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Aumenta la demanda para tratar la disfunción eréctil y alargar el pene a la vez

Las intervenciones quirúrgicas para tratar la disfunción eréctil y alargar el pene, a la vez, están aumentando en España, según el doctor Mariano Rosselló Barbará, director del Instituto de Medicina Sexual (IMS), que dirige la 9ª edición del Curso de Cirugía de Pene e Implante de Prótesis de Pene, que se celebra este jueves en el  Hospital HM Universitario Sanchinarro.  En el curso se harán intervenciones en directo de alargamiento de pene y de inserción de prótesis para disfunción eréctil y de corrección de curvatura peneana.Se calcula que unos 300.000 españoles (un 15% de quienes sufren disfunción eréctil) necesitan prótesis de pene, ya que los fármacos no les son efectivos o están contraindicados. “Cada vez son más quienes solicitan que solucionemos sus problemas de erección y, en la misma cirugía,  alarguemos su miembro”, explica el doctor Rosselló, uno de los especialistas que ha realizado más intervenciones de prótesis de pene  en Europa (más de 1.500). La pérdida de longitud en personas con disfunción eréctil durante años “no es infrecuente, ya que la disminución de erecciones supone una menor oxigenación del tejido y un posterior encogimiento del miembro”, advierte. Un estudio del IMS con 78 pacientes a los que se les realizó una cirugía entre 2006 y 2012 para alargar el pene revela que el 12% la combinó con una prótesis, un enderezamiento de curvatura, una circuncisión o un retoque estético (faloplastia). La edad media de los pacientes fue de 41,5 años. Hasta 2006, un 5% de las cirugías de alargamiento se realizaban en solitario, sin combinar otra técnica y desde entonces, un 16% se combinan con otro procedimiento (con prótesis de pene, corrección de curvatura o circuncisión).Una de las razones para solicitar el alargamiento es el “síndrome del vestuario”, llamado así por la sensación que tienen muchos hombres, al ver a otros varones desnudos, de que el tamaño de su órgano es más pequeño de lo que realmente es. “El tamaño del pene es un tema que preocupa a muchos hombres, incluso de cierta edad, y que se ha incrementado debido a la proliferación de imágenes de penes sobredimensionados en Internet y a las películas pornográficas, que distorsionan lo que se considera normal”, explica este urólogo y andrólogo. El tamaño estándar del pene en erección es de 15 centímetros.

Operación sencilla
El implante de prótesis de pene para la disfunción eréctil puede realizarse al mismo tiempo que el alargamiento, sin necesidad de intervenir de nuevo. “Se trata de una operación relativamente sencilla, sin riesgos adicionales a los de cualquier intervención bajo anestesia, y que permite que el paciente disfrute de una calidad de vida que había perdido”, confiesa el doctor Rosselló.

La primera prótesis de pene con mecanismo hidráulico, que incluía un dispositivo de bombeo, se implantó en 1973. Hasta entonces, las prótesis eran tubos semirígidos que se introducían dentro del cuerpo cavernoso del pene, condenando al paciente a un estado de semierección permanente. “Supuso una revolución puesto que por primera vez se conseguía replicar el estado de flacidez y el de erección”, comenta el doctor Rosselló. En el curso se presenta la última novedad en prótesis, la OTR Titan Zero Degree, “no sólo es más ergonómica y cómoda para el paciente sino que incluye una protección antibiótica que reduce el riesgo de infecciones (en la actualidad inferior al 2%)”, apunta.

La prótesis proporciona unos resultados de satisfacción de entre 92–100% para el paciente y entre un 91–95% para  su pareja, según un estudio publicado el pasado mes de abril en la revista Journal of Sexual Medicine. La pareja suele estar muy, satisfecha, según la doctora  Mª Fernanda Peraza-Godoy uróloga y andróloga del Centro de Urología, Andrología y Salud Sexual de Palma de Mallorca y autora del libro Disfunción eréctil, un tema de mujeres.

La actitud de la pareja es determinante a la hora de que el hombre afronte la disfunción eréctil y que acuda o no al médico en busca de ayuda, revela esta doctora. La pérdida total o parcial de la erección “a menudo va asociada a cambios de humor, cuadros de ansiedad y depresión. Recuperar la capacidad de obtener una erección tiene un efecto psicológico positivo de refuerzo de autoestima que mejora la relación de pareja”. Sin embargo, “existen disfunciones sexuales reactivas a la disfunción eréctil en la pareja que pueden entorpecer el éxito del post operatorio de un implante. Por ello hay que incorporar la prótesis a la dinámica de la relación sexual”, concluye la doctora Peraza, coordinadora del curso organizado por el Instituto de Medicina Sexual.



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