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Carretera y medicamentos.

Carretera y medicamentos.

CONSEJOSSECCIÓN


CARRETERA
Y MEDICAMENTOS

ENEMIGO BRUTAL

Estas
vacaciones, si vas a conducir, infórmate bien. Puede que el medicamento que
estás tomando interfiera en tus habilidades, dando al traste con esos días de
descanso soñados todo el año.


Las
críticas que, por cruel e inútil, recibió la última Campaña de la Dirección
General de Tráfico, han llevado a los expertos a reflexionar sobre la
importancia de incidir, entre otros aspectos, en el hecho de llevar puesto el
cinturón de seguridad. Pero, ¿qué hay de los medicamentos? En torno al 5% de
los accidentes que se producen en España está relacionado con el consumo de
medicamentos, dándose la circunstancia de que un 17,5% de los conductores
afirma estar en tratamiento farmacológico, mientras que en un 30% de los casos,
estos medicamentos contienen una advertencia sobre su incidencia en la
capacidad de conducción. Leer el prospecto es importante, pero aún lo es más
consultar al farmacéutico en caso de duda.

           

5ª causa
de muerte

Cada año
se ocasionan cerca de 45.000 muertes y más de tres millones de heridos por
accidentes de tráfico en las carreteras de la Unión Europea. En España, se
estima que los accidentes de tráfico constituyen la quinta causa de mortalidad
(un 2% de las muertes se producen por este motivo), tras las enfermedades
cardiovasculares, neoplasias, enfermedades respiratorias y digestivas.
Igualmente, los datos estadísticos apuntan a que en un 90% de los casos la
causa fundamental se debe a factores humanos, seguido de lejos por factores
ambientales (12%), y factores relacionados con los vehículos (3%). La suma de
estos porcentajes supera el 100%, ya que a todos estos factores habría que
añadir trazados y vías en mal estado, señalización errónea y demás aspectos
relacionados con el tipo de calzada.

Al volante
con los 5 sentidos

La acción
de conducir un vehículo requiere de un proceso continuo de integración de las
áreas sensoriales, cognitivas y motor-cerebrales. Para que la conducción sea óptima,
a ello hay que añadir un buen estado físico y proporcional a la responsabilidad
que implique esa actividad. Existe la posibilidad de que tanto factores
fisiológicos, como patológicos y farmacológicos, puedan alterar esas
capacidades y abocarnos a un accidente de consecuencias fatales, por lo que
tomar las debidas precauciones se convierte en esencial.

Factores
de riesgo

1.         Reductores de la capacidad.

A largo
plazo: envejecimiento, inexperiencia, abuso crónico de psicótropos y    alcoholismo crónico.

A corto
plazo: somnolencia, fatiga, intoxicación alcohólica, uso circunstancial de
drogas o medicamentos y distracciones.

2.         Promotores de comportamientos
temerarios

A largo
plazo: exceso de velocidad habitual, sobreestimación propia y del vehículo,
incumplimiento permanente de la normativa.

A corto
plazo: consumo circunstancial de alcohol que provoca una desinhibición, uso
puntual de drogas psicotrópicas, uso ilegal del automóvil, etc.

CATÁLOGO
DE SUSTANCIAS PELIGROSAS

Las
sustancias que pueden afectar a un conductor son muchas, ejerciendo efectos
terapéuticos de cura y también otros no deseables o secundarios. Aunque podría
pensarse que únicamente las especialidades de carácter narcótico afectarían a
un conductor, hay otras muy interesantes que deberíamos conocer:

A.         Depresoras del sistema nervioso
central:

?           Hipnóticos e inductores del sueño
(barbitúricos o no).

?           Ansiolíticos o tranquilizantes
menores (Benzodiazepinas principalmente).

?           Neurolépticos o antipsicóticos.

?           Antihistamínicos, empleados en procesos
alérgicos y mareos por desplazamiento.

?           Morfina y derivados (analgésico
potente).

?           Alcohol.

Los
efectos de estas sustancias depresoras son: sedación, laxitud, vértigo,
somnolencia, confusión mental, cálculo erróneo de distancias, etc… En el caso
de los barbitúricos, su efecto es parecido al de la ingesta de alcohol:
dificultad para pensar, visión borrosa, mala coordinación neuromuscular. Las
consecuencias son una disminución de la capacidad para hacer una maniobra de
adelantamiento, para aparcar un vehículo o frenar ante un peatón que aparece
repentinamente en la calzada.

B.         Estimulantes del Sistema Nervioso
Central

?           Estimulantes menores: metilxantinas
(cafeína, teofilina, teobromina). Presentes en infusiones y en el café, así
como en especialidades prescritas contra el asma bronquial.

Sus
efectos son: estimulación de la corteza cerebral, insomnio y sensación de
disminución de la fatiga y del cansancio (realmente el cansancio no desaparece,
lo cual es un peligro añadido). Tomadas en grandes cantidades, pueden provocar
un colapso del Sistema Nervioso Central y estado de coma.

?           Estimulantes mayores: antidepresivos,
anfetaminas y sus derivados, y cocaína .

Entre los
efectos de los antidepresivos (Citalopram, Sertralinas, etc…), están
hipotensión arterial y visión borrosa. Combinados con algunos alimentos como
quesos, habas, paté de foie, café, vino o cerveza, pueden provocar temblores,
cansancio, sensibilidad al deslumbramiento y crisis de hipertensión.

Los
efectos de las anfetaminas en tratamientos para la obesidad, en circunstancias
de requerimientos intelectuales excesivos, o en los maratones de fiesta
ininterrumpida resultan peligrosísimos: dificultad para pensar y juzgar,
euforia que oculta los riesgos, cefaleas, falta de coordinación, respuesta
tardía de reflejos. Si además hay que conducir, la mezcla puede ser mortal.

La
cocaína, reflejada en numerosos estudios como la primera droga ilegal para la
que se requiere tratamiento de desintoxicación, ya que produce una dependencia
brutal, es un estimulante muy utilizado actualmente y los efectos relacionados
con la conducción son particularmente graves: euforia, alteración de la
conciencia, pérdida de la inhibición, tendencia a comportamientos agresivos,
etc….

C.         Psicodislépticos y alucinógenos

Son las
llamadas drogas despersonalizantes, entre las que se encuentran el LSD la
Marihuana o la Psilocigina, entre otras.

Entre los
efectos del LSD destacan las 
alucinaciones, alteración de los sentidos de la vista y el oído (creo
ver y creo oír, todo irreal ), pérdida de la noción del tiempo… En resumen,
una total imposibilidad para conducir con seguridad.

Con la
marihuana, y dependiendo de la cantidad administrada, se produce una euforia
descontrolada, con alucinaciones auditivas y visuales, así como torpeza para
concentrarse y mantener la atención y el equilibrio. Con este panorama el
riesgo de accidente al volante es altísimo.

Todas
estas sustancias despersonalizantes, producen un fenómeno farmacológico llamado
?flashback o de Recurrencia?,  que consiste
en que los estados de psicosis y delirio antes descritos, pueden repetirse,
aunque no se haya administrado la droga, con el riesgo que esto trae consigo.

El
farmacéutico, tu ayuda para una conducción segura

Es muy
importante recordar que la mayoría de estas drogas provocan dependencia física
y/o psíquica, así como una necesidad de aumentar la cantidad administrada para
conseguir el mismo efecto, lo que se conoce como tolerancia. A su vez, al
suspender la administración, aparece el Síndrome de Abstinencia, con grandes
trastornos que varían según el individuo y el tipo de droga (predecir cada uno
de los efectos que ejercen sobre un conductor, requeriría de estudios
costosísimos y de mucha dificultad). Por todo ello, cuando vayas a tomar algún
medicamento que pueda alterar la conducción, consulta a tu médico o
farmacéutico. Al primero como facultativo responsable de la prescripción del
mismo, al que confiamos nuestra salud y seguridad. Al segundo porque él es el
técnico especialista en el medicamento y buen conocedor de sus propiedades
terapéuticas y de sus efectos secundarios. Y no te olvides de que el consumo de
drogas, es lesivo para nuestra salud y mortal a manos de un volante. 

El consejo de…

 

 

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