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Blanqueamiento dental. los métodos.

Blanqueamiento dental. los métodos.

El paso de los años, una higiene
deficiente, el abuso de sustancias como el café y el tabaco o la ingesta de
ciertos fármacos son los responsables de que muchas personas se vean privadas
de esa estupenda tarjeta de presentación que supone una dentadura blanca y
reluciente. Recuperarla es fácil.

El color
dental viene determinado genéticamente, pero puede variar debido a una mala
higiene, la ingesta de sustancias como el café o el vino tinto, el tabaco,
determinados medicamentos como las tetraciclinas, y
el paso del tiempo. Todos estos factores alteran la zona de la estructura
dental responsable del color, las  cromoesferas, que contienen dobles enlaces sin saturar.
Cuando estos dobles enlaces son oxigenados (por factores externos), las cromoesferas se vuelven más claras o pierden color. Es en
esa estructura dental sobre la que ?trabajan? los sistemas de blanqueamiento:
los productos químicos empleados atacan los dobles enlaces de las cromoesferas y las convierten en moléculas y partículas
oxidadas de un color menos intenso.

En la consulta, la mejor opción

Lucir unos
dientes blancos no sólo es sinónimo de salud sino que se considera ?el último
grito? en lo que a estética se refiere. Sin embargo, y pese a que es un método
rápido e indoloro, sí que reviste cierta complejidad y, sobre todo, debe ser
personalizado, de ahí que lo mejor sea ponerse en manos de profesionales.
?Antes de iniciar el proceso es fundamental valorar el estado de la boca y
comprobar que, por ejemplo, las encías están sanas, no existen caries
profundas…. Cada dentadura es distinta, de ahí que todo blanqueamiento tenga
que ser individualizado y valorado por un profesional”, explica Dory Sánchez, higienista y experta en
blanqueamiento en la Clínica Rosales de
Estética Dental
, de Madrid.

El proceso, paso a paso

“Antes
del blanqueamiento es fundamental realizar una limpieza dental profunda, para
eliminar la suciedad de la superficie del diente y descongestionar las encías.
En esa sesión también se realiza una impresión para hacer unos moldes de
plástico flexible, que se ajustan perfectamente a la boca y que se van a emplear
durante todo el tratamiento”, señala la experta.

Una vez que
se tienen los moldes, se aplica un gel que puede
contener dos sustancias: el peróxido de hidrógeno (un poderoso oxidante, que es
el más empleado en la consulta) y el peróxido de carbamida.
Después, se aplica una potente luz que propicia la oxidación, con la que se
consigue devolver el color natural a los dientes. Otra opción es la aplicación
del láser, en cuyo caso sólo se precisa una única sesión de blanqueamiento. La
utilización de ozono es otra técnica que se está empezando a emplear.

El método en
el que se aplica la luz precisa de una serie de sesiones en las que se va
comprobando el estado de la dentición. “No se trata sólo de blanquear la
superficie, sino que también se debe incluir la dentina, que es la zona del
diente en dónde se encuentra el color. El objetivo es armonizar la dentadura, y
de ahí la importancia de que el tratamiento se haga paulatinamente porque el
resultado no es el mismo en todos los dientes. Los caninos, por ejemplo, suelen
‘resistirse’ más al blanqueamiento”, comenta Dory Sánchez.

El día después

Lo habitual
es que el tratamiento en la consulta requiera un complemento en casa, en el que
se emplea la misma férula y se aplica un producto más suave, que se deja actuar
por las noches. La duración de los resultado depende tanto del método empleado
como de los cuidados posteriores (limpiezas dentales periódicas, higiene
diaria…).

Dentífricos blanqueadores: ¿sí o no?

Cada vez es
mayor la oferta de pastas dentales que prometen una dentadura nívea con el uso
diario. “Estos productos son efectivos, ya que permiten que se adhieran
menos las manchas y aportan luminosidad, pero sin embargo no proporcionan un
blanqueamiento entendido como tal, en el sentido de bajar varios tonos el color
de los dientes”, afirma Sánchez.



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