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Carmen alcayde. en clave de humor.

Carmen alcayde. en clave de humor.

Una cara nueva para
la pequeña pantalla, la de Carmen Alcayde. Inquieta y
extrovertida, es de las que piensan que reírse es lo más saludable, pero eso
sí, con la gente y no a costa de la gente. Aunque en ocasiones ha sido tildada
de presentar ?telebasura?, Carmen Alcayde
defiende su forma de hacer televisión ?a capa y espada?

¿Anteriormente has trabajado en televisiones autonómicas, o éste ha
sido tu primer contacto con la pequeña pantalla?

Empecé trabajando en la TV local
en Valencia, después en Gandía, donde hice de
reportera-presentadora, en un magazine diario en
directo, hasta que llegué a Canal Nou en
informativos.

¿Cómo diste el salto a la televisión nacional?

Decidí probar suerte en Madrid
sobre todo con programas, porque quería divertirme trabajando. Y después de
trabajar en El Mundo TV, conseguí trabajar de reportera en Antena 3, con Paula
Vázquez y Liborio, aunque el programa apenas duró. Después entré de reportera
en ?Aquí hay Tomate? durante un par de meses, y cuando se hizo el ?casting? de presentadores decidí participar, pues es lo que
más me gusta. Hubo mucha química y me cogieron enseguida, pese a no conocerme
de nada.

¿Y qué tal se te da la popularidad?

La popularidad es algo que a mi
no me importa. Lo que me importa ahora es hacer lo que me gusta, y lo que me
gusta es hablar a la cámara, presentar? Si esto es popularidad, yo no me la
planteo como tal. Cuando veo la cámara no veo a los millones de personas que me
están mirando, veo la cámara simplemente. La cámara me apasiona y cuando la
veo, me siento completamente feliz.

También has hecho tus pinitos como reportera, ¿dónde te encuentras más
a gusto, en la calle o en plató?

Ser reportera también me gusta. Da
igual empezar desde abajo o desde arriba, lo importante es hacer de todo. La
calle y el contacto con la gente me han enseñado mucho. Es bonito vivir todas
las experiencias que puedas dentro de la TV. Pero ahora me gusta mucho el
plató, estoy muy cómoda en él.

 

¿El humor es la clave en la que se te gusta trabajar?

Totalmente. Nosotros lo que
queremos es que la gente pase un buen rato en casa. Muchos dicen que esto es ?telebasura?, pero yo no lo creo. Lo de las televisiones son
modas, y ahora impera la moda del ?reality?, del
directo en el ámbito del corazón. Pero no nos reímos de los personajes, sino
con ellos.

¿Qué importancia le das al humor en tu vida?

Toda. Yo me paso el día gastando
bromas, a mis amigas sobre todo. Sin humor no vamos a ningún lado.
Desgraciadamente vivimos momentos muy duros internacionalmente y si tenemos la
posibilidad de reírnos un rato mientras trabajamos, mejor.

¿Y a la salud?  ¿Te importa estar
físicamente en forma?

Para una presentadora que tiene
que enfrentarse a los nervios del directo todos los días, es muy importante
cuidarse físicamente. Por eso voy todos los días al gimnasio e intento mantener
una alimentación sana y equilibrada. Sólo fumo tres cigarros al día, y para
controlar los nervios nunca tomo refrescos de cola o café antes de entrar en
directo. Cuando empecé, incluso tomaba una valeriana a media mañana y me iba
muy bien.

¿Eres clienta asidua de la farmacia?

Suelo comprar lo que compra todo el
mundo. En ocasiones, como trabajo en horas de comida, compro algo de dietética
para comer. También suelo comprar suplementos vitamínicos, o medicamentos para
aliviar las enfermedades estacionales, como los resfriados.

¿Y qué trato tienes con tu farmacéutico?

Yo no soy muy amiga de
automedicarme, prefiero dejarme aconsejar por el farmacéutico, que para algo ha
hecho su carrera?

Cuando empezó ?Aquí hay Tomate?, las vidas de personajes famosos se
mezclaban con las de personajes anónimos? Sin embargo, ahora hay más famosos,
¿a qué se debe esto?

Vamos cambiando según las
exigencias de la audiencia. Si nos pidieran debates políticos, los pondríamos,
pero no los piden.

¿Qué opinión te merecen los personajes que venden su vida privada por
dinero?

Es una manera de ganarse la vida
como otra cualquiera. Gracias a ellos hay muchos programas y comemos todos. Lo
importante es que el periodista respete al que no se quiere meter en este
mundo. Si hay un tipo de personaje que ya sabe que se va a comerciar con su
vida, pues jugamos con él a este juego. Pero a quien no quiere vender su vida
privada no hay que acosarle, sino respetarle, de la misma manera que hay que
respetar al que sí lo hace. El personaje es quien pone los límites.



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