ESTÁS LEYENDO...

¿Bajo de tono? energía a pedir de boca.

¿Bajo de tono? energía a pedir de boca.

El ritmo vital frenético, la
falta de sueño o determinadas épocas en la vida se esconden tras esos estados
de bajón anímico y energético, en los que el simple hecho de levantarse de la
cama se convierte en un ?mundo?

Por suerte, hay una serie de estrategias y hábitos de vida que nos
permiten ponernos las pilas en muy poco tiempo y volver a disfrutar de la
energía perdida. Desde que te levantes hasta que te acuestes, sigue las pautas
que recomiendan los expertos:

1.    


Desayuna como un
rey

Si un buen desayuno siempre es
clave para funcionar adecuadamente durante el día, cuando se está atravesando
por un momento de bajón se convierte en un gesto imprescindible, ya que de él
depende que nos aseguremos los niveles adecuados de glucosa, la molécula a
partir de la cual el cuerpo se nutre de la energía necesaria para afrontar toda
la jornada. Los niveles de glucosa en sangre ?que es el medio por el que llegan
los nutrientes a todas las partes del organismo- son la causa y la consecuencia
de determinadas reacciones como los cambios de humor, el cansancio, la falta de
atención y los ánimos alicaídos. De hecho, diversas escuelas de Salud Pública
americanas incluyen la falta de desayuno, junto a otros factores como el
tabaquismo, la vida sedentaria, el exceso de alcohol, la falta de sueño y la
obesidad entre las prácticas que pueden considerarse como factores de riesgo de
una mayor mortalidad. El ?desayuno antibajón? debe
incluir necesariamente cereales (algunos, como los copos de avena, proporcionan
un ?subidón?al instante) los cuales, además de
aportar vitaminas y minerales, son ricos en hidratos de carbono complejos
(almidón), una fuente de energía importantísima. Tampoco deben faltar las
proteínas. Un ejemplo: un huevo pasado por agua, una tostada integral y un zumo
de frutas (preferiblemente cítricos, ya que, según estudios llevados a cabo
recientemente por expertos alemanes, la vitamina C ayuda a regular los niveles
de acetilcolina, un neurotransmisor que gobierna las emociones) es una
combinación estupenda de carbohidratos y proteínas para empezar el día.

2.    


Aumenta tu ingesta
de agua

La deshidratación se
manifiesta en forma de cansancio mucho antes de sentir sed, de ahí que no haya
nada mejor para iniciar la jornada que un vaso de agua en ayunas e intentar
alcanzar a lo largo del día esos dos litros que todos los expertos recomiendan.
Además, los resultados de las últimas investigaciones demuestran que mantener
una ingesta adecuada de agua potencia la concentración y la memoria y mantiene
los niveles de energía en todo lo alto, siendo recomendable beber
frecuentemente para evitar los bajones.

3.    


Aficiónate al
tentempié



Según la cronobiología, que
estudia el ritmo del funcionamiento humano en su adaptación al horario, existen
horas, como las del mediodía, en las que el tono vital desciende, de ahí que
sea importante adaptar la ingesta de alimentos al desarrollo de la actividad
diaria (no tendrá que reponer nutrientes de la misma forma alguien que realice
tareas pesadas que una persona que pasa la jornada sentada en un despacho). A
esto hay que unir la recomendación de numerosos expertos en nutrición de
consumir cinco comidas al día, pero mantener así estables los niveles de
glucosa. El tentempié ideal es fácil de digerir, no contiene grasas y, en la
medida de lo posible, no resulta excesivamente calórico. La fruta, frutos secos
como las nueces, una rebanada de pan integral con una porción de quesito, unas
galletas integrales o un yogur son opciones excelentes.

4.    


Échate la siesta


Un estudio realizado sobre los
efectos de la siesta en los países industrializados ha revelado que para el
92,5 por ciento de los trabajadores, una cabezadita después de comer supone un
aumento de la productividad, la creatividad y la capacidad para resolver los
problemas, además de mejorar notablemente el estado de ánimo. Eso sí: para que
la siesta ejerza un auténtico efecto reparador, ésta debe ser breve, ya que si
dura más de media hora puede alterar el sueño nocturno y dejarnos excesivamente
?atolondrados?.

5.    


Planifica tu ocio


Por muy atareados que estemos,
es imprescindible disfrutar de los fines de semana y otros periodos de ocio en
condiciones adecuadas, ya que la fatiga es acumulativa y puede pasarnos factura
en forma de decaimiento e incluso patologías más serias. La psicóloga Carmela
París, terapeuta de desarrollo personal en Barcelona y autora del libro Renovar tu vida (Ed.
RBA)  asegura que, si bien el ocio
es  una parte fundamental en el
mantenimiento de la salud, éste debe reunir unas determinadas características
para poder disfrutar de sus efectos beneficiosos. ?Aunque uno se sienta agotado
físicamente, hay que evitar tumbarse en el sofá durante los períodos de
descanso. La razón es que el estrés al que estamos sometidos pone en
circulación en nuestro organismo una serie de sustancias químicas, como la
adrenalina, las cuales, si no se eliminan mediante la actividad física, pueden
tener graves repercusiones en la salud física y mental?. La segunda condición
para que nuestros períodos de ocio nos permitan recargar las pilas es
desarrollar actividades con las que realmente nos divirtamos, dando rienda
suelta a nuestra creatividad. ?Es muy importante tener un hobby y dedicarse a él buscando sólo el bienestar que proporciona,
no la productividad?, explica la experta.

6.    


Siempre que puedas,
ríete



Según una investigación de la
Universidad de Stanford, en California, el humor y la
risa activan las mismas zonas cerebrales, llamadas ?de recompensa? que son
estimuladas cuando se consumen drogas o cuando se viven episodios especialmente
felices, de ahí que el humor sea un estupendo motor para poner nuestro cerebro
en marcha cuando se viven momentos de apatía. Además, no hay que olvidar que la
risa es una excelente terapia y alivia el estrés al estimular la producción de
endorfinas y de serotonina, dos sustancias naturales
responsables del buen humor y del bienestar.

7.    


Muévete al aire
libre



Es sabido que la práctica de
ejercicio físico contribuye a mejorar el ánimo ya que incrementa la producción
de endorfinas, las hormonas de la felicidad. Pero además, si la actividad
física se realiza al aire libre, se aúnan las ventajas del ejercicio con la
posibilidad de mejorar la calidad de la respiración debido a que se produce una
mayor oxigenación. Para ello, basta con un paseo diario. ?Para recargar pilas,
lo ideal es pasear en plena naturaleza o, en su defecto, en algún parque o zona
verde, eligiendo horas no muy tempranas ni muy tardías y comenzando con un
estiramiento para, después, realizar lo que algunos denominan walking, que consiste en caminar lo más deprisa
que nos permita nuestra condición física, sin forzar la máquina,  con un movimiento alternativo de brazos junto
a las caderas?, explica José Manuel Reyes, experto en fitness.

8.    


Busca la luz

La menor exposición a la luz
solar está directamente relacionada con un estado anímico bajo, de ahí que uno
de los mejores potenciadores de energía sea
aprovechar al máximo los días de sol… aunque el termómetro marque cero
grados. Además, hay otras opciones que permiten ?iluminar? los ánimos más
mustios: intentar trabajar cerca de una ventana (si es preciso, elimina las
cortinas, para incrementar la luminosidad), sustituir las bombillas habituales
por otras de alto voltaje, pintar tu casa en tonos luminosos (beige,
amarillo)…

9.    


No robes horas a tu
sueño



La mayoría de los
especialistas en la materia lo reconocen: dormimos menos de lo necesario y la
mayoría arrastramos un déficit de sueño que suele ser el principal culpable de
los bajones anímicos. La cantidad de horas que se deben dormir varían de una
persona a otra, ya que es algo que viene determinado genéticamente, pero como
norma general, y para descansar ?en condiciones?, se debería dormir el mismo
número de horas todos los días y mantener unos patrones estables, acostándonos
y levantándonos a la misma hora. Y en situaciones de máximo estrés o cuando los
ánimos están por los suelos, conseguir un sueño reparador es fundamental para
reorganizar la mente. Tal y como ha demostrado una investigación llevada a cabo
por expertos del Instituto de Neuroendocrinología de Lübeck
(Alemania), mientras dormimos, las informaciones y experiencias que se han
tenido durante el día y que han sido almacenadas son reactivadas y enviadas
como impulso a la corteza cerebral, donde se añaden a la memoria a largo plazo,
y esta es la razón de que, tras un sueño reparador, tengamos una visión más
ordenada de los problemas que han quedado pendientes y nos sintamos con mejor
ánimo para afrontarlos.

10.          

 Prueba con vitaminas y oligoelementos

Hay una serie de nutrientes
que nos aseguran la energía y el buen ánimo necesarios para superar rápidamente
las situaciones de bajón. Entre ellos, el magnesio
actúa como ?motor?, ya que es necesario para poner en marcha reacciones
orgánicas. Su carencia se manifiesta en forma de agotamiento, tendencia a la
fatiga y desórdenes emocionales. Búscalo en espinacas, alcachofas, soja,
plátano y germen de trigo. Por su parte, el triptófanoesun aminoácido
esencial para el tono vital ya que el cerebro lo utiliza para producir serotonina. Induce el sueño de forma natural, reduce la
tensión y la ansiedad y ayuda a levantar el ánimo en los estados depresivos. Lo
encontrarás en los plátanos, el requesón, la leche, los cereales integrales, el
pavo y los dátiles.

Las frutas tropicales son muy ricas en azúcares que pasan directamente
a la sangre sin necesidad de ser digeridas, por lo que proporcionan energía al
organismo de forma instantánea. Ten siempre a mano chirimoyas, nísperos,
caquis, mangos, kiwis y piña tropical.

El germen de trigo es rico en proteínas, carbohidratos, vitaminas del
grupo B, vitamina E y selenio, un mineral cuyo déficit puede producir
decaimiento. ¿Lo mejor? Tomarlo en el desayuno o espolvorearlo en ensaladas,
zumo, leche, yogur…

Por último, las vitaminas del complejo B son
imprescindibles para mantener a tono el equilibrio nervioso y el funcionamiento
cerebral. Se encuentran en las legumbres, los granos y los productos
integrales.

La importancia del orden

El estrés y el desorden suelen ir de la mano y, además, en lo que
respecta al estado anímico, es la pescadilla que se muerde la cola: el desorden
crea incomodidad e infelicidad, ya que es muy frustrante no encontrar lo que se
busca, además de consumir tiempo, producir un estrés suplementario y tener un
coste emocional (representa un obstáculo para enfrentarse a las exigencias de
cada día). Tal y como defiende la milenaria técnica del Feng
Shui, el desorden impide que el chi
(energía) fluya adecuadamente en todos los aspectos de la vida y más
concretamente en nuestras casas, dificultando que esta revierta de forma
positiva en nuestro hogar y nuestra salud. El tono vital mejora
considerablemente cuando cada cosa está en su sitio, ya que el desorden impide
concentrarse en las cosas realmente importantes, ?vampirizando?
la energía vital. Cuando se despeja el desorden material de la vida, se sientan
las bases de la paz y la armonía en el hogar, en las relaciones y en el estado
anímico. Y no hay que olvidarse del orden mental: no pocas veces el pasar
inconscientemente de una actividad a otra bajo un ritmo frenético y sin tener
clara la meta final nos deja literalmente agotados, de ahí que sea recomendable
echar el freno y dedicar todos los días un rato a organizarse y reflexionar
sobre el desarrollo de nuestra actividad diaria.



COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page