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Astenia primaveral. en las fronteras del letargo.

Astenia primaveral. en las fronteras del letargo.

La
mitad de la población padece astenia, una sensación muy parecida, según la
describen los afectados, a la de ?flotar? en el espacio

Vitalidad
marchita

Aunque para la mayoría de las personas la primavera sea
sinónimo de una nueva etapa llena de luz, color y vida, muchas tendrán que
pagar un alto precio por tanto esplendor. De hecho, cada año vienen siendo más
los afectados por un estado de apatía generalizada conocido como ?astenia
primaveral?, un problema leve y pasajero que se caracteriza por un mayor
cansancio del habitual y un estado anímico muy bajo.

Cambios en nuestro
reloj biológico

Pero
este decaimiento estacional, ¿por qué nos afecta tanto a los humanos? Por la dificultad
de adaptación que presenta nuestro organismo ante las variaciones climáticas
que se producen con los cambios de estación. Así, mientras más drásticamente se
produzcan estas variaciones climáticas, más agudos serán los cuadros de astenia
que se originen. Estas variaciones climáticas (más horas de luz y de sol,
subida de las temperaturas, cambios horarios, etc.), tienen una repercusión
directa en nuestro reloj biológico, un 
mecanismo natural que marca la preparación del organismo para la llegada
del día y la noche, y cuyo funcionamiento se ve alterado cuando cambian las
condiciones ambientales.

El hipotálamo, la clave de
la inadaptación

La
parte del cerebro que regula todos estos cambios es el hipotálamo, un conjunto
de núcleos que controlan, entre otras funciones, la temperatura, el apetito, la
sed y la apertura de la retina. Precisamente, es esta última función la
encargada de regular la secreción de hormonas y neurotransmisores según la
intensidad lumínica del entorno. A su vez, los neurotransmisores se encargan de
elevar o disminuir el tono anímico y la vitalidad de las personas. Por tanto,
cuando los niveles hormonales o de neurotransmisores no son los adecuados, el
individuo se siente cansado e incluso llega a caer en un estado de tristeza y
depresión. En definitiva, los desajustes que provocan los cambios alteran la
producción de estas sustancias y su descompensación repercute finalmente en el
desarrollo de la astenia primaveral.

El clima que nos afecta

  1. Aumento de la
    intensidad lumínica.
  2. Subida de las
    temperaturas.
  3. Incremento de las horas
    de sol.
  4. Variaciones en los
    niveles de humedad y presión atmosférica.
  5. Cambios horarios.

Los
síntomas de la ?flotación?

Aunque sean excluyentes y puedan darse por separado, es
habitual que quien padezca astenia sufra al menos cuatro de los siguientes
síntomas:

  • Tristeza
    inexplicable.
  •  Irritabilidad.
  •  Falta de apetito.
  •  Cierta pérdida de memoria.
  •  Tensión arterial baja.
  •  Tono vital bajo.
  •  Ausencia de interés sexual.
  •  Dolor de cabeza y malestar general.
  •  Debilidad muscular para hacer cualquier esfuerzo.
  •  Cansancio.

Complejos
vitamínicos y tónicos reconstituyentes:

Tu
dosis de vitalidad

Muchos
de los síntomas que acompañan a la astenia primaveral están asociados a la
carencia de vitaminas y minerales, de ahí que los expertos recomienden hacer
una dieta rica en estos nutrientes. Sin embargo, ante cuadros de estados
carenciales el especialista puede recomendar suplementos vitamínicos y/o
tónicos reconstituyentes, a fin de que el organismo pueda desarrollar sus
funciones más básicas y alcanzar un nivel de nutrición óptimo. Los complejos
vitamínicos, en ocasiones enriquecidos con extractos naturales de plantas o
raíces, aportan energía, contribuyen a mejorar el tono vital de los músculos,
mejoran las funciones cerebrales, favorecen la capacidad de concentración,
fortalecen el sistema inmune de forma natural, estabilizan los niveles de
azúcar en sangre y mejoran el estado de ánimo, si bien este tipo de productos
necesitan de un prolongado tratamiento para notar sus efectos beneficiosos, y con
una dieta equilibrada no serían necesarios. Los tónicos reconstituyentes
enriquecidos con aminoácidos, permiten recuperar el tono vital de una manera
natural, y están indicados en estados carenciales por astenia o regímenes
dietéticos.

7
consejos para recuperar el equilibrio perdido

  1. Duerme lo necesario y
    respeta siempre las horas de sueño.
  2. Practica ejercicio
    físico moderado para relajar el cuerpo y la mente, aunque siempre evitando
    esfuerzos excesivos.
  3. Bebe al menos 2 litros
    de agua diarios.
  4. Evita el consumo de
    tabaco, alcohol, bebidas con cafeína y otras sustancias excitantes.
  5. Procura mantener horarios
    fijos para las comidas, así como a la hora de acostarte y levantarte.
  6. Lleva una alimentación
    sana y equilibrada, baja en grasas y rica en fibras, vitaminas y
    minerales. Es muy recomendable el consumo bajo de carnes y lácteos, así
    como de productos ricos en azúcar (en su lugar se recomienda consumir
    miel) y también bebidas alcohólicas. Frente a los alimentos fritos y
    precocinados, es preferible el consumo de frutas y verduras frescas, así
    como de arroz, pasta, legumbres, patatas y pescado.
  7. Ante posibles estados
    carenciales, consulta a tu médico sobre la necesidad de una suplementación
    vitamínica que te aporte la energía necesaria para afrontar con fuerza y
    vitalidad esta época del año.


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