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Aumentan las consultas por síntomas de depresión coincidiendo con la llegada del otoño

Con la llegada del otoño, el número de consultas por casos de depresión y trastornos afectivos asociados al cambio de estación aumentan de forma importante. En algunos individuos, los síntomas pueden perdurar varios meses hasta que, de forma progresiva, éstos tienen a remitir por sí solos. “El organismo humano está sincronizado a los factores climatológicos como son el calor, el número de horas de luz solar, etc. Por ello, cuando se producen cambios en estos factores, ciertas personas experimentan síntomas de disminución de energía y estados de ánimos depresivos”, explica el profesor Joaquín Santo Domingo, psiquiatra de la Clínica La Luz.

España es un ejemplo más de la diversidad de factores que entran en juego en todo proceso depresivo, y en general, en los trastornos afectivos. “Se sabe que la situación de los trastornos de la afectividad en Galicia es diferente  a la que se produce en Andalucía. Sin embargo, resultaría erróneo asociarlo sólo a un único agente como puede ser el calor o el número de horas de exposición a sol. Influyen además muchos otros factores causales, tanto físicos, como psicológicos y sociales”, puntualiza el profesor.



 

Síntomas más evidentes

En cuanto a su diagnóstico, los expertos coinciden en señalar la tristeza vital como signo inequívoco en todo cuadro depresivo. Además, en torno a este síntoma se articulan otros muchos como son la pérdida de la capacidad para disfrutar (o “anhedonia”), y el descenso de energía o impulso con el que se siente el individuo. Del mismo modo, la depresión tiende a despertar en muchas personas la falta de apetito en lo que concierne a las ganas de comer. “Éste es quizá el síntoma más frecuente, pero también el más inespecífico”, comenta el profesor Santo Domingo quien además señala que “en un segundo plano puede darse además la ausencia de apetito sexual, siempre como consecuencia de un  estado depresivo”.

Para este experto, los trastornos del sueño suponen otra importante carga para quien sufre estos trastornos depresivos asociados al cambio de estación.

La llegada del otoño ayuda a despertar ciertos cuadros depresivos que, por lo general, tienen una duración de 6 meses a un año.

 

Consejos saludables

Dormir de forma regular y mantener un ritmo de actividades adecuado puede ayudar a contrarrestar los efectos que el cambio de estación provoca en el reloj biológico del individuo. “Es importante seguir un mismo esquema de sueño a lo largo de todo el año; mientras que el número de horas de sueño dependerá siempre de la edad de cada persona”, aclara el pisquiatra. En cualquier caso, bajo ningún concepto se debe recurrir al consumo de tranquilizantes o alcohol como solución a los trastornos del sueño.

Otra recomendación a tener en cuenta es la capacidad de saber reconocer las situaciones de estrés y aprender cómo manejarlas, “lo que se trata de  estimular  a los pacientes en el curso del tratamiento que nunca es solamente farmacológico, sino que integra prioritariamente actitudes y procesos psicoterapéuticos”. Por último, resulta igualmente importante que “el afectado conozca que no está solo y que, en torno a él, existe una red de apoyo emocional que es clave, formada por la familia, amigos, compañeros y otras personas significativas de su alrededor a los que se puede y se debe  recurrir en cualquier momento de la vida”, concluye este experto.

 



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