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CÁNCER Ojo con todo lo “natural”

CÁNCER Ojo con todo lo “natural”


El 30% de los pacientes con cáncer buscan apoyo en las medicinas alternativas. Sin embargo,  algunas sustancias aparentemente inocuas como el ginseng no están recomendadas en mujeres con cáncer de mama o de útero hormonosensibles, al igual que el zumo rico en vitamina C puede interactuar con la quimio.

Aunque inicialmente todos rechazamos la idea de que una sustancia natural pueda ser dañina, lo cierto es que en el caso del cáncer, según los expertos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), algunas de estas sustancias pueden interactuar con muchos tratamientos oncológicos. Por ello, preocupada por el impacto que pueden tener las sustancias o “terapias” que utilizan sus pacientes, recomiendan mucha precaución e información  sobre la interacción de ciertas sustancias o “terapias” con los tratamientos oncológicos, con el fin de evitar riesgos.

Para ello, en su compromiso con el paciente con cáncer, esta sociedad  ha creado un nuevo apartado de Medicina Integrativa en su web oncosaludable.es, con información veraz y contrastada científicamente, en la que los pacientes con cáncer podrán aclarar sus dudas y que sirve para dotar a los oncólogos médicos de una herramienta de apoyo en sus consultas. La elaboración de los contenidos ha sido realizada y supervisada por un equipo de oncólogos médicos que llevan años trabajando e investigando en este campo.

Qué es la medicina integrativa

La medicina integrativa, también llamada complementaria, engloba plantas medicinales, minerales y algunas “terapias” cuerpo-mente que suponen una ayuda para que los pacientes con cáncer afronten mejor su enfermedad. Sin embargo no todo lo natural es inocuo. Como  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentosseñala el presidente de SEOM, el doctor Juan Jesús Cruz, “los pacientes no deben tomar ningún tipo de sustancia o “terapia” sin conocimiento de su oncólogo. Nos preocupa el impacto negativo que pueden tener. El paciente piensa que al ser naturales, no interfieren en el tratamiento del cáncer”.

Por su parte el doctor Pedro Pérez Segura, coordinador del Grupo de Trabajo SEOM de Prevención y Diagnóstico Precoz y coordinador de este nuevo apartado de la web oncosaludable, destaca que aunque “a través de internet se obtiene rápidamente información sobre estas sustancias o “terapias”, sin embargo, salvo honrosas excepciones, la mayoría de los datos existentes en la red están faltos de objetividad y persiguen, muchas veces, un interés económico”. “A los oncólogos médicos nos preocupa el impacto que pueden tener sobre la salud y sobre la eficacia de los tratamientos que aplicamos a nuestros pacientes todas estas sustancias o “terapias” que, a diario, utilizan nuestros enfermos”, añade. Según el presidente de la SEOM, “es muy importante que los pacientes informen a su oncólogo médico de las sustancias, plantas medicinales y/o ejercicios que practican o toman durante el tratamiento oncológico”.

Dudas y respuestas
Algunas de las respuestas que se pueden obtener en este nuevo apartado son que el ginseng es un revitalizante no recomendado en mujeres con cáncer de mama o de útero hormonosensibles o tomar mucho zumo rico en vitamina C puede interactuar con la quimioterapia. Otras subrayan el beneficio que pueden aportar, destacamos algunos: la práctica de yoga puede reducir la fatiga y el cansancio asociado con la enfermedad y sus tratamientos; el aloe vera tiene un efecto antitumoral por ser un regenerador celular y la caléndula ayuda a combatir la toxicidad cutánea. Plantas medicinales, elementos/minerales, “terapias” cuerpo-mente y un glosario de términos son los cuatro capítulos que componen este nuevo apartado.

Interacciones con alimentos
Igualmente, según indican desde la SEOM, existen algunas restricciones alimenticias en el curso del tratamiento contra el cáncer. Por ejemplo, los alimentos crudos contienen bacterias en mayor medida que los cocidos y existe una mayor probabilidad de poder adquirir una infección que con un estado de defensas normal no se adquiriría. Por tanto, es recomendable evitar tomar alimentos crudos dado que la mayoría de medicamentos de la quimioterapia pueden provocar un descenso transitorio de las defensas.

También es importante reforzar las pautas de manejo seguro de los alimentos, como mantener limpias las manos y las superficies donde se preparan los alimentos, cocinar los alimentos a temperaturas adecuadas, refrigerar pronto los alimentos y mantener los alimentos crudos alejados de los alimentos preparados cuando se conservan en el frigorífico.

Igualmente, algunos alimentos o suplementos nutricionales no se combinan de manera segura con ciertos medicamentos. La combinación de estos alimentos y medicamentos puede reducir o cambiar la eficacia del tratamiento o producir efectos secundarios que pueden ser importantes en casos muy concretos. Dos ejemplos clásicos son el zumo de pomelo que puede interferir en la eliminación de algunos medicamentos provocando un incremento de la toxicidad de los medicamentos que se eliminan a través de la misma vía metabólica, o el alcohol que puede también incrementar la toxicidad de determinados medicamentos en el transcurso de la quimioterapia.

¿Y el tabaco?
Es bien sabido que el tabaco es causa de desarrollo de múltiples tumores como el cáncer de pulmón, el de cabeza y cuello, vejiga, esófago y estómago así como de otras enfermedades graves como la bronquitis crónica o la cardiopatía isquémica. Por ello, tal y como aconsejan desde oncosaludable es indiscutible que “dejar de fumar siempre es beneficioso”. Si nos centramos en pacientes ya diagnosticados de cáncer de pulmón, es importante saber que también es importante que dejen de fumar porque el pronóstico de los pacientes que dejan de fumar es mejor que el de los que mantienen el hábito. De hecho, los pacientes que continúan fumando tras el diagnóstico, tienen un riesgo de muerte de alrededor de 2 -3 veces superior a los que dejan de fumar. Sin contar con que el tabaco es un irritante de las mucosas y esto puede perjudicar a pacientes que están recibiendo quimioterapia o radioterapia (que pueden inflamar las mucosas).

Por último, hay fármacos quimioterápicos (como la bleomicina), que pueden producir daño pulmonar, y esto puede agravarse en pacientes fumadores. Por todo ello, es importante abandonar el hábito tabáquico durante el tratamiento oncológico si no se ha hecho antes.

Exceso de vitaminas, cáncer y mortalidad
Tomar vitaminas de manera indiscriminada puede ser contraproducente. Según explica el doctor Carlos Alberto González Svatetz, responsable de la Unidad de Investigación en Nutrición, Ambiente y Cáncer del Instituto Catalán de Oncología (ICO), “en personas que siguen una dieta saludable, agregar suplementos vitamínicos no aporta ningún beneficio. “En el organismo humano hay procesos metabólicos que se llaman de balance, es decir, se requiere solo aquello de lo que se tiene un déficit. Si el nivel de vitaminas es normal y se aumenta su consumo, éstas en lugar de comportarse como tales, empiezan a comportarse como oxidantes”, añade González Svatetz. Igualmente, “en las investigaciones epidemiológicas del cáncer hay una abrumadora evidencia que demuestra todo lo contrario, que los suplementos vitamínicos, más que un beneficio, pueden causar un daño”. De hecho, recientes estudios relacionan el consumo de estos suplementos con un tipo de cáncer concreto, el de próstata.

Uno de los primeros estudios que revisó la influencia de las vitaminas sobre el cáncer fue el ATBC Study (acrónimo de Alfa Tocoferol, Betacaroteno), realizado en Finlandia en 1994 y que analizó a una población de casi 30.000 hombres fumadores. La investigación concluyó que consumir alimentos ricos en vitamina E (alfa tocoferol) y betacaroteno (sustancia que le da su color anaranjado a la zanahoria) se asocia a un aumento del 20% de la tasa de mor
talidad en varones fumadores. “Hoy sabemos que, paradójicamente, el consumo de betacaroteno en los alimentos resulta beneficioso para la salud, pero en suplementos es perjudicial”, comenta González Svatetz. Otra de las investigaciones más importantes en este ámbito fue la elaborada por el equipo de Goran Beljcovik, de Serbia, publicada en el Journal of American Medical Association (JAMA) en 2005. Esa amplia investigación concluyó que los suplementos de betacaroteno, vitamina A y E aumentan la mortalidad. En cambio, no se detectó ninguna alteración con la vitamina C ni con el selenio.

En el caso concreto del cáncer, los resultados de otro estudio, denominado SELECT, publicados en JAMA este año 2011 y referentes a más de 35.000 hombres de EE.UU., Canadá y Puerto Rico, que han participado en 427 estudios, también han revelado que la vitamina E incrementa el riesgo de cáncer de próstata. Los autores destacan que, de manera errónea, cuando una sustancia es antioxidante, a menudo se piensa que es beneficiosa para el organismo. Sin embargo, al comprobarlo con métodos científicos, se detecta lo contrario. En este caso, la vitamina E no sirve para prevenir ni el cáncer de próstata ni ningún otro cáncer y, además, puede resultar dañina, concluyen los investigadores.

No obstante, el experto del ICO admite que hay subgrupos que pueden requerir suplementos vitamínicos por circunstancias especiales. Es el caso de las embarazadas, que precisan ácido fólico, para asegurar la correcta formación del tubo neural del feto, o hierro, si padecen anemia. Otro subgrupo que puede necesitar estos suplementos es el de los deportistas de élite, por el alto rendimiento físico que se espera de ellos en las competiciones. En relación a la población anciana, tendente a consumir todo tipo de suplementos vitamínicos y a la automedicación, González Svatetz advierte lo siguiente: “No hay ninguna evidencia de que en personas ancianas que siguen una dieta sana los suplementos vitamínicos sean necesarios”. La mayoría de los antioxidantes, como la vitamina E, ya se encuentran en el aceite de oliva, que es una de sus principales fuentes, y tanto la vitamina E como la A se hallan en las hojas de vegetales como la lechuga, las zanahorias, la calabaza o las legumbres. Además, con el consumo de carne y pescado, pueden conseguir hierro, junto con otros micronutrientes precisos para el organismo, informa este experto.

El papel de la obesidad en el cáncer
La alimentación, el ejercicio y los genes son factores directamente implicados en la obesidad. “De ellos, el más importante y determinantes es la dieta”, según ha afirmado la doctora Dolores Corella, catedrática del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valencia durante su intervención en el X Congreso de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) celebrado a finales de año en Barcelona.

“Evitar o al menos reducir la obesidad y el sobrepeso es una de las estrategias más efectivas para reducir el cáncer, además de no fumar. Si prevenimos la obesidad prevenimos el cáncer”, así lo ha afirmado el doctor Carlos A. González durante la celebración del Congreso. 

De hecho, según el último informe de la World Cancer Foundation (2007), la evidencia de que la obesidad aumenta el riesgo de cáncer es convincente en diversos tipos de  tumores, no sólo relacionados con el aparato digestivo (esófago, colorrectal o páncreas), sino también en los de origen hormonal, como el cáncer de mama o de endometrio.

Uno de los datos más remarcables que el doctor González ha facilitado en su conferencia es que en el caso del cáncer colorrectal cada kilo de más supone un aumento del 3% en el riesgo de desarrollar un cáncer de este tipo. Además, según diversos estudios, la proporción del cáncer debido a la obesidad “es de entre el 15% y el 30% en los tumores colorectales, del 45% en los de endometrio, del 43% en el adenocarcinoma de esófago, del 20% en el cáncer de páncreas, de un 20% en el de mama en mujeres postmenopáusicas y de casi un 30% en los tumores de la vesícula biliar”. En ello intervienen diversos factores y mecanismos de tipo metabólico y endocrino, alteraciones hormonales,… La buena noticia es que el proceso del cáncer es de inducción larga, de 10 o 15 años. Sin embargo, el doctor González no duda en reclamar una actuación más efectiva frente a la epidemia de obesidad, que no sólo ha aumentado en la población adulta, sino también en los niños. “Se debería asumir una actuación mucho más decidida por parte de la administración. Igual que se han logrado resultados muy positivos después de insistir durante los últimos años sobre el riesgo del tabaco en relación al cáncer, donde finalmente se ha hecho eco la prensa y se ha asumido por parte de la sociedad y de los políticos, tomando finalmente medidas de restricción”.  

Los cánceres más frecuentes

En el marco del que se celebra en Málaga del 19 al 21 de octubre de 2011, se presentan numerosas comunicaciones científicas de gran relevancia para el ámbito oncológico.

1. Cáncer de próstata: según se puso de manifiesto en el XIII Congreso Nacional SEOM, el cáncer de próstata es actualmente el segundo tumor más frecuente en varones. Anualmente, se diagnostican cerca de un millón de nuevos casos en todo el mundo. Si bien la mayoría de los diagnósticos son de tumores indolentes o casos en los que el paciente se cura con tratamiento radical (cirugía y/o radioterapia). Unos 250.000 pacientes fallecen cada año por causa de esta enfermedad. Por este motivo, es esencial aprender a distinguir a los pacientes con tumores de próstata menos agresivos de aquellos con peor pronóstico.

2. Cáncer de cabeza y cuello y Virus del Papiloma Humano (VPH): la infección del virus del papiloma humano está aumentando la incidencia del cáncer de orofaringe. En nuestro país, aproximadamente, el 20% de los casos de cáncer de orofaringe está asociado a la infección por este virus, pero la tendencia es al aumento en el número de casos (en USA y Suecia el virus ya es el responsable de entre el 70% y el 90% de los casos y está disminuyendo la incidencia de casos asociados al tabaco). La parte positiva de ello es que los casos de cáncer de orofaringe asociados al virus del papiloma humano tienen mucho mejor pronóstico. 

3. Cáncer de mama: durante el Congreso de la SEOM, el GEICAM (Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama) ha presentado una comunicación oral basada en un estudio epidemiológico realizado en 23 hospitales de toda la geografía española que ha incluido a 1.000 mujeres con cáncer de mama y a 1.000 mujeres controles (sin cáncer de mama) para investigar la relación entre diversos estilos de vida (características antropométricas y sociodemográficas, antecedentes familiares, historia reproductiva, historia laboral, actividad física, dieta, consumo de tabaco, tratamiento hormonal sustitutivo y exposición a radiaciones ionizantes (radiografías, mamografías)) y el riesgo de padecer cáncer de mama. “Estos resultados, según el doctor Vicente Guillem, son de carácter preliminar e indican a priori que existe una relación dosis-respuesta entre el consumo de alcohol y el riesgo de cáncer de mama. En bebedoras, se observa un incremento de este riesgo a partir de los 10 gr/día”. Por tipo de bebida, se encontró un incremento de riesgo para el vino tinto y en especial para el consumo de bebidas de alta graduación, mientras que el consumo de cerveza no muestra, en este análisis preliminar, un incremento del riesgo.

4. Cáncer de colon: el cáncer de colon representa la segunda causa de muerte por cáncer en España. El único tratamiento curativo es la cirugía, pero al cabo de un tiempo, recae
n del 30 al 50% de los enfermos. Por ello, para mejorar estos resultados se suele administrar quimioterapia durante los 6 meses siguientes a la cirugía. Sin embargo, este tratamiento puede resultar tóxico y sólo beneficia al 20% de los pacientes en los que se emplea. Una de las comunicaciones más destacadas presentadas en el Congreso se refiere a un estudio que tiene como objetivo identificar ciertas características genéticas del tumor que permitan individualizar el tratamiento, de manera que se pueda evitar el empleo de fármacos en aquellos pacientes en los que no va a ser eficaz. El Dr. Jaime Feliú, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario La Paz de Madrid, es el investigador principal de este estudio.

5. Cáncer de pulmón: el cáncer de pulmón es una enfermedad heterogénea desde el punto de vista de su biología molecular. En los últimos años se han conseguido avances significativos en el tratamiento del cáncer de pulmón metastásico en base a la individualización de los diferentes subtipos, intentando administrar terapias más específicas para cada subtipo.



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