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CÁNCER DE PRÓSTATA: las claves

CÁNCER DE PRÓSTATA: las claves




 




 




 




 



Se trata



del tumor más frecuente en los varones españoles mayores de 50 años y se prevé que su incidencia vaya en aumento debido al progresivo envejecimiento de la población. Por ello, los urólogos recomiendan revisar el estado de la próstata a partir de esa edad; un poco antes, desde los 45, si existen antecedentes familiares.














 



 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentos








 



 

El cáncer de próstata es el de mayor mortalidad en el varón después del de pulmón y estómago, por ello el LXXIII Congreso Nacional de la Asociación Española de Urología (AEU),celebrado recientemente en Barcelona, ha puesto de manifiesto la necesidad de un diagnóstico precoz.“Los datos de incidencia y mortalidad ponen claramente de relieve la importancia de lograr un diagnóstico precoz. Eso nos permitirá aplicar un tratamiento eficaz con intención curativa. De ahí la necesidad de recordar a la población masculina la importancia de someterse a una revisión urológica a partir de los 50 años de edad”, asegura el doctor Humberto Villavicencio, presidente del Congreso.



 


QUÉ ES

La próstata es una glándula que pertenece al aparato reproductor masculino, que produce el fluido seminal. Se ubica debajo de la vejiga y delante del recto. Su tamaño, en condiciones normales, no excede al de una nuez y rodea una parte de la uretra.

El tumor se genera por el desarrollo de células indiferenciadas o malignas dentro de la próstata, generalmente en la región posterior cerca del recto, si bien en etapas avanzadas se puede diseminar y afectar a huesos y ganglios linfáticos.


 


FACTORES DE RIESGO

Se desconocen aún las causas específicas, pero sí se han concretado algunos factores de riesgo tales como la edad (las probabilidades aumentan con el envejecimiento del varón, sobre todo a partir de los 60-65 años); los antecedentes familiares; la raza (los afroamericanos son más propensos a padecer cáncer de próstata que los blancos) o la dieta (la ingesta de grasas animales y carne es nociva, frente el consumo habitual de frutas y verduras que previenen su aparición).

La obesidad también puede elevar las posibilidades de sufrir este problema de salud. “Los estudios demuestran que los orientales tienen un riesgo menor gracias a su dieta baja en grasas pero también se ha visto que cuando emigran a Occidente igualan su riesgo de cáncer prostático al de las personas del país de acogida”, explica el doctor

Alfredo Rodríguez

Antolín
,
responsable de la Unidad de Patología Prostática del Hospital Doce de Octubre de Madrid.





 


INCIDENCIA

En España, cada año fallecen 5.800 personas por esta enfermedad, que ya es la tercera causa de muerte por un tumor en los hombres, tras el cáncer de pulmón y estómago. El progresivo envejecimiento de la población española motivará que en los próximos años aumente la incidencia del tumor prostático, que es el cáncer más frecuente en el varón a partir de los 50 años.


 


SÍNTOMAS

*Problemas urinarios (Dificultad para orinar; necesidad de miccionar con frecuencia; flujo débil de orina o flujo de orina que comienza y se detiene; y dolor o ardor al orinar)

*Dificultad para tener erecciones

*Sangre en la orina o en el semen

*Dolor frecuente en la parte baja de la espalda, las caderas o la parte superior de los muslos

En muchas ocasiones estos síntomas no se deben a un cáncer de próstata, sino a una hiperplasia prostática benigna (agrandamiento de la próstata). A medida que los hombres envejecen, la próstata puede agrandarse y bloquear la uretra o la vejiga, lo que igualmente puede ocasionar dificultad para orinar o interferir en la función sexual.


 


Por un diagnóstico precoz

El diagnóstico precoz es clave porque permite la prescripción de un tratamiento que garantice la supervivencia en un 80% de los casos. De ahí que las campañas de educación sanitarias insistan a la población masculina sobre la necesidad de que, a partir de los 50 años, acudan a una revisión periódica de la salud de su próstata. Sin embargo, una detección temprana es un reto porque no hay síntomas que alerten de forma clara de la existencia del tumor. En torno al 90% de los pacientes a los que se les diagnostica esta enfermedad no presentan molestias. “El diagnóstico precoz se produce en un chequeo rutinario o cuando el paciente acude a la consulta por molestias de cualquier otra índole como pueden ser las de tipo miccional”, aclara el doctor Rodríguez Antolín.

La detección del tumor se produce tras la realización de exámenes rutinarios de la próstata y de análisis de sangre.


·       


Tacto rectal

: permite palpar la próstata a través del ano.


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Prueba de laboratorio

que mide las concentraciones del Antígeno Prostático Específico (PSA). Se trata de una sustancia producida en su mayoría por la próstata y cuya presencia en sangre es mayor en aquellos hombres con cáncer de próstata.


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La ecografía transrectal se recomienda cuando se ha detectado alguna anomalía en anteriores pruebas, con el fin de determinar la localización exacta del tumor y guiar así la aguja para la biopsia.


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Biopsia:

extracción de células o tejidos para su análisis.

Actualmente la detección en fases iniciales de la enfermedad se consigue en el 75% casos. La mayoría de las veces el afectado tiene más de 60 años y en menos del 1% de los casos afecta a varones menores de 50 años. La edad media de fallecimiento por esta enfermedad se sitúa en torno a lo 75 años. No obstante, el cáncer de próstata se caracteriza por un desarrollo de evolución lenta, lo que conlleva que un buen número de pacientes puedan convivir con el tumor durante mucho tiempo hasta el punto de morir por otra causa y no por ella. Sólo fallecen entre el 10-15% de los pacientes que presentan este cuadro clínico.


 


Opciones terapéuticas

Cuando la enfermedad está localizada, los médicos cuentan con dos opciones terapéuticas: la radioterapia y la cirugía (prostatectomía radical). La intervención quirúrgica permite extraer la glándula prostática y analizarla para determinar con exactitud en qué etapa de crecimiento se encuentra el tumor. En el caso de la radioterapia se puede administrar por vía externa (convencional) o implantando unas semillas radioactivas dentro de la próstata (braquiterapia). También existen otras opciones como la crioterapia y la HIFU (ultransonidos). “El tratamiento de estos tumores localizados dependerá siempre de la edad del paciente y la agresividad del propio tumor”, puntualiza
Rodríguez Antolín
.

En cuanto al tratamiento hormonal, sólo está indicado en aquellos casos en los que el tumor se encuentra ya diseminado (metástasis) o recidivante tras terapia radical, habiendo demostrado utilidad también como adyuvante a radioterapia en pacientes de alto riesgo. “En la actualidad, existen fármacos de cómoda administración y bien tolerados que bloquean de manera eficaz la producción de hormonas masculinas que son las que estimulan el crecimiento del tumor”, concluye el experto.

En este sentido, aparecía recientemente el primer tratamiento semestral para el cáncer de próstata, que posibilita que tras
una inyección, el fármaco sea liberado de manera sostenida durante seis meses.




Este nuevo tratamiento permite a los pacientes mantener su estilo de vida y reducir los episodios de ansiedad asociados a su aplicación.







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