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Cistitis. también en verano.

Cistitis. también en verano.

Llevar ropa demasiado
ajustada, utilizar jabones alcalinos o dejar el bañador mojado, son factores
que favorecen la aparición de cistitis, una infección que, además de ser
molesta, puede ser peligrosa si no se ataja a tiempo

La
cistitis es una infección de orina provocada por la multiplicación excesiva de
gérmenes que normalmente se encuentran en la vagina o el tubo digestivo. Esta
colonización bacteriana anormal es más propia de las mujeres por la situación
anatómica de su aparato urinario. La uretra femenina es de escasa longitud y
está próxima a la región anal y a su flora, por lo que resulta más susceptible
de ser colonizada por gérmenes procedentes de esta zona que en el hombre.
Normalmente, la bacteria colonizadora es del género E. Coli.

Cómo se manifiesta

Esta
infección de las vías urinarias ?bajas? se caracteriza por una necesidad
frecuente de orinar y en pequeñas cantidades (polaquiuria),
quemazón y molestia durante la micción (disuria), dolor o molestia en el bajo
vientre y/o sangrados en la orina o hematuria. Todos estos síntomas nos hablan
de una cistitis simple que afecta a la vejiga y a la uretra, y en la que no se
presentan ni fiebre, ni escalofríos ni dolores lumbares.  Este apartado, de mayor gravedad, se reserva
para un cuadro mucho más grave: el de la pielonefritis,
una infección urinaria ?alta?, que afecta al riñón y a las vías urinarias que
van desde el riñón a la vejiga.

Qué la
favorece

1.       
Un aporte insuficiente de líquidos: mientras menos se
bebe, menos se elimina líquido por la orina, lo que favorece el estancamiento
de la orina y la multiplicación de los gérmenes.

2.       
Los microtraumatismos
repetidos de la vagina y del árbol urinario durante las relaciones sexuales. No
hay que confundir este punto con que la cistitis sea una enfermedad sexualmente
transmisible, que no lo es.

3.       
Algunas modificaciones en la alimentación, lo que
probablemente se deba a una alteración de la acidez del medio vaginal.

4.       
Los desórdenes digestivos.

5.       
La disposición genética: de hecho, hay mujeres que
nunca han tenido cistitis, mientras que otras la desarrollan durante toda su
vida.

6.       
La ropa demasiado apretada.

7.       
Una higiene íntima inadecuada que no respete la acidez
del pH vaginal. Es conveniente no utilizar jabones,
por regla general muy alcalinizantes para la higiene
de esta zona y sí algún producto especialmente indicado para ello. Esto se hace
doblemente necesario en el caso de las mujeres embarazadas, ya que durante la
gestación se tiene más disposición a padecer pielonefritis
con afectación renal.

8.       
Aunque durante la etapa fértil de la mujer la flora
vaginal mantiene la acidez del pH, de efecto
desinfectante, hay factores que igualmente lo alcanilizan,
favoreciendo la infección: las relaciones sexuales, el uso de preservativos y
los diafragmas con espermicidas.

9.       
La incidencia de infecciones urinarias va ligada a la
edad y el sexo. Las mujeres las padecen mucho más hasta llegar a los 55-60
años, si bien en los varones, a partir de los 55 años, experimentan un
incremento progresivo, de forma que a edades avanzadas hombres y mujeres
muestran estadísticamente la misma proporción. En las embarazadas, la prevalencia es casi el doble respecto a las mujeres que no
lo están.

¿Cuándo inquietarse?

·        
La cistitis en la infancia puede revelar
malformación de las vías urinarias.

·        
Una cistitis recidivante (más de cinco al año)
es igualmente peligrosa y puede ser indicativa de malformación en las vías
urinarias. En ambos casos conviene consultar con el urólogo.

·        
Siempre que aparezcan signos reveladores de pielonefritis: fiebre, dolores lumbares y escalofríos.

La
consulta médica: obligatoria

Aunque la mayoría de las veces la cistitis no tiene
importancia, ésta debe ser tratada siempre con antibióticos, para lo que es
imprescindible ponerse en manos de un médico que haga el diagnóstico y
prescriba el tratamiento, ya que una cistitis mal curada puede desembocar en
una pielonefritis, de graves consecuencias. Y
recuerda que no siempre un mismo tratamiento sirve para tratar varias cistitis,
ya que unas y otras pueden estar provocadas por distintos tipos de gérmenes. El
tratamiento es, en cada caso, distinto, por lo que la automedicación es muy
desaconsejable. Un tratamiento mal llevado puede hacer que desaparezcan los
síntomas mientras permanece la infección. Ello posibilita que la infección se
transforme en crónica y llegue a afectar a las vías urinarias altas.



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