“Casi el 20% de los pacientes con diabetes tipo 2 tienen algún grado de insuficiencia renal crónica en España”

Publicado por el 09/03/2012
La diabetes es, actualmente, la mayor causa de enfermedad renal terminal en el mundo, tanto en países desarrollados como emergentes1, y se desarrolla en un tercio de toda la población con diabetes. Para subrayar la importancia del riñón en el manejo de esta patología, la Alianza Boehringer Ingelheim y Lilly en Diabetes celebró ayer la sesión plenaria “Linagliptina. Hacia una mayor seguridad en el tratamiento de la diabetes”.

En este encuentro, se han presentado los primeros resultados del estudio PERCEDIME2, puesto en marcha por la redGDPS con el objetivo de evaluar la Prevalencia de la Enfermedad Renal Crónica en pacientes con diabetes tipo 2 en las consultas de Atención Primaria (AP) de nuestro país. Una de las principales conclusiones de este estudio es que “casi el 20% de los pacientes con diabetes tipo 2 tienen algún grado de insuficiencia renal crónica en España”, según ha explicado el Dr. Manel Mata, Médico de familia y Coordinador de redGDPS en Cataluña.

Complicaciones de la diabetes
La nefropatía diabética es una de las principales complicaciones de la diabetes. Se trata de una enfermedad crónica y progresiva de los riñones que, además, se asocia a un riesgo mayor de sufrir patologías cardiovasculares2 y a una esperanza de vida media menor.

Es posible que las personas con diabetes que desarrollen nefropatía no experimenten síntomas en las primeras etapas de la enfermedad. Sin embargo, el tratamiento temprano de la diabetes tipo 2 puede tener implicaciones importantes, dado que incluso en los casos en los que no existan síntomas aparentes, retrasar la progresión de la nefropatía reduce significativamente la morbimortalidad. Además, la hipertensión arterial, la obesidad, el tabaquismo y el sedentarismo son factores de riesgo explícito de la nefropatía diabética.

Linagliptina, nueva opción de tratamiento
A medida que la nefropatía avanza, la elección del tratamiento de la diabetes se ve cada vez más limitada. Muchos tratamientos actuales de la diabetes tipo 2 están contraindicados o no se recomiendan en pacientes que además presentan insuficiencia renal. Hasta el momento, los médicos se encontraban ante el tratamiento de la diabetes tipo 2 relacionada con nefropatía o insuficiencia renal con pocas opciones terapéuticas disponibles.

En este sentido, el Dr. Mata se ha referido al estudio sobre la evaluación de la Calidad de la Atención a la Diabetes en AP, que redGDPS llevó a cabo en 2007. Este estudio se realizó en pacientes diabéticos con creatinina, y los datos en Cataluña revelaron que “un 46,9% de los pacientes con insuficiencia renal grave (MDRD <30), estaba siendo tratado con metformina, contraindicada en estos pacientes por el riesgo de desarrollar acidosis láctica, y en los cuales se debería sustituir la metformina por un fármaco más seguro en insuficiencia renal. En el caso de los pacientes tratados con sulfonilureas, contraindicadas con un MDRD<30, también sería conveniente cambiar el tratamiento por el elevado riesgo de hipoglucemia”, según ha comentado el Coordinador de redGDPS de Cataluña.

El reciente lanzamiento de linagliptina al mercado español ha abierto una nueva vía de tratamiento en pacientes con DM2, alrededor de 3 millones de personas diagnosticadas en nuestro país6. El Dr. Josep Franch, Médico de Atención Primaria Raval Sud de Barcelona y miembro de RedGDPS, ha destacado que “linagliptina se puede utilizar con toda la tranquilidad en pacientes con insuficiencia renal, una situación bastante frecuente en diabetes tipo 2, ya que no se elimina por vía renal, sino biliar”. “Esta es la principal diferencia de linagliptina respecto al resto de inhibidores DPP-4”, ha añadido el doctor.

Linagliptina destaca, además, “por no requerir ajuste de dosis en aquellos pacientes con deterioro o perjuicio de la función renal, a diferencia de otros inhibidores de la DPP-4”, tal y como ha señalado el Dr. Franch.

Eficacia, seguridad y tolerabilidad
El programa de ensayos clínicos de fase III ha incluido a más de 6.000 pacientes en 40 países de todo el mundo y ha evaluado los perfiles de eficacia, seguridad y tolerabilidad de linagliptina en monoterapia y en combinación con otros tratamientos usados frecuentemente para el tratamiento de la diabetes como metformina y sulfonilureas.

Un análisis conjunto de tres grandes estudios de fase III, aleatorizados, controlados con placebo (n=2.141) demostró que los pacientes que recibieron linagliptina presentaron reducciones de la HbA1c, independientemente del grado de función renal, del -0,63% (p < 0,0001) para los pacientes con una actividad renal normal y del -0,69% para aquellos con una insuficiencia renal leve y moderada (p < 0,0001, p = 0,0174, respectivamente).

Además, en un estudio adicional que evaluaba los pacientes con diabetes de tipo 2, con insuficiencia renal grave y con un control insuficiente de la glucemia, linagliptina mostró una reducción clínicamente significativa de la HbA1c ajustada a placebo del -0,6% (p < 0,0001) a las 12 semanas de tratamiento8. La función renal se mantuvo estable a lo largo del tiempo y el número de muertes cardiovasculares en la población de alto riesgo fue bajo, con un paciente por grupo de tratamiento.

Proteger los riñones
Aunque la nefropatía diabética es una enfermedad que no tiene cura, es posible tomar medidas para frenar su desarrollo, como mantener los niveles de azúcar en sangre controlados; mantener la presión arterial en niveles de 130/80 y realizar controles periódicos; reducir la ingesta de proteínas; evitar el consumo de tabaco y alcohol; tratar las infecciones del tracto urinario; hacer el examen de la excreción de albúmina en la orina como mínimo una vez al año; y realizar actividad física regular y perder peso, en caso de que sea necesario (bajo la supervisión de un profesional de la salud).