatura a los Oscar en 1992. Actualmente se ha lanzado a fundar y dirigir en Madrid una Escuela superior de Interpretación Cinematográfica y Audiovisual, la Fundación First Team (www.fundacionfirstteam.org). Comparte su trabajo en la docencia con su actual pareja, el actor escocés Scott Cleverdon pero no ha abandonado su carrera artística. La hemos visto en algunas series de éxito en la televisión (Herederos, Aquí no hay quien viva…) y también tiene pendientes algunos estrenos cinematográficos internacionales puesto que la intérprete suele trabajar en inglés, francés italiano o portugués. De toda esta vida tan ajetreada e interesante, nos habla en esta entrevista exclusiva para Consejos.

Ha rodado por medio mundo, ha hecho películas en inglés, francés, italiano o portugués ¿le gusta más viajar o aprender idiomas?
Siempre he querido tener un conocimiento del sitio en donde he ido a rodar, no solamente mientras trabajaba, no me ha gustado tanto ir de vacaciones o hacer turismo como estar inmersa con la gente, que sea la propia gente la que me enseñe el sitio, cuando rodé en  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, MedicamentosTailandia o en Brasil, por ejemplo. La gente me enseñaba las “fabelas”, cómo ir en los autobuses-barco, cosas que si uno no está trabajando no tiene oportunidad de saber o de conocer. Ha sido para mí una buena excusa para viajar mi carrera, creo que el actor tiene que saber adaptarse entre otras cosas, a la lengua.

¿Qué guarda en la memoria de su etapa en el Hollywood de los años ochenta?
Lo recuerdo con cariño porque eran un momento muy interesante para mí, de una gran apertura, era el momento de ver qué era aquello de la industria cinematográfica, en mi país no la teníamos. Ahora, no es que tengamos una gran industria, pero se han creado más grupos y el cine no está tan cerrado como lo estaba antes. Había una sola televisión cuando me fui a Los Ángeles. Comprobé qué era una industria de verdad, y qué significaban 60 canales de televisión, cosas que hemos ido también consiguiendo en España. También significó formarme en una cultura que ha hecho que yo haya sido pionera en algunas cosas, he ido por delante del tiempo refiriéndose a mi país.

¿Dejó allí muchos amigos?
Todavía algunos son amigos míos, gente de la profesión, maquilladores, extras o actores con los cuales seguimos en contacto y se han quedado para siempre. Incluso el club de fans de la serie Falcon Crest, con los cuales sigo en contacto. Sobre todo eso, recuerdo la gente, las comidas que organizamos cuando El Maestro de Esgrima estuvo seleccionada al Oscar, toda la revolución que supuso aquello. Los años que estuve sirviendo en la Academia del Cine, juzgando las películas, porque cuando has estado nominada pasas a ser académica, así que desde el 92 hasta el 97 o el 98, estuve ahí. Fue muy interesante, aprendes a gestionar una parte de tu profesión, conocí a gente interesante en la academia, de ahí nació mi gusto por los coloquios y las conferencias que ahora hago también en First Team, la escuela de interpretación que dirijo. Todo te va marcando y te va enseñando que todo está hecho, que no hay que inventar nada, lo que hay que tener es una mirada amplia para poder dar cabida a muchas otras cosas.

¿Cómo es que se decidió a regresar en vez de quedarse definitivamente en Los Ángeles?
Me fui en realidad porque ya había hecho bastante lo que yo quería, había hecho películas de más de 30 millones de dólares, había visto como funcionaba el cine independiente, su mecánica, y tampoco encontré un filón de trabajo que me mantuviera allí continuamente.

Muchas veces los actores de un país funcionan como embajadores de su cultura, de su propia tierra. En aquellos años ochenta España no era todavía un país con fuertes referencias en Europa ¿su situación era muy diferente a la que viven hoy Penélope Cruz, Javier Bardem, Elsa Pataky o Paz Vega, no?
Si, por aquél entonces eran los franceses los que representaban a la cultura europea. España no estaba todavía puesta en el mapa. En el año 92 se me saltaron las lágrimas cuando gracias a los Juegos Olímpicos la gente empezó a hablar de Barcelona. A España le ha costado traspasar el charco. Gracias a personas como yo, en su época, o como ellos ahora, se sabe que España está en el mapa. Ni se conocía, para ellos España era Méjico, los confundían. Hasta entonces los que habían participado en Hollywood eran Alemania, los países escandinavos y aquellos que de forma natural hablaban inglés. A nosotros nos costaba un poco, era Francia e Italia las que lideraban, sobre todo en los años 60. Cuando Sara Montiel estuvo allí le daban papeles de latina, incluso Antonio Banderas ha tenido que pasar eso. Quizás Bardem es el que más suerte ha tenido, ha interpretado personajes distintos. Todo contribuye a la imagen de un país, y los embajadores de cualquier país en el siglo XX han sido a veces los actores.

Actualmente dirige y gestiona una escuela de interpretación cinematográfica, la Fundación First Team, un centro pionero que además se integra en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid…
En realidad, más que una escuela me gusta llamarle fundación. Es distinto, los contenidos que buscamos son sociales, también queremos formar a los actores con una ética profesional, queremos que los alumnos que salgan de esta escuela de interpretación cinematográfica sean actores que colaboren creativamente en la profesión. Queremos dar a los actores formación en lo audiovisual, algo que no hemos tenido nosotros, y eso es lo que nos mueve a todos los que hemos vivido profesionalmente, no solamente Scott y yo, sino todos los que componen el comité de honor, de varios países. Siempre hemos coincidido en que no hay una formación específica en interpretación cinematográfica, que el actor se encuentra muy perdido en esta materia, que tiene una responsabilidad muy grande como embajador y tiene formarse en esto, para comunicar mejor, no solo la obra sino también a sí mismo. Se trata de hacer una comunidad de actores que se apoyen entre sí, que compartan información, que estén más preparados  empresarialmente, para poder planificar y organizar. A mí me ha dado muy buen resultado.

Para los actores es importante conservar un buen estado físico y cuidar de la propia salud, sobre todo cuando se interpretan papeles de mucha acción o con una carga intelectual o emocional grande ¿cuidáis este aspecto en la Fundación First Team?
Dentro de la Fundación hemos insistido mucho en este tema. Hemos firmado un convenio con la asociación de dietistas y nutricionistas, y formamos a los alumnos en cuanto a su dieta. Hay muchas exageraciones sobre la dieta sana, las calorías, y las bajas calorías, que no son científicas, y que terminan en resultado de anorexias o bulimias. Nuestro colectivo no está exento de esto, y han pasado verdaderas atrocidades con chicos y chicas, en mi experiencia, a gente que la he visto realmente ma
l. Hay que cuidar mucho la alimentación. Incluso cuando me he puesto a dieta he procurado comer de todo pero poco y a muchas horas, que es lo que más o menos te aconsejan todos. Cuando uno se fija o se escucha un poco así mismo, el propio cuerpo de te dice lo que necesita. A veces tengo ganas de alguna fruta o un alimento particular, si tienes educado el cuerpo en esto, él mismo te habla.

Y en tu vida profesional, ¿cuidas también tu dieta?
Con algunos personajes he tenido que preocuparme de la dieta y de la salud, por ejemplo, recuerdo el caso del Maestro de Esgrima, cuando me tenía que poner aquellos vestidos, haciendo esgrima además, con mucho esfuerzo y con la perfección que requería. Me llevó mucho tiempo, cuatro o cinco meses practicar con la espada. Sí que tienes que preparar un poco más el cuerpo, cuando se prepara una película y durante el tiempo que se rueda, deberíamos todos cuidar mucho mejor nuestra dieta. A veces también cuesta imponer esto en un rodaje, porque la producción te dice que no hay presupuesto o que no es importante. Siempre he pensado que los actores tenemos muchas conexiones en el sentido emocional con la comida, y hay estudios que lo han demostrado, hay esta conexión, así que realmente es una pena que no exista una dieta para los actores. En Hollywood, en Los Ángeles, hay muchos tipos de dieta, incluso en Italia he visto la posibilidad de ejercitar varias dietas, pero en España cuesta todavía imponer esto, sobre todo en las series. Es una pena.

¿Tiene algún nuevo proyecto del que pueda hablarse?
Hay dos cosas que no tienen dinero todavía detrás, pero espero que pronto lo tengan y se hagan, finalmente. Uno es un film para rodar en Cataluña, en Cadaqués, y otra es una película andaluza, son dos guiones muy bonitos, aunque está costando encontrar financiación.





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