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BEBÉS DE O A 3. Todo lo que hay que saber

BEBÉS DE O A 3. Todo lo que hay que saber

BEBÉS DE O A 3. Todo lo que hay que saber


Muy a pesar de lo que la mayoría de los padres desearía, los niños no vienen con un manual de instrucciones, de ahí la importancia de conocer cuáles son los cambios, demandas o habilidades típicas, así como los últimos hallazgos científicos respecto a  esa etapa “mágica” que va desde los 0 a los tres años, en la que su desarrollo se va a realizar a una velocidad más vertiginosa que en el resto de su vida.

 A. EL RECIÉN NACIDO: SUS PRIMERAS SEMANAS
-Así es el bebé:El peso medio al nacer ronda los 3.400 kg, aunque los niños pueden pesar algo más que las niñas. Entre el tercer y el sexto día es normal que haya una pérdida de peso de hasta un 10 por ciento respecto al que tenía al nacer, pero se recupera rápidamente. Permanece casi todo el día dormido y en posición fetal, con los brazos y las piernas flexionadas sobre el cuerpo y la cabeza (que aún no puede levantar) apoyada sobre un costado. 

 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentos-Su alimentación: La opción unánimemente recomendada por los especialistas es la lactancia materna. Sus beneficios para la salud infantil son múltiples y cada poco tiempo aparece una nueva evidencia científica que así lo avala. La última procede de una investigación llevada a cabo por expertos de la Universidad de Carolina del Sur según la cual los niños que son amamantados durante al menos cuatro meses tienen una mejor función pulmonar que aquellos que toman leche materna durante menos tiempo o se alimentan con biberón. La razón de este beneficio es, además de las propiedades inmunoprotectoras de la leche materna, que el ejercicio físico que demanda la succión mamaria unas seis veces al día durante más de cuatro meses aumenta la capacidad pulmonar y favorece el flujo de aire.

-Su desarrollo: Puede ver bastante bien a unos 30 cm de distancia y reacciona a la luz y a todo lo que es rojo y brillante. Su capacidad auditiva es ya fisiológicamente madura y el sentido del tacto también está plenamente desarrollado, tal y como se comprueba en sus movimientos de respuesta a estímulos táctiles.

Un aspecto destacable es su sentido del ritmo: según ha demostrado una reciente investigación llevada a cabo por expertos de la Universidad de Amsterdam, los recién nacidos son capaces de  “sentir” el ritmo y reaccionar ante los sonidos desacompasados en la música. Los investigadores pusieron a un grupo de bebés piezas de música rock mientras monitorizaron su actividad cerebral y llegaron a la conclusión de que los niños presentan un ritmo central al nacer que, además de permitirles disfrutar de distintas piezas musicales, les permite distinguir su idioma de uno extranjero, por ejemplo.

Lo que hay que vigilar:
-El ombligo: Se trata de la cicatriz que persiste en mitad del abdomen del bebé al cortar el cordón umbilical. El pequeño fragmento que queda tras el corte se desprende generalmente al cabo de cinco o seis días, aunque a veces puede tardar más. La pequeña herida que queda tarda entre tres y cinco días en cicatrizar y la clave es mantener la zona lo más limpia y seca posible. Hay que consultar al pediatra si el resto de cordón está pegajoso o supura demasiado; aparecen unos granitos cerca de la zona, parecidos al acné (pueden ser síntoma de infección) o supura sangre (indicativo de infección).


Y además….
Sus primeros controles


Nada más nacer, al bebé se le somete a un auténtico “batallón” de pruebas y análisis con la finalidad de comprobar su bienestar, prevenir la aparición de patologías futuras y detectar algún problema ya existente. Las más conocidas son la prueba del talón y el test de Apgar, pero hay muchas más. De ellas nos habla el doctor Manuel Sánchez Luna, Jefe de la UCIN (Unidad de Cuidado Intensivo Neonatal) del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid.


-¿Cuáles son las pruebas más determinantes para prevenir patologías futuras?


Todas aquellas que se realizan dentro de los llamados cribados (conjunto de pruebas), en las que se incluyen el cribado de los errores innatos del metabolismo, el hipotiroidismo, la fenilcetonuria y el cribado de la hipoacusia.


-¿Qué se determina mediante el test de Apgar?


Este test valora el estado del bebé al nacimiento, primero al minuto y después a los cinco minutos. Se relaciona en la mayoría de los casos con problemas de oxigenación en el periodo anterior y durante el parto, y se emplea para conocer la vitalidad del recién nacido y, sobre todo, la respuesta a las maniobras de reanimación, si es que son necesarias.


-¿Qué ocurre si la puntuación del test de Apgar es baja?


No tiene tanta trascendencia el valor al minuto de vida; lo más importante es cómo responde el bebé y su estado en los minutos posteriores. Un test superior a una puntuación de cinco a los cinco minutos de vida sugiere un riesgo bajo de daños.


-¿Por qué es tan importante la prueba del talón?


Su importancia radica en que, en una gota de sangre, se puede diagnosticar de forma muy temprana algunas enfermedades metabólicas que tienen, además, un tratamiento muy sencillo; de no hacerlo así, pasarían casi desapercibidas en los primeros momentos. Una vez que se manifiestan, ya han provocado daños severos en el bebé. Algunas de las aplicaciones de esta prueba se realizan en las primeras horas de vida para descartar de forma temprana los problemas de tiroides, y otras se hacen algo más tarde, cuando el bebé ya ha ingerido varias tomas, para descartar errores del metabolismo que tienen que ver con la ingesta de los nutrientes que se metabolizan de una forma errónea y pueden producir sustancias tóxicas para el recién nacido.

B. EL PRIMER AÑO


-Así es el bebé:
en lo que respecta al peso, el crecimiento óptimo está entre los 150 y los 200 gr a la semana, de forma que al cuarto o quinto mes su peso se habrá doblado y al cabo de un año el bebé puede pesar unos 10 kg y tener una altura que oscila entre los 72 y 75 cm

-Su alimentación: tal y como explica el doctor José A. Martínez Orgado,
Jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Infanta Elena, de Madrid, durante los primeros seis meses de vida la leche suele ser un alimento suficiente. “A partir de esa edad se recomienda iniciar una alimentación complementaria por dos razones: primero, porque las necesidades nutricionales ya son más complejas; y, segundo, porque el niño ya empieza a tener capacidad de interacción, es decir, de mostrar cuándo quiere más o no”.
Cuando se empiezan a introducir nuevos alimentos en el menú del bebé los expertos aconsejan seguir un orden más o menos estricto: cereales sin gluten; verduras; proteínas (primero pollo y pavo y después ternera); fruta y el resto de los alimentos. “Conviene esperar a que el niño cumpla un año para introducir en su dieta aquellos alimentos que son potencialmente más alergénicos o que darían más problemas en caso de producir alergia: frutas tropicales, pescado y huevos”, recomienda el experto.

Su desarrollo: las “hazañas” que alcanza mes a mes se suceden a una velocidad de vértigo. A los dos meses ya se sostiene sobre los antebrazos; a los tres, mantiene la cabeza erguida; a los seis meses comienza a sostenerse sentado y a los ocho ya es capaz de estirarse para coger cosas. En torno a los nueve meses se levanta y sienta con apoyos y a partir de los once meses (unos niños antes, otros después) empieza a dar a sus primeros pasos con ayuda.

-Lo que hay que vigilar
Los dientes: Generalmente, el primer diente aparece en torno al sexto mes de vida, aunque esto varía de un niño a otro. También hay variaciones respecto a los síntomas con que cada niño experimenta la dentición, aunque la mayoría presenta un exceso de salivación (babeo), malestar (llanto inespecífico), alteración de los patrones habituales de comida y sueño, irritabilidad y afán desmedido de morder todo lo que esté a su alcance, de ahí la importancia de proporcionarle mordedores, sobre todo aquellos modelos que se puedan enfriar, ya que le proporcionan un alivio inmediato.


Y además:


¿Qué es la dermatitis del pañal?
Una inflamación de la piel que está en contacto con el pañal, acompañada de un enrojecimiento y la aparición de manchas con lesiones en los bordes y aspecto escocido.  Estas son las principales  “cartas de presentación” de lo que se conoce como dermatitis del pañal, uno de los problemas cutáneos más frecuentes a esta edad. Para prevenirla, hay que cambiar al niño con la mayor frecuencia posible, lavándole bien con agua tibia (nunca fría) o con toallitas específicas. Si ya ha hecho acto de aparición, se recomienda dejar la zona expuesta al aire durante un rato y, tras limpiarle, aplicar alguna de las muchas cremas específicas, de venta en farmacia, que contienen, entre otros ingredientes, óxido de zinc (alivia la irritación, favorece la cicatrización y protege la piel), vitamina A y otras sustancias emolientes.

C. DE LOS 18 MESES A LOS 3 AÑOS


-Así es el bebé:
  aproximadamente a los dos años, la altura alcanzada ronda los 85 cm y el peso medio es de 12-13 kilos. Durante esta etapa el niño adquiere plena autonomía sobre sus funciones corporales (control de esfínteres) y sus movimientos.

-Su alimentación: en este periodo el niño inicia sus pasos hacia la llamada alimentación adulta: comienza a comer de todo y con texturas más sólidas, lo que le permite prácticamente degustar el mismo menú que el resto de la familia. Lo importante es que su dieta sea variada y que le aporte la cantidad de calorías y nutrientes que necesita en esta etapa de su desarrollo.

-Su desarrollo: a los 18 meses ya camina solo, se pone de pie, se inclina y explora todo lo que está a su alcance. A los dos años sube y baja escaleras sosteniéndose de la barandilla o de la mano de un adulto y cuando tiene tres años ya es capaz de montar en triciclo, sabe vestirse y desnudarse sólo…. y realiza preguntas constantemente.
El gran “hito” de esta etapa es el control de esfínteres: las transmisiones nerviosas de la vejiga al cerebro no están completamente maduras hasta que el niño cumple los 18 meses o incluso más, aunque todavía pasarán algunos meses antes de que pueda predecir cuándo quiere ir al baño. Tiempo, paciencia y comprensión: estas son las tres claves fundamentales del llamado “entrenamiento higiénico” o, lo que es lo mismo, el periodo de preparación que siempre es necesario para que el niño abandone el pañal y haga sus necesidades en el inodoro o el orinal.

– Lo que hay que vigilar:
Los “gajes” de las guarderías. Muchos estudios han mostrado una tasa de enfermedades agudas más elevada en aquellos niños que acuden a guarderías respecto a los de la misma edad que son atendidos en casa. Esto se debe a que esta edad, el sistema inmune del niño aún está inmaduro, y teniendo en cuenta que el contacto con otros niños supone una mayor exposición a virus, gérmenes y bacterias, el riesgo de contagio es mayor aunque, por otro lado, se trata de algo totalmente normal, pero que implica que los padres deban estar muy pendientes de los síntomas de las principales dolencias que se derivan de esta circunstancia: infecciones respiratorias de las vías superiores (secreción nasal que puede ir acompañada de tos o fiebre); otitis media aguda (dolor de oídos y enrojecimiento de la oreja, acompañado de malestar general); gastroenteritis aguda; laringitis (catarro acompañado de ruido al inspirar y tos muy fuerte); neumonía (inflamación del pulmón –detectable a través de radiografía- acompañada de tos y fiebre) y bronquitis asmática (tos y sibilancias acompañadas o no de fiebre).


Y además…


A vueltas con el chupete
Tal y como señalan los expertos de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP), no hay ningún dato definitivo ni a favor ni en contra, del uso del chupete. Sí se sabe, por ejemplo, que ejerce un efecto calmante en el niño, que estimula el desarrollo de los bebés prematuros e, incluso, que puede prevenir el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante. En las farmacias hay modelos y diseños para todos los gustos.  Las tetinas pueden ser de silicona (indeformables, inodoras e insípidas) o de  látex (se desgastan más rápido). En cuanto a la forma, actualmente existen en el mercado chupetes de tetina redonda (es importante ir ajustado su tamaño al crecimiento del bebé); anatómicas (con un diseño irregular, que las asemeja a la forma del pezón materno para evitar eventuales deformaciones del paladar) y las simétricas. Las elección depende directamente de los “gustos del consumidor” (esto es, del niño). Una de las “leyendas negras” en torno al chupete es su posible implicación en futuros problemas dentales. Según los expertos de la AEPAP, no está demostrado que el uso del chupete hasta los 3-4 años se relacione con alteraciones en los dientes. Sin embargo, su uso en niños mayores sí está relacionado con la aparición de mordida abierta (al cerrar la boca queda una separación entre los dientes superiores y los inferiores). 


Atención a…
1. La muerte súbita del lactante:
El SMSL (Síndrome de Muerte Súbita del Lactante)  se refiere al fallecimiento repentino de un niño menor de un año de edad sin una explicación tras una investigación completa que incluye la práctica de autopsia, el estudio del entorno donde se ha producido y los antecedentes de salud del niño. Se sabe que se produce con más frecuencia por la noche, que hay una mayor prevalencia entre los niños y que el 80 por ciento de los casos se producen antes de que el bebé cumpla los 4 meses de edad. Los numerosos estudios realizados al respecto han arrojado resultados concluyentes en torno a las que parecen ser las tres causas principales de este síndrome: la postura en la que duerme el niño, el tabaquismo materno y la temperatura ambiental. De hecho, tal y como se desprende de una reciente investigación llevada a cabo por en EEUU por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la tasa de muerte súbita infantil ha disminuido en aquellos países en los que se llevan campañas que aconsejan a los padres y cuidadores a acostar a los bebés boca arriba para dormir, evitar que su habitación esté muy cálida y procurar abandonar el hábito tabáquico.

2. Las alergias. Las estadísticas lo dejan claro: en los últimos tiempos, los casos de alergia infantil han aumentado considerablemente. Tal y como explicó la doctora Belén de la Hoz, alergóloga del Hospital Ramón y Cajal de Madrid durante el último Congreso de la Academia Europea de Alergología e Inmunología Clínica, “los hábitos de vida de las grandes ciudades, la alimentación, las medidas  higiénicas, así como la contaminación y la asistencia temprana a las guarderías, favorece  que las primeras manifestaciones de las enfermedades alérgicas cada vez sea más frecuente en las primeras etapas de la vida. De hecho –añade la experta- la prevalencia del asma en niños se ha triplicado o cuadriplicado en la mayoría de los países industrializados”. Los expertos reunidos en este Congreso coinciden en destacar la importancia de la inmunoterapia o vacunación antialérgica para plantar cara a las alergias infantiles.


¿Bebés estresados?
Cada vez más



El estrés, mal de nuestro tiempo, también afecta a los bebés. Algunos autores hablan de la una prevalencia del estrés entre la población infantil que oscila entre el 9 y el 21 por ciento. Según quedó de manifiesto en las Primeras Jornadas sobre el Estrés del Bebé, organizadas por el Forum Almirón de la Inmunonutrición Infantil, los bebés manifiestan habitualmente las situaciones que les estresan con el llanto. Otros indicativos de que el bebé puede estar estresado son un estado de alerta elevado, duerme mal, está irritado y manifiesta alteraciones de la alimentación (bien con pérdida de apetito o necesitando alimentarse con más frecuencia de lo habitual).

Según los expertos que participaron en estas jornadas, las pautas para prevenir o paliar el estrés de los bebés dependen de las causas que lo provoquen, aunque en todos los casos hay que conseguir que el niño se sienta atendido, querido e integrado dentro de la familia y que viva en un ambiente tranquilo. Así mismo, los expertos destacan la importancia que tienen una alimentación adecuada y equilibrada como factor en la reducción de los niveles de estrés del bebé, no sólo por el efecto que tiene la comida sobre la mejora del estado de relajación y el ánimo sino también porque favorece el balance inmunorregulador del sistema inmune.


Vacunas: con la ayuda del farmacéutico

El calendario vacunal vigente propuesto por  la Asociación Española de Pediatría para los niños y adolescentes residentes en España protege frente a 12 enfermedades de gran trascendencia a estas edades. Hay que tener en cuenta dos aspectos: es necesario administrar varias dosis de cada vacuna para conseguir unas defensas duraderas, y el calendario “tipo” y las estrategias de vacunación pueden sufrir modificaciones según la Comunidad Autónoma de que se trate. Tal y como se contempla en la campaña “Actualización de conocimientos en vacunación”, promovida por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, desde el nacimiento hasta los 14 años todos los niños deben vacunarse para evitar determinadas enfermedades, así como sus consecuencias y complicaciones.


Cuadro: Edad-Vacuna


-A los 2 meses: HB, DTPA, VPI, HIB, MC, PN7V
-A los 4 meses: HB, DTPA, VPI, HIB, MC, PN7V
-A los 6 meses: HB, DTPA, VPI, HIB, MC, PN7V
-A los 12-15 meses: TV
-A los 15-18 meses: DTPa, VPI, Hib, MC, Var, PN7V.
-A los 3-6 años: DTPa, TV.
-A los 11-12 años: HB
-A los 11-16 años: VPH
-A los 13-16 años: DTPa, Var.


Frente a qué protegen estas vacunas
-HB: Hepatitis B.
Ofrece protección frente a la infección causada por un virus que da lugar a una patología aguda (hepatitis B aguda). Los mecanismos de contagio más frecuentes en niño son el contacto accidental con agujas usadas y la transmisión de la madre al hijo durante el nacimiento. En caso de que la madre sea portadora del virus, la vacunación debe iniciarse al nacer, poniéndose la segunda dosis a los 1-2 meses y la tercera a los 6.
-DTP: Difteria, tétanos y tos ferina. Protege frente a tres enfermedades producidas por bacterias que se contagian desde individuos infectados a los sanos a través de las secreciones de las vías respiratorias en el caso de la difteria y la tos ferina y por heridas infectadas en el de los tétanos.
-VPI: Polio. Protege frente al virus de la polio (o poliomielitis), que produce una parálisis aguda de consecuencias graves y que se transmite a través de las deposiciones y entra en el organismo por la boca.
-Hib: Haemophilus Influenzae Tipo B. Se trata de una bacteria que puede causar infecciones graves como meningitis, epiglotitis, mastoiditis, artritis y neumonía en niños menores de 5 años.
-MC: Meningococo del grupo C. Es una bacteria que puede causar infecciones como la meningitis o la sepsis en niños y adolescentes.
-PN7V: Neumococo. Se trata de una bacteria que potencialmente ocasionan infecciones graves como la meningitis, bacteriemia o neumonía, principalmente en niños pequeños. El 85 por ciento de los casos se da en menores de 5 años.
-TV (Triple vírica): Sarampión, Parotiditis y Rubéola. Son infecciones producidas por tres virus que, generalmente, cursan sin complicaciones, pero que en ocasiones pueden dar lugar a situaciones graves. La razón de que se administren juntas es evitar pinchazos a los niños.
-Var: Varicela. Es una de las enfermedades más contagiosas que existen, producida por el virus de la varicela zóster, que afecta principalmente a los niños y que, por lo general, cursa sin complicaciones, aunque en ocasiones puede tener consecuencias serias.
-VPH: Virus del Papiloma Humano. Previene contra un alto porcentaje de los casos de cáncer de útero. Es obligatoria en las niñas con edades comprendidas entre 11 y 16 años, con una pauta de administración de tres dosis.


Lo último: la vacuna contra el rotavirus


Hay una vacuna que acaba de ser incluira incluida en el calendario vacunal y que el Comité de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría recomienda a todos los lactantes entre las 6 y las 12 semanas de edad: la del rotavirus, que previene frente a los dos tipos de virus que con más frecuencia producen gastroenteritis en los niños. Actualmente existen dos vacunas comercializadas: RotaTeq (tres dosis entre las 6 y las 24 semanas de edad, con intervalos de 4 semanas entre cada una) y Rotarix (dos dosis: a partir de las 6 semanas de edad y la segunda hasta las 24 semanas, con intervalo e al menos 4 semanas).


Biberones: no vale cualquiera


Más allá de lo más o menos gracioso que resulte el decorado del biberón, hay que tener muy en cuenta su diseño. Tal y como demostró un estudio en el que se midió la pérdida de nutrientes durante las tomas, hay algunos modelos que provocan la pérdida de nutrientes tan importantes como la vitamina C, debido fundamentalmente al efecto del aire. “La cantidad de aire que circula por la leche y entra en el biberón depende del tipo, forma y tamaño de éste. En cuanto a la degradación de nutrientes como la vitamina C, no significa que el bebé reciba un nivel insuficiente de esta vitamina durante el día, sino que el nivel de ésta disminuye, en algunos casos rápidamente, durante la toma”, explica la doctora Jimi Francis, autora del estudio. Según la experta, para que la toma se realice en las mejores condiciones y garantice al bebé la ingesta óptima de nutrientes, se deben seguir una serie de pautas:
• Elegir biberones que minimicen la circulación del aire.
• Procurar que se formen pocas o ninguna burbuja en la leche mientras el bebé se alimenta.
• Emplear leche materna tan fresca como sea posible.
• Utilizar biberones pequeños que minimicen la cantidad de aire que se crea sobre la leche.
• Si se emplea leche en polvo para el bebé, debe estar recién hecha para cada toma.
• Alimentar a los bebés mediante tomas pequeñas frecuentes.


Lactancia artificial:
Con todas las garantías



La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo reitera contantemente: no hay mejor opción que la lactancia materna para estar seguros de que los niños comienzan su vida de la mejor manera posible y, también, para librarlos de padecer un buen número de patologías futuras. Pero en aquellos casos en los que esta no es posible o resulta insuficiente, está la opción de las leches “artificiales” o “maternizadas” que incluyen en sus fórmulas los nutrientes esenciales para el correcto desarrollo del niño durante sus primeros meses de vida.
Básicamente en la farmacia podemos encontrar tres tipos de leche infantil: de inicio, de continuación y de crecimiento. Además, una cuarta categoría engloba a las leches especiales, diseñadas para bebés que presentan algún trastorno permanente o transitorio:
1. Las leches de inicio se utilizan desde el nacimiento hasta los 5-6 meses de edad. Contienen una mayor cantidad de proteínas y menos contenido en  hierro que las de continuación.
2. Las leches de continuación se suelen utilizar entre los 5-6 meses y hasta los 12-15. En el mercado se pueden encontrar tanto en forma líquida como en polvo (la composición no varía).
3. En cuanto a las leches de crecimiento, su incorporación se recomienda a partir de los 12 meses, como “transición” o paso previo a la leche de vaca. Aportan un equilibrio proteico y de grasas que protege el sistema digestivo del niño, aún en formación.
4. Además, existe una cuarta categoría, la de las leches “especiales” que incluyen en su formulación ingredientes destinados al alivio de las algunos problemas como son la regurgitación, la intolerancia a la lactosa, la alergia a la proteína de la leche de vaca, etc. También hay versiones para bebés prematuros o con bajo peso al nacer.





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