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CÁNCER Su huella en las uñas y el pelo

CÁNCER Su huella en las uñas y el pelo


Es bien sabido que en el cáncer, no solo los tratamientos de quimioterapia y radioterapia, sino la propia enfermedad, pueden afectar sobremanera a nuestro aspecto exterior. Los expertos de la AEDV y de la AECC te enseñan el arte del  disimulo para que el pelo, las uñas y la piel queden a salvo de sus estragos… y que no se note.
“Las personas no están preparadas para caer enfermas, y una vez que lo hacen, no existe suficiente información sobre las consecuencias que producen las enfermedades”. Así se expresaba la periodista Concha García Campoy, recientemente recuperada de una leucemia, durante la presentación de la nueva Guía de Manejo Dermatológico del Paciente Oncológico, editada por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV), durante el XX Congreso Internacional Cosmoderm (Congreso Internacional de Dermatología Cosmética y Terapéutica), celebrado a finales de año en Madrid. La periodista, que ha participado en el acto como madrina del libro, ha explicado que los tratamientos del cáncer, a veces, producen transformaciones en la imagen de la persona y, en este sentido, ha apostado por preservar su dignidad mediante consejos y tratamientos que le ayuden a recuperar su identidad. García Campoy ha subrayado la importancia que tiene esta guía, pues los pacientes oncológicos tienen dudas sobre si utilizar ciertos tintes o cremas. Por último, ha querido manifestar su apuesta por la Sanidad pública que, a su parecer, “da una enorme confianza a todos los que están enfermos”.

Cuida tu cuerpo
La guía constituye un auténtico manual de ayuda dirigido al paciente oncológico y sus familiares para un correcto de la piel y cuidado personal, y ha sido editada por el Servicio de Dermatología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. A juicio del jefe de servicio de Dermatología de este hospital, el doctor Pedro Jaén, gracias a este manual, que está siendo  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentosrepartido en los centros de salud de la Comunidad de Madrid, el dermatólogo podrá informar al paciente sobre los síntomas de la enfermedad y hará que el afectado conozca cómo puede mejorar su imagen, desde el pelo hasta las uñas.

Concretamente, el manual enseña a los pacientes que sufren cáncer cómo deben tratar su piel, al repasar las dermatosis frecuentes en Oncología y su cuidado (alteraciones de las mucosas, piel seca, prurito cutáneo, ulceraciones, dermatitis tras colostomía, linfedema, dermatosis por déficit nutricional). También, los síndromes paraneoplásticos con manifestaciones cutáneas, el cuidado del pelo y las uñas, las imperfecciones faciales, el tratamiento de los efectos adversos cutáneos debido a las terapias oncológicas (quimioterapia, radioterapia y cirugía). En general, los efectos adversos de los medicamentos y los tratamiento de quimioterapia y radioterapia produce “sequedad cutánea” en la piel del paciente que, a su vez, precisa de hidratación y jabones con un pH adecuado, ha señalado, por su parte, el presidente de la AEDV, el doctor José Carlos Moreno.

A este respecto, se ha pronunciado Jaén, quien ha mencionado que, en su hospital, cuentan con una Unidad de Maquillaje Terapéutico en la que se enseña a los pacientes a tratar sus problemas de desfiguración y se les proporciona apoyo psicológico.

El pelo, de los pies a la cabeza
Tal y como se informa en la guía, la mayoría, pero no todos los fármacos quimioterápicos inducen alopecia, por lo que es recomendable preguntar al oncólogo en qué casos está previsto este efecto adverso. Es normal que este problema preocupe y pueda tener un impacto en la propia imagen personal, pero no hay que olvidar que en cualquier caso será transitorio y que además existen formas de combatir el problema. En primer lugar, lo esperable es la pérdida de casi todo el pelo (de la cabeza pero también de otras partes del cuerpo). Dicha pérdida suele hacerse patente tras la 2ª semana del primer ciclo y ya es notoria tras el primer o segundo mes de tratamiento. Esta caída se explica por la toxicidad que produce el tratamiento sobre aquellos pelos que se encuentran en la fase de ciclo más activa (anagen) que en vez de durar 2 o 3 años como sería lo habitual, se pierden bruscamente en ese momento.

Los fármacos típicos responsables de efluvio anágeno serían la ciclofosfamida o los taxanos. En ocasiones se observa alopecia mixta, en casos donde se combina quimioterapia con radioterapia en la zona de la cabeza. Otras veces lo que se objetiva es una pérdida parcial, lenta pero continuada con debilitamiento del cabello y pérdida de brillo (efluvio telógeno), que se objetiva frecuentemente con 5-FU, metotrexate o retinoides. La alopecia inducida por quimioterapia es casi siempre reversible y empieza a recuperarse al mes de suspender el tratamiento. Según indican los expertos, ocasionalmente el nuevo pelo presenta características diferentes al original, pero lo esperable es que con el tiempo recupere el mismo aspecto.

Prevención y tratamiento
Actualmente, no existen métodos que hayan demostrado poder prevenir la caída de pelo inducida por quimioterapia con evidencia suficiente para su recomendación.

Qué hacer cuando la caída es completa:

1. Si quieres puedes cortártelo antes de que empiece a caerse para minimizar el impacto de pérdida de pelo. Una vez que ésta se hay producido, la mayoría de los pacientes, sobre todo las mujeres, prefieren camuflar esta alopecia. Para ello puedes escoger entre diferentes opciones, la que más se acomode a tus gustos: usar pañuelos o gorros de algodón, mejor que de poliéster o nylon, ya que además de tolerarse bien los materiales de algodón se deslizan menos que el resto. Es recomendable que airees el cuero cabelludo un mínimo de 6 horas al día.

2. Existe una gran variedad de materiales y formas de pelucas. Las podrás comprar en ortopedias, peluquerías o tiendas especializadas. Generalmente las de pelo natural son más caras pero también obtienen mejores resultados estéticos. Las de pelo natural son prótesis que se hacen a medida. El pelo natural suele descansar sobre una base transparente y transpirable que se amolda al cuero cabelludo sin adhesivos (puede ser mediante gomas a medida en la parte posterior, con siliconas hipoalergénicas, etc) siendo bien tolerado, sin desplazamientos indeseados y obteniendo resultados completamente naturales. Entre las pelucas sintéticas o semisintéticas existe una gran variedad de formas y estilos, también de materiales, entre los que destacamos las de microfibra. Es de gran ayuda la valoración por un estilista especializado previo al encargo de la peluca, quien puede aconsejar y sugerir según los gustos y facciones de cada persona. Si escoges una peluca de pelo natural el mantenimiento es recomendable hacerlo en un centro especializado. Si se elige una peluca sintética o semisintética las necesidades de cuidado son menores con menor versatilidad de estilismo, requiriendo menos tiempo y energía para su mantenimiento. Para limpiarla basta con que la remojes en agua con champú para cabellos teñidos y acondicionador sin frotarla. No se debe secar con secador sino al aire, preferiblemente sobre un molde de corcho para que conserve la forma y a continuación se recomienda peinar cuidadosamente. Es preferible evites pegar la peluca al cuero cabelludo porque podría provocar irritación, heridas, etc. Puedes usar gomas o siliconas o, con precaución materiales adhesivos hipoalergénicos tras consultarlo con tu médico.

3. Debes utilizar de forma habitual fotoprotectores solares con filtro alto (50+) frente a radiación UVA y UVB. Puede ser un filtro químico o también físico, este último disminuye la posibilidad de dermatitis de contacto alérgicas. El objetivo es evitar quemaduras solares, fotosensibilidad y también favorecer la prevención del cáncer cutáneo no melanoma. Con estos cuidados mínimos podrás realizar una vida normal, sin contraindicarse la vida al aire libre (deporte, excursiones a playa o montaña, etc).

Cuando la caída es parcial y también en el momento de la repoblación del cuero cabelludo tras suspensión de quimioterapia te recomendamos:

1. lavados con champús neutros (pH 5.5) de uso frecuente.
2. Hidratación del pelo presente y el cuero cabelludo. En este momento puedes utilizar productos revitalizadores. Habrá que aclararlos con abundante agua para no dejar restos que puedan irritar posteriormente.
3. Se recomienda lavar y secar suavemente, evitando el frotar. Evita también el uso de secador muy caliente.
4. Intenta evitar productos capilares agresivos como decoloraciones o tintes irritantes (tanto vegetales como permanentes). Sí te apetece teñirte el pelo puedes hacerlo pero escoge tintes suaves hipoalergénicos con pH neutro, para cabellos y pieles sensibles. Los tintes temporales suelen tolerarse mejor que los permanentes y además, en caso de presentar intolerancia dado que en se eliminan con el primer lavado, las repercusiones serán menores que con los permanentes. Si pese a ser hipoalergénico empezaras a sentir picor en la zona consulta con tu dermatólogo para valoración. Ningún tinte será responsable de caída del cabello o alteración en su estructura o características. Tan sólo pueden producir dermatitis en el cuero cabelludo y a veces por continuidad en cara y región alta de espalda.
5. Para protegerte de agresiones externas te serán útiles el uso de pañuelos o gorros.
6. Tu dermatólogo podrá recomendarte complejos vitamínicos para ayudar a fortalecer el cabello una vez finalizado el tratamiento. Además te informará sobre la conveniencia o no de utilizar minoxidil 2% como acelerador de la recuperación del pelo tras el tratamiento. Este producto ha demostrado acelerar dicha recuperación hasta casi dos meses. Sin embargo los fármacos más efectivos suelen ser aquellos con efecto antiandrogénico que en ciertos pacientes oncológicos (como las pacientes con cáncer de mama) tienen un perfil de seguridad discutido.

La caída de cejas y pestañas las podrás disimular de la siguiente manera:
1. Con un buen maquillaje se pueden dibujar las cejas perdidas. Se puede simular un efecto pestañas con un trazo a ras de párpado. Se recomiendan utilizar maquillajes para pieles sensibles. En las primeras aplicaciones puedes acudir a talleres para aprender la forma mejor de hacerlo.
2. Puedes escoger la micropigmentación, mediante la cual te tatúan la forma de la ceja depositando pigmento en la piel de forma rápida y segura, especialmente si se realiza antes del inicio de la quimioterapia.
3. Existen prótesis de cejas y pestañas postizas, pero son menos aconsejables ya que los pegamentos que utilizan pueden ser irritantes para la piel.
4. En cuanto a la depilación en pacientes en tratamiento oncológico es preferible que el rasurado lo hagas con maquinilla para evitar heridas con cuchilla o irritación con productos depilatorios agresivos. Podrías hacerlo también con laser pues no supone una contraindicación absoluta, pero dado que tu piel estará más sensible puedes postponer esta opción para cuando hayas finalizado el tratamiento oncológico.

Las uñas y sus alteraciones
Los problemas ungueales durante la enfermedad oncológica se pueden empezar a notar algunas semanas después del comienzo de la quimioterapia. Normalmente se nota fragilidad de la uña, aparición de estrías horizontales y longitudinales, traquioniquia (uñas rugosas, ásperas) así como alteraciones en el color y grosor de las mismas. Además una uña alterada es más susceptible de ser colonizada por hongos, tanto cándida (frecuente el panadizo o infección periungueal) como dermatofitos. Uno de los tratamientos más empleados en la actualidad para el tratamiento del cancer de mama, el paclitaxel tiene como una de sus principales efectos secundarios el despegamiento de la uña de su lecho, conocido como onicolisis. Dependiendo de la intensidad de la reacción se precisará o no tratamiento.

Prevención y Tratamiento
1. Ten cuidado al cortarte las uñas, hazlo siempre con tijeras y cuidadosamente, dejándolas cortas.
2. Mantén hidratada la tabla ungueal. Por ejemplo serán de utilidad las lacas endurecedoras.
3. Si deseas pintarte las uñas podrás hacerlo pero escogiendo esmaltes hipoalergénicos, que no contengan toluol, formaldehídos o parabenos. En caso de notar irritación en la zona retíralos y consulta con tu dermatólogo. La retirada del esmalte debe hacerse también con quitaesmaltes hipoalergénicos, libres de acetona, que son productos más suaves.
4. No utilices quita-cutículas, que pueden producir heridas y ser puerta de entrada de infecciones severas, así como el uso de uñas postizas durante el tratamiento ya que los mecanismos usados para unirlas al lecho ungueal (pegamentos u otras sustancias) pueden resultar irritantes y el mero hecho traumático de adaptar la uña postiza puede suponer un peligro extra.
5. Puedes seguir realizando tus tareas domésticas, para aquellas más agresivas te puedes poner guantes de algodón como protección.
6. Tras finalizar la quimioterapia las uñas pueden tardar muchos meses hasta recuperar su aspecto y fortaleza iniciales por lo que entonces, además de endurecedores de la tabla ungueal, sí pueden introducirse ya postizos como embellecedores así como esmaltes combinados con fortalecedores de la tabla ungueal.

Imperfecciones faciales: ¡maquíllate, maquíllate!
La enfermedad y el tratamiento producen alteraciones dermatológicas, y éstas son especialmente visibles en el área facial. La mayoría de los cambios dermatológicos serán transitorios, pero algunos pueden resultar permanentes. A veces los cambios son sutiles, pero puede que tú que los padeces sientas tu rostro diferente y eso te suponga un rechazo de esa nueva imagen. Si eres una persona joven o si sueles cuidar mucho de tu aspecto físico o también si no tienes pareja estable estarías según las encuestas, en el grupo de “riesgo” de verte más afectado por estas alteraciones en tu aspecto.

Puedes notar varias cosas como por ejemplo: Pérdida de luminosidad e hidratación de tu rostro, el cual adquiere un color cetrino y apagado acompañado de sensación de tirantez. Además se produce una redistribución de los compartimentos grasos que existen en la cara, intensificándose la demarcación de los pómulos y acentuándose el hundimiento de los ojos. Puedes notar mayor laxitud y flaccidez de la piel sobrante secundaria a esa redistribución grasa.

Por otra parte, debido a los efectos producidos por los tratamientos puedes notar aumento de los poros, aparición de telangiectasias faciales (dilataciones vasculares que suelen aparecer en mejillas o a ambos lados de las fosas nasales), aumento de lentigos (manchas marrones, salpicadas por el rostro que se intensifican o aparecen bruscamente con ciertos quimioterápicos), hiperpigmentación inducida por quimioterápicos (la piel se vuelve más oscura, generalmente no de forma homogénea), etc.

Prevención y Tratamiento
Notarás tu piel más sensible que habitualmente por lo que debes escoger cuidadosamente los productos que se vayan a utilizar.
Para limpiarte la cara puedes utilizar un jabón limpiador suave.
Es recomendable que te hidrates bien, consiguiendo así un aspecto más luminoso. Utiliza cremas sin fragancias ni conservantes o aditivos, especialmente diseñadas para pieles sensibles.
Puede serte de gran ayuda el uso de maquillaje corrector, especialmente durante el tratamiento con quimioterapia cuando debes evitar otras opciones de tratamiento estético más agresivas. Para aprender en qué consiste y a utilizarlo puedes asistir a algún curso o taller de maquillaje corrector que se organizan periódicamente o también algunas comunidades como la Comunidad de Madrid ofrece en hospital público unidad de maquillaje corrector (por ejemplo, en el hospital Ramón y Cajal). Aprenderás qué productos existen en el mercado y cómo utilizarlos para sacarles el mayor partido y aplicarlos de forma personalizada.
El maquillaje se aplica después de la crema hidratante. Para que resulte un producto de maquillaje seguro debe estar formulado de forma que incluya sólo los ingredientes estrictamente necesarios evitando los perfumes, conservantes o sustancias sensibilizantes además los pigmentos deberán estar purificados y preferiblemente recubiertos y no debe ocluir poros ni ser absorbido por las capas profundas de la piel. Para que sea un maquillaje eficaz deberá tener propiedades cubrientes (concentración de pigmento suficiente para corregir las alteraciones pigmentarias de la piel), ser modulable (permite aumentar la cobertura conforme se aplica más cantidad para adaptar a cada zona del rostro), ser natural de forma que no se cuartee y sea un recubrimiento armónico, ser resistente a lo largo del día (al agua, roce, calor, etc) y debe ser fácil de aplicar y también de retirar.

1. Las bases correctoras: para lesiones localizadas focalmente pues las cubren y homogenizan la piel. Pueden ser compactas o fluidas y de diferentes colores (verdes para contrarrestar colores rojizos de inflamaciones, dilataciones vasculares, etc; amarillos para corregir tonos azulados como las ojeras; rosados para mitigar el color cetrino; beiges para neutralizar hiperpigmentaciones; transparentes para iluminar), devolviendo así la vitalidad y luminosidad al rostro. Se deben elegir bases para pieles sensibles y no comedogénicas para evitar reacciones de hipersensibilidad o la obstrucción de los poros.
2. Fondos correctores: crean un fondo mate y liso consiguiendo una uniformidad en el tono y textura de la piel. El color debe ser parecido al tono habitual de la piel para evitar diferencias marcadas con otras zonas como el cuello. Se aplican tras las bases correctoras y, a diferencia de ellas, se extienden de forma difusa comenzando por la región central del rostro y difuminándolos suavemente a la periferia, aplicando más cantidad en aquellas zonas que deseemos tapar más. Existen maquillajes compactos (para aplicar con esponja) o fluidos (para aplicar con brocha).
3. Polvos: captan el brillo excesivo de la grasa y aumentan duración de maquillaje fijando un tono mate. Aplicándolos con brocha se obtendrá un resultado más natural.
4. Brillos: aportan más luminosidad pero se intentan evitar.
5. Colorete: realza los pómulos y sienes aportando un aspecto saludable y resaltando el maquillaje de los párpados. Han de aplicarse con poca cantidad y bien difuminados para realzar las estructuras que deseamos de forma natural y armónica.
6. Maquillaje palpebral: tienen el objetivo de realzar la mirada, disimular las ojeras y el hundimiento ocular. Se debe intentar difuminar, evitando los trazos muy marcados. Lo más utilizado son las sombras y lápices de ojos. Se debe evitar el uso de mascarilla de pestañas que puede dañarlas por la tracción.
7. Maquillaje de labios: tiene el objetivo de hidratar los labios y proporcionar un color saludable a los mismos. Se puede corregir asimetrías, aumentar su tamaño, etc. Se utilizan barras de labios, preferiblemente las de corta duración que son más hidratantes; perfiladores labiales y bálsamos de labios sin perfumes.

Debes evitar productos exfoliantes que actúan sobre la capa más superficial de la piel, como las cremas con alfa-hidroxiácidos o retinoides, así como evitar la manipulación manual traumática de los poros para su limpieza. Una vez finalizado el tratamiento quimioterápico, tu dermatólogo te puede aconsejar, entre los diferentes tratamientos estéticos que existen actualmente, cuál será el más apropiado para mejorar los defectos existentes en cada caso en particular, ayudando así a recuperar el buen aspecto del rostro de forma más permanente que con el maquillaje corrector. Algunos ejemplos de estos tratamientos serían:
1. Luz pulsada intensa: homogeiniza el color del rostro eliminando manchas, dilataciones vasculares, etc. También mejora el aspecto de los poros marcados y devuelve luminosidad al rostro.
2. Láser de colorante pulsado: posee acción específica frente a las manchas vasculares.
3. Láser Q-switched: posee acción específica frente a los lentigos y otros trastornos de hiperpigmentación.
4. Radiofrecuencia: el calor generado por la radiofrecuencia estimula el retensado de la piel fláccida y formación de nuevas fibras de colágeno.
5. Materiales de relleno: ayudan a reponer volúmenes y retocar el perfil del rostro (ejemplo el ángulo de la mandíbula, ojeras, etc). Se realiza preferiblemente con ácido hialurónico por ser reabsorbible y seguro.