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Casi el 25% de los pacientes que acuden a urgencias lo hace por una crisis hipertensiva

Debido a la gravedad de las crisis hipertensivas y a la complejidad de su manejo diagnóstico y terapéutico en los servicios de urgencia, la Sociedad Española de HipertensiónLiga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA) ha elaborado una nueva guía informativa sobre estas manifestaciones clínicas, con el fin de ayudar a los profesionales de la salud a evaluarlas y tratarlas adecuadamente. La obra, disponible en la página web de la Sociedad (www.seh-lelha.org), ha sido editada con la colaboración de Chiesi.

 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, MedicamentosSe calcula que un 25% de los pacientes que consultan un servicio de urgencias lo hace por esta causa, siendo más frecuente en aquellas personas que, en meses antes de sufrir el episodio, precisaron modificar su tratamiento farmacológico por mal control de la presión arterial. Las crisis hipertensivas (emergencias y urgencias) engloban un grupo heterogéneo de situaciones caracterizadas por una elevación brusca de la presión arterial por encima de 210/120 mmHg y graves riesgos para la salud.

Es por ello que, tal y como explica la doctora Nieves Martell, presidenta de la SEH-LELHA y coautora del libro, junto con el doctor César Cerezo, “la agilidad de actuación es vital y a este fin responde la elaboración de esta guía en la que se explica, paso a paso, cómo realizar una historia clínica y una exploración física, así como pruebas complementarias para evaluar el estado global del paciente. En base al diagnóstico, el profesional podrá determinar el cuadro clínico y actuar en consecuencia, eligiendo el mejor tratamiento en función de su situación”.

Por su parte, el doctor Cerezo, experto de la SEH-LELHA y miembro de la Unidad de Hipertensión Arterial del Hospital 12 de Octubre de Madrid, aclara que “estos cuadros sitúan a los afectados que los padecen en un riesgo orgánico y vital evidente, con porcentajes de un cuatro por ciento de mortalidad y de un diecinueve por cierto de aparición o empeoramiento de lesión orgánica”. En el caso de las urgencias, prosigue, “la subida repentina de la tensión suele ir acompañada de otros síntomas, como cefalea, náuseas, vómitos, mareo, visión borrosa o sangrado por la nariz. Las emergencias, por el contrario, presentan daño en órganos diana (cerebro, corazón y riñón), pudiendo originar enfermedades neurológicas, problemas cardiovasculares e insuficiencia renal”.

Qué hacer ante una crisis hipertensiva
Se estima que un 1% de los pacientes hipertensos desarrollará, a lo largo de su evolución, al menos un episodio de hipertensión arterial severa o aguda. Si bien estos episodios no se pueden predecir, es importante saber cómo actuar, explica el doctor Cerezo. “Lo primero de todo es confirmar la elevación de las cifras de presión arterial mediante la toma correcta de la misma, intentando mantener al paciente en reposo y en un ambiente tranquilo. Se deben identificar las causas inmediatas que hayan originado los aumentos agudos de presión arterial. El tratamiento de las crisis hipertensivas consiste en la reducción progresiva y controlada de los niveles de presión arterial”.

En el caso de las urgencias y “dado que los pacientes no se encuentran en situación de peligro vital, en ocasiones no es necesario más que unos minutos de observación para que la presión arterial descienda a valores normales. En caso de necesitar tratamiento, éste consiste en la administración de fármacos por vía oral, mientras que en las emergencias se emplean antihipertensivos intravenosos, intentando que la reducción de los valores tensionales no sea mayor del veinte por ciento durante la primera hora. Tras resolver la crisis se debe valorar la posibilidad de modificar el tratamiento de base”.

La tasa de recurrencia de las crisis hipertensivas es baja. Aún así, ambos expertos recomiendan no bajar la guardia y cumplir convenientemente con las recomendaciones prescritas por el facultativo tras una urgencia o emergencia hipertensiva. Entre estas medidas señalan la buena adherencia al tratamiento farmacológico y el cumplimiento de las medidas higiénico-dietéticas.