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Cáncer renal: el tiempo es oro

Cáncer renal: el tiempo es oro

Prevenir el cáncer de riñon: no olvides el chequeo anual

El tabaco, la obesidad, el género, la exposición al cadmio y al amianto, el consumo crónico de ciertos medicamentos o tener ciertas afecciones genéticas pueden aumentar la predisposición a padecer cáncer renal. En el Día Mundial del Cáncer que celebramos el 4 de febrero, los expertos recuerdan la importancia que adquiere el tiempo a la hora de prevenirlo, diagnosticarlo y tratarlo, para lo cual es fundamental el chequeo anual.

El cáncer renal afecta en España a una persona de cada 100.000 y la mortalidad asciende a casi 3.000 casos anuales. Según afirma la doctora Cristina Suárez, médico adjunto del Servicio de Oncología del Hospital Vall d’Hebrón (Barcelona), las personas que rondan los sesenta años son las más proclives a padecerlo. Ello es así porque las mutaciones causantes del cáncer se acumulan durante la vida, y por eso, como la mayoría de los cánceres, el cáncer renal suele aparecer en personas mayores. “También es más frecuente en hombres que en mujeres y, que fuman o han sido fumadores, además de las personas con obesidad” comenta la doctora. Normalmente, crecen en una sola masa, aunque puede formarse más de un tumor en uno o los dos riñones.

Múltiples factores de riesgo

Factores como el tabaco, la obesidad, la presencia de cálculos renales en los hombres, el género, la exposición al cadmio, al plomo y al amianto, el consumo crónico de ciertos medicamentos o tener ciertas afecciones genéticas pueden aumentar la predisposición a padecer esta enfermedad. También el contacto continuado con disolventes de limpieza en seco, herbicidas, benceno o disolventes orgánicos y productos del petróleo, y las personas que trabajan en la industria del hierro y el acero, aumentan esta disposición. Asimismo, una diálisis prolongada o la presencia de enfermedad quística adquirida aumentan la probabilidad de padecer este cáncer. Otros factores de riesgo que parecen estar implicados son la hipertensión, especialmente mal controlada, aunque no se sabe muy bien si la causa es la hipertensión o los fármacos que se toman para dicha alteración. Del mismo modo, hay otros factores como la diabetes y ciertos analgésicos que parece que pudieran tener un papel influyente, pero no están demostrados totalmente” sostiene la especialista

Excepto en los casos hereditarios, que suponen una minoría de los cánceres de riñón, se desconocen las causas últimas que originan este tumor, lo cual impide la implementación de medidas preventivas, más allá de la abstención del tabaco y llevar una dieta equilibrada.

Síntomas, de menor a mayor

Tal y como explican desde la Federación Nacional de Asociaciones contra las enfermedades del Riñón (ALCER), muchos cánceres renales no causan síntomas y se descubren por causalidad en una TC, radiografía o ecografía que se pidió por otro problema. Cuando el cáncer renal provoca síntomas, estos pueden ser inespecíficos, es decir, muchos de los síntomas que podría causar el cáncer pueden atribuirse falsamente a otras causas, como una infección de orina o un dolor muscular agudo. La mayoría de los cánceres renales no causan dolor hasta los estadios avanzados, cuando ha empezado a diseminarse. Muchas personas con cáncer renal no saben que tienen un tumor hasta que les hacen una prueba por otro problema de salud. “Por ello, es conveniente realizarse un chequeo, al menos, una vez al año”, afirma la experta.

·        Cuando el cáncer no se ha extendido, se utilizan términos como “localizado” o “inicial”. En esta etapa inicial, los tumores renales no causan ningún signo o síntoma por regla general, aunque los de mayor tamaño sí pueden presentarlos. Algunos de los síntomas más frecuentes son: sangre en la orina, dolor en la parte baja de la espalda sin haber sufrido ninguna lesión, cansancio y fiebre sin presencia de infección y de manera prolongada. Según la doctora Suárez, “cuando está localizado el síntoma más común es la hematuria, es decir, el sangrado con la orina, dolor a nivel de la zona del riñón e incluso, en casos en que es muy grande, una masa en esta zona del abdomen. Sin embargo, casi nunca se dan estas situaciones, y muchas veces se diagnostica por un hallazgo casual. De hecho, el diagnóstico de estadios muy precoces ha aumentado gracias a nuevas técnicas de imagen, como el TAC, que permiten ver una masa en el riñón, lo que llamamos un incidentaloma, pero a menudo estas pruebas se realizan por otros motivos.

·        El cáncer renal avanzado (o metastásico) es el mismo cáncer que se inició en el riñón, pero que ahora se ha extendido a otro lugar. Estos cánceres secundarios o “metástasis” están formados por células del cáncer de riñón, aunque aparezcan en el pulmón o en otro lugar del cuerpo. Cuando se diagnostica en fase avanzada o metastásica la sintomatología es muy amplia en función de en qué lugar esté la metástasis, apunta la doctora. Según la especialista “el cáncer renal en un tercio de los casos se diagnostica ya de manera diseminada, con metástasis, pero de los otros que se diagnostican de forma localizada, un tercio por lo menos e incluso más, acabarán teniendo metástasis en el futuro”.

Biología del cáncer

“Los pacientes que tenían un cáncer renal antes tenían un pronóstico muy pobre y ahora tenemos largos supervivientes que viven muchos años a pesar de tener enfermedad metastásica” confiesa la doctora Cristina Suárez. Ello ha sido así gracias a la profundización en el conocimiento de la biología del cáncer y el sistema inmunitario humano, que ha permitido el diseño de fármacos gracias a los cuales la supervivencia de estos enfermos se ha incrementado notablemente. Una de las principales innovaciones en cáncer renal ha sido la llegada de la inmuno-oncología, un nuevo tipo de tratamiento que establece una forma distinta de tratar el cáncer, dirigiéndose al sistema inmunológico en lugar de al tumor, basándose en la presencia de los checkpoints, que son necesarios para activar o frenar el sistema inmunitario del organismo, y los fármacos que inhiben estos checkpoints.

De hecho, en febrero de 2017, la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO) la nombró el avance del año por segundo año consecutivo, especialmente por sus resultados en supervivencia global y calidad de vida de los pacientes. A diferencia de otros tratamientos sistémicos como la quimioterapia (QT), la inmunoterapia se dirige, no a eliminar directamente a la célula tumoral, sino a estimular el sistema defensivo del paciente para que cumplan con su cometido de acabar con ella. Este ardiz ha cosechado importantes avances en la supervivencia en enfermos con cáncer, pero también ha desatado unos efectos adversos asociados a la reactivación inmunológica, que pueden afectar a casi cualquier órgano o sistema. “Los efectos secundarios inmunológicos más comunes implican el tracto gastrointestinal, las glándulas endocrinas, la piel y el hígado. Con menos frecuencia, pueden aparecer en el sistema nervioso central, pulmonar, músculo-esquelético, cardíaco y hematológico”, escriben los autores de una revisión publicada en The New England Journal of Medicine (NEJM), que revela que aunque todavía no se conocen los mecanismos últimos que explican la aparición de estas toxicidades, en cambio, sí se sabe que el bloqueo de cada punto de control inmune (checkpoint) concreto determina ciertas peculiaridades.

+Tiempo por el cáncer renal

Bristol-Myers Squibb, con la colaboración de Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (ALCER) y el Grupo Español de Oncología Genitourinaria (SOGUG), lanzó a finales de año la campaña de concienciación + TIEMPO X el cáncer renal porque sabe, que el tiempo, es un elemento clave a la hora de prevenir, diagnosticar y tratar el cáncer renal. Con ella, BMS invita a la sociedad a informarse sobre este tumor para prevenir esta enfermedad, conocer los factores de riesgo y, sobre todo, para apoyar a los que luchan contra el cáncer renal.

 





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