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Cesáreas, ¿Se hacen demasiadas?

Cesáreas, ¿Se hacen demasiadas?

Alrededor de un 25 por ciento de los niños que vienen al mundo en nuestro país lo hacen mediante una cesárea. Teniendo en cuenta que la Organización Mundial de la Salud ha establecido en un 15 por ciento la cifra máxima recomendable de partos en los que se realiza esta intervención, no es de extrañar que haya muchas voces que alertan de este incremento y que términos como “epidemia de cesáreas” o “partos a la carta” sean cada vez más manejados.

Durante la reciente celebración de las II Jornadas Profesionales Suavinex, que reunió en Madrid alrededor de 400 matronas, se ofreció el siguiente dato: del total de los aproximadamente 400.000 nacimientos anuales que se registran en España, unos 100.000 se producen mediante cesáreas, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que 36.000 de estas intervenciones son prescindibles. Asimismo, se resaltó el caso específico de la Comunidad de Madrid, que se sitúa muy por encima de la media nacional en el número de cesáreas, con cerca de un 26 por ciento, un porcentaje muy alejado del que recomienda la OMS. “Efectivamente, en España se realizan aproximadamente un 25 por ciento de los partos mediante cesárea, cuando la OMS recomienda que la media no supere el 15 por ciento” señala la Dra. Leila Onbargi, ginecóloga de Centro Médico Teknon, de Barcelona.

Sin embargo, esta situación no es exclusiva de nuestro país: en Estados Unidos, el índice de cesáreas está en el 50 por ciento; en los países del Norte de Europa se sitúa  en torno al 20 por ciento, y en otros como Italia, Reino Unido y Grecia las cifras oscilan entre el 35 y 40 por ciento.

Entre las razones que los expertos argumentan para justificar el aumento de este tipo de intervenciones, están las derivadas de los cambios sociales registrados en los últimos años, como el aumento de la edad materna o el incremento de gestaciones que se consiguen mediante fertilización artificial. Otros motivos esgrimidos por los analistas del tema son  la comodidad que supone un parto programado y también  la práctica de la medicina defensiva ante el temor de los médicos a ser demandados por alumbramientos que acaban mal.

 


 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentos

 



Más en la privada que en la pública

Una cesárea es el tipo de parto en el que es necesario recurrir a la vía abdominal. Para ello, se practica una incisión en el abdomen de entre 15 a 20 cm. que puede ser transversal en el bajo vientre y cerca del vello púbico (la más común) o bien vertical en la línea media de abdomen desde el ombligo hasta el vello púbico. Tras la apertura de las diversas capas de tejidos que constituyen la pared abdominal se accede al útero sobre el cual se practica una incisión transversal que permite su apertura y a través de la cual se extrae el niño. Todo este proceso hasta el nacimiento dura muy pocos minutos. Aunque se trata de una operación segura, al tratarse de una cirugía mayor, este tipo de parto entraña más riesgos y, además, el periodo de recuperación es mayor que cuando se trata de un parto vaginal.

Lo cierto es que, cifras aparte, gracias a esta intervención se salvan muchas vidas. De hecho, y según las investigaciones realizadas al respecto, en los países pobres, en los que a la mayor parte de las mujeres no se les practica esta operación, esta carencia se cobra cada año 80.000 vidas, el 16 por ciento del total de las muertes maternas. La gran paradoja es que en las sociedades más desarrolladas cada vez son más las voces que alertan de un uso excesivo de esta práctica.

Al hilo de la controversia suscitada por las cifras estadísticas del número de cesáreas, hace varios meses el Ministerio de Sanidad alertó sobre el hecho de que el porcentaje de cesáreas en la sanidad privada es bastante superior al que se registra en la pública. “Es cierto. El índice de cesáreas en los hospitales privados es entre un 30-35 por ciento, mientras que en los centros públicos la cifra es de un 22-25 por ciento”, señala la doctora Onbargi.

La razón de esta diferencia fue apuntada por Raúl Ruiz Callado, profesor de Sociología de la Universidad de Alicante, durante su intervención en las Jornadas Suavinex, al señalar la evidencia de que se produce un elevado número de cesáreas entre las mujeres con rentas más altas porque estas recurren más a los hospitales privados y “en algunos de estos centros, con más de mil partos anuales, hasta el 40 por ciento de las mujeres que ingresan para dar a luz se someten a estas intervenciones. Se trata de un abuso de las cesáreas, en muchos casos programadas o innecesarias, que en numerosas ocasiones están relacionadas con hospitales privados”.

 



Cuándo está indicada



-Situaciones relacionadas con el feto. Si el niño es demasiado grande como para pasar sin riesgo por el canal de parto y por la vagina; si está de nalgas, con los pies primero o en posición transversal (la mejor posición para el bebé es la cabeza primero); si trae vueltas de cordón; o si se produce un sufrimiento fetal (el ritmo cardiaco del niño disminuye por distintas causas). También se indica en aquellos casos en los que exista alguna malformación o bien la pelvis materna sea muy estrecha o deformada la posibilidad de un parto vaginal sea imposible.

-Cesáreas previas. Cuando existe el antecedente de dos cesáreas anteriores o cicatrices de otras operaciones realizadas en el útero.

-Problemas con la placenta. Una de las indicaciones de cesárea es la existencia de una placenta previa, esto es, cuando la placenta se sitúa sobre el orificio de salida del útero impidiendo con ello el parto vaginal del niño.

-Circunstancias inherentes al parto. En aquellos casos en los que el trabajo de parto es demasiado lento o se detiene (la madre no dilata pese a habérsele administrado oxitocina, por ejemplo).

-Enfermedades de la  madre. Se recomienda cesárea en los casos en los que coexista con el embarazo una enfermedad materna de tal naturaleza que el esfuerzo que le demanda el parto pueda descompensar u empeorar su salud (por ejemplo: insuficiencia cardiaca moderada o grave). También en aquellos casos en los que se de una condición seria de salud que requiere tratamiento intensivo o de emergencia (como diabetes o hipertensión) o si la madre tiene alguna infección que se pueda transmitir al niño en un parto por vía vaginal, como el VIH o el herpes genital.

 -En situaciones de emergencia. Si en el transcurso del embarazo o el parto se da alguna de las siguientes situaciones: la placenta se desprende encontrándose aún el niño dentro del útero (desprendimiento precoz de placenta normo inserta); si se produce una hemorragia vaginal grave y se prevé el parto no va a suceder inmediatamente; si se da  una crisis convulsiva del embarazo (eclampsia) o si se sospecha que puede producirse rotura del útero antes del parto.

-Sobrepeso materno. Una reciente investigación llevada a cabo en el Hospital de Mujeres de Liverpool (Reino Unido) ha demostrado que las embarazadas que presentan sobrepeso o son obesas tienen más posibilidades de que se les practique una cesárea de urgencia. La razón parece estar en la dificultad que experimentan las mujeres gruesas en la primera fase del parto (la dilatación) debido a una disminución de la capacidad de contracción del músculo uterino, por lo que tardan en dilatar más de lo normal, lo que puede dificultar el parto por vía vaginal.

 



A vueltas con el número máximo

Una de las cuestiones que con más frecuencia se plantean al ginecólogo es a cuántas cesáreas se puede someter una mujer. “No se ha fijado un número máximo de cesáreas, pero a partir de la tercera existe mayor riesgo de complicaciones, como problemas de implantación de la placenta que puede afectar al crecimiento fetal y hemorragias posparto debido a restos placentarios retenidos, y hay mayor riesgo que la paciente acabe con una histerectomía por no poder controlar estas pérdidas. La cesárea en sí también se vuelve técnicamente más difícil debido a la fibrosis y adherencias de las intervenciones previas y, con ello, mayor riesgo de lesiones en los órganos adyacentes durante la cirugía, como la vejiga o los intestinos”, comenta la ginecóloga.

 



Así la vive el bebé

Hay evidencias de que las cesáreas, especialmente las programadas, pueden producir problemas en la salud del bebé. Un estudio llevado a cabo por expertos daneses publicado recientemente en el British Medical Journal ha demostrado que los niños nacidos por cesárea programada tienen casi cuatro veces más probabilidades de desarrollar problemas respiratorios que los nacidos mediante un parto vaginal o una cesárea de emergencia. Según los autores del estudio, las razones por las que la cesárea electiva aumenta el riesgo de problemas respiratorios no están claras, aunque pueden deberse a ciertos cambios fisiológicos y hormonales relacionados con el parto que son necesarios para que los pulmones del bebé maduren, cambios que pueden no ocurrirles a los bebés nacidos por cesárea.

Según la doctora Leila Onbargi “Si se programa la cesárea a partir de las 38 semanas, y preferiblemente a partir de la 39ª, hay poco riesgo de inmadurez pulmonar. Sin embargo, existe una patología que ve a menudo en las cesáreas, conocida como TTRN (Tachypnea Transitoria del Recién Nacido) o “pulmón húmedo”, esto puede manifestarse en los partos con cesárea, hasta incluso en las que se realizan a término, porque el fluido que se encuentra dentro de los pulmones del feto no se expulsa, un proceso que normalmente tiene lugar en los partos vaginales por la presión ejercida durante el tránsito del feto por la vagina. No es una complicación muy grave y normalmente se resuelve de forma espontánea a los dos o tres días del parto, pero esto sí, controlado en los servicios de cuidados neonatales intensivos”.

 



Hacia un parto más natural



El año pasado, el Ministerio de Sanidad anunció su intención de  poner en marcha un plan para reducir el número de cesáreas y naturalizar más los partos. Elaborado en colaboración con la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) y las asociaciones de matronas, revela que la sanidad pública ha vuelto su mirada al parto natural, con una asistencia más íntima, un mayor protagonismo de la mujer y un uso más adecuado de los fármacos y la tecnología médica. El objetivo es, sobre todo, sanitario y busca que los paritorios de los hospitales dejen de ser meros quirófanos y se conviertan en habitaciones acogedoras.

Esta misma postura es la que defienden expertos como el ginecólogo francés Michel Odent, pionero en la promoción del parto fisiológico y precursor hace tres décadas de las bañeras de dilatación, quien durante su intervención en las Jornadas Suavinex destacó que cada vez es más reducido el número de mujeres en todo el mundo que pueden dar a luz por sus propios medios, gracias a sus hormonas. “Una de las principales razones es que se tiende a banalizar las intervenciones por cesárea y, además, la mayoría de las mujeres que tienen un parto vaginal necesitan la intervención de sustitutos farmacológicos de estas ‘hormonas del amor’, como las oxitocinas sintéticas o la anestesia epidural. El principal problema es que es que estos sustitutos farmacológicos no producen efectos sobre el comportamiento y alteran el nacimiento, un momento crítico en el proceso de desarrollo de la capacidad de amar”.

 



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