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Colombia. la corrupción llega a los medicamentos.

Colombia. la corrupción llega a los medicamentos.

La adulteración de fármacos con cementos, azúcar y huesos engorda el mercado negro colombiano

No es más que la consecuencia de la liberalización del mercado y el proceso de descentralización estatal que tuvo lugar hace unos años en este país

El incremento de precios en los medicamentos ha sido constante desde que se concediera la libertad de precios en el mercado y se cambiara el régimen de control, medidas ambas contempladas en la Ley 100 de 1993. Estas medidas se pusieron en marcha en Colombia siguiendo los planes de ajuste macroeconómico preconizados por el FMI (Fondo Monetario Internacional), basados en los paquetes de reformas que caracterizan al modelo neoliberal, completamente opuesto al modelo mediterráneo de salud en el que está integrado España en la actualidad y que tiene a la figura del farmacéutico como garante de la calidad y total acceso al medicamento.

La desigualdad como resultado

Estas reformas, guiadas por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, no han hecho otra cosa que crear más desigualdad de acceso al sistema de salud. En un país en guerra, donde los caminos no son transitables, la mayoría de la población está sin trabajo y existe una gran cantidad de desplazados y pobres, el proceso de descentralización ha influido negativamente, siendo un ejemplo muy claro el hecho de que muchas enfermedades contempladas anteriormente en programas verticales han pasado a depender de municipios y departamentos no capacitados y absolutamente descoordinados entre sí, lo que ha llevado al resurgimiento de enfermedades que ya habían sido erradicadas en este país.

Lo mismo ocurre con los medicamentos. Actualmente en Colombia las EPS, Empresas Promotoras de Salud que actúan como intermediarias entre los pacientes del régimen contributivo y las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS), controlan el mercado de los medicamentos a través de su cadena de distribución. Al ser el colombiano un sistema de salud desigual al que no todo el mundo tiene acceso en la misma medida, y por otra parte al estar integrado el medicamento en el Sistema de Salud, la consecuencia directa es que no todo el mundo tiene igual acceso al medicamento. Ello unido a su consideración como una mercancía que fluctúa según las leyes del mercado y que escapa al control directo del Estado, ha llevado actualmente al Consejo Directivo de Comercio Exterior a pretensiones como la de prolongar en Colombia la vigencia de las patentes de muchos medicamentos y prohibir la distribución de sus equivalentes genéricos que puede hacer que los precios de las medicinas registren un incremento del 61%, llegando en un año a 1,8 billones de peso de subida.

Cuatro de cada diez medicamentos en Colombia procede del mercado negro, según el director del INVIMA. El negocio de las medicinas mueve anualmente 1.200 millones de dólares

Medicamentos adulterados

Así pues, no es de extrañar que el medicamento se haya convertido en objeto de corrupción, detectándose cada vez más casos de adulteración y manipulación de medicamentos caducados. Estos medicamentos reetiquetados resultan mucho más baratos, y a veces, como es el caso de los medicamentos para el cáncer o el sida, se pueden conseguir por la cuarta parte de su valor en el mercado. Según el INVIMA, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, el 21 laboratorios censados al azar han sufrido el robo en los dos últimos años de más de 40.000 millones de pesos en medicamentos, que son ofrecidos una vez caducados, dañados o adulterados, a las farmacias, droguerías y hospitales, y reetiquetados en Colombia, Venezuela o Ecuador. El director de este organismo afirma que cuatro de cada diez medicamentos en Colombia proceden del mercado negro.



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