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Bye bye verano. pieles sedientas.

Bye bye verano. pieles sedientas.

Este otoño crea en tu piel el oasis de hidratación que tanto necesita

Para que una piel se conserve en buen estado al final del verano, es preciso haberse anticipado a los riesgos de deshidratación que pueden causar el mar, el viento, el sol y el cloro de las piscinas. Por ello, si lo has previsto y le has aportado su ración diaria de nutrientes y ácidos grasos esenciales con tu crema hidratante habitual, estarás salvada, ya que estos nutrientes y ácidos grasos son los encargados de retener la humedad en la superficie del rostro, evitando su descamación y deshidratación. Si no es así, ahora tendrás que verte con una imagen no demasiado favorecedora frente al espejo, debiendo someterte a un tratamiento rehidratante de urgencia.

Una piel “basta”

El sol desencadena la fabricación de la melanina, sustancia que pigmenta la epidermis protegiéndola de los rayos ultravioleta y le da ese aspecto bronceado a nuestra piel. Pero para aceptar esa melanina la piel está obligada a aumentar considerablemente su espesor, lo que ralentiza su ritmo de descamación natural y la vuelve rugosa y marchita. Ello unido al proceso de evaporación de agua que se produce por acción del calor, fenómeno que se conoce como deshidratación, hará que nuestra piel tome un aspecto apagado, mate, tirante y seco propio de una piel fotoenvejecida.

Deshidratarse en pocos meses

Todas las pieles son susceptibles de deshidratarse, sobre todo durante el verano, por la acción del viento, del sol y del mar. Estos agentes naturales en continuo fustigamiento resecan nuestra piel, motivo por el cual es preciso hidratarla con más frecuencia. Si bien es cierto que una piel seca es más susceptible de deshidratarse, por la falta de lípidos (elementos grasos que hidratan los tejidos y retienen el agua), que la caracteriza, una piel grasa o una piel mixta también puede ser objeto de una fuerte deshidratación, sobre todo si se utilizan de forma abusiva productos decapantes que le resten brillantez. Si no hay suficiente agua en la dermis, los cambios entre las distintas capas cutáneas se hacen más dificultosamente, lo que vuelve a las fibras de colágeno y de elastina más rígidas. Los queratinocitos, células epidérmicas que garantizan la integridad de la barrera cutánea, se desorganizan, comprometiendo la renovación normal de la epidermis.

Así que, no importa qué emulsión o crema utilices. Mientras sea mínimamente oclusiva, le estarás haciendo un gran favor a tu piel, impidiéndole deshidratarse, sobre todo si utilizas aquellas que aportan fijadores del agua conocidos como intra-epidérmicos.

1º exfoliar, 2º hidratar

La eficacia de una crema hidratante depende de lo limpia que esté la piel, de si hay o no presencia de células muertas y agentes contaminantes que dificultan su hidratación. Por lo tanto, exfoliar o retirar las células muertas es el paso previo para potenciar al máximo los beneficios de cualquier crema hidratante. Por lo tanto, un peeling exfoliante es uno de los más eficaces regeneradores de las pieles secas y fotoenvejecidas. Pero, ¿en qué consiste un peeling?

Las células muertas que se encuentran en la superficie impiden la oxigenación de la epidermis y ralentizan su renovación. Únicamente la presencia de células funcionales va a engendrar una regeneración rápida de la epidermis. Pero para que este mecanismo se ponga en marcha hace falta desembarazarse de las células depositadas en la superficie, ya que, si no, ningún tratamiento hidratante externo resultará eficaz. Por ello, un peeling a base de ácidos de frutas (AHA) es el primer paso a dar a la hora de aplicar un tratamiento rehidratante y que éste tenga eficacia. Y si además lo completas con una cura de ácidos grasos esenciales (AGE), tu piel podrá recuperar entonces toda su elasticidad.

Prueba con?

Un peeling de ácidos de frutas

Presentes en la manzana verde, el limón, la naranja, las grosellas, las almendras amargas, la miel y la leche fermentada, los AHA no son nuevas herramientas de belleza, sino que han sido utilizados desde tiempos inmemoriales? ¿Quién no recuerda los baños de Cleopatra en leche de burra?

Este peeling tiene un efecto más o menos corrosivo, y su aplicación sobre la piel produce la eliminación de las células muertas de la superficie. Pueden hacerse tratamientos durante varios meses, renovando los ácidos regularmente a fin de optimizar sus efectos. Los AHA hidratan y limpian la epidermis hasta que la piel recobra toda su suavidad, reduciendo químicamente la cohesión de las células de la capa córnea y facilitando la descamación de las células muertas, lo que se conoce como acción queratolítica. Esta descamación de las células se ve acompañada a menudo por una sensación de picor y quemazón. Ello se debe a que, además de estimular la renovación celular de la piel y reducir la epidermis en superficie, el peeling la aumenta en profundidad. Los resultados son, por tanto, bien visibles a ojos vista: las arrugas se atenúan y se recobra todo el brillo de la piel.

Para que sean verdaderamente eficaces, las cremas a base de ácidos de fruta deben contener una concentración suficiente de AHA bajo su forma ácida. Mientras más ácido sea el pH de estas cremas, más cantidad de AHA tiene y mayor será su eficacia. Los productos que responden a estos criterios de eficacia se venden en farmacia y fijan un pH ácido entre 2 y 4 para una concentración de AHA comprendida entre un 4% y un 15%. Consulta a tu médico o farmacéutico sobre su modo de empleo y sobre sus posibles efectos secundarios, ya que se trata de productos con principios activos de potente acción.

Completa con?

Una cura de ácidos grasos esenciales

Los ácidos grasos esenciales (AGE) garantizan la suavidad de la epidermis y su elasticidad. Se clasifican en dos familias, la del ácido linoleico (presente en los aceites vegetales) y el ácido alfalinoleico (presente sobre todo en los aceites de pescado). Los AGE, además de formar parte de los lípidos o grasas que componen las membranas de las células de la piel, participan en la fabricación de moléculas antiinflamatorias e inmunitarias. Una piel que carece de ácidos grasos pierde su suavidad y elasticidad. El espesor de su estructura disminuye y se denota una fragilidad de los capilares. Con unos 10 g de aceite al día (de colza, rico en ácido graso alfalinoleico, o de nuez y girasol, ricos en ácido linoleico, estaremos cubriendo las necesidades que nuestra piel tiene de ácidos grasos esenciales.

Contorno de ojos y labios

Los tratamientos para el contorno de ojos proporcionan una hidratación intensa que estimulan la producción de agua en el centro de las células, evitando las finas líneas de expresión y las patas de gallo. Si se utiliza todos los días un producto específico para esta área, se consigue reforzar la barrera cutánea y frenar la pérdida de agua desde el interior del organismo. Igual ocurre con la mucosa labial, que es excepcionalmente delgada y sensible. Los rayos ultravioleta y el ambiente caluroso, unidos al cloro, la sal y el viento, deshidratan en exceso, produciendo grietas, molestos pellejos e incluso pequeñas arrugas alrededor. Por lo tanto, conviene hidratar especialmente estas dos áreas del rostro con productos especialmente diseñados para ello, cuyos principios activos van a responder a sus especiales necesidades de hidratación.

Manchas

En las “pieles desérticas” que a menudo encontramos tras el verano no hay dunas, pero sí sus sombras: son las manchas asociadas al exceso de sol estival, y que se manifiestan de distinta manera según el tipo de piel.

Al tomar el sol, las células epidérmicas dañadas por los rayos UVB sufren un proceso irritativo más o menos fuerte que determina una progresiva deshidratación, un espesamiento del estrato córneo y la aparición de estas manchas antiestéticas, que no son más que despigmentaciones de la piel producidas por el sol y que te costará trabajo quitar, si no es con la ayuda de un dermatólogo.



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