Cómo curar una herida. manual de primeros auxilios.

Publicado por el 01/06/2005

¿Cuántas
veces te has encontrado ante una herida y no has sabido qué hacer? A
continuación te ofrecemos lo imprescindible para que las identifiques y las
puedas subsanar in situ

La
distracción, las prisas y el cansancio constituyen con frecuencia la causa de
pequeños accidentes
dentro y fuera de casa. La naturaleza de la herida y la manera en que ésta se
haya producido determinará la forma en la que hay que curarla y el lugar más
apropiado para ello. No es lo mismo caerse mientras se practica un deporte, que
sufrir un accidente laboral o de tráfico, en cuyo caso lo más habitual será
dirigirse al servicio de urgencias más cercano. Pero, ¿qué protocolo seguir?

Tipos de heridas

Una herida es una discontinuidad en la piel
o en las mucosas que produce una separación de los tejidos permitiendo la
salida de sangre y la entrada de gérmenes u objetos extraños que pueden
producir infecciones. Existen diversas clasificaciones pero la más utilizada
atiende al agente que la causa: 

  1. Heridas producidas por golpes: una simple caída puede producir este tipo de heridas,
    caracterizadas por bordes
    irregulares y por su poca profundidad. La mayoría de las veces implican
    destrucción de parte de la piel.
  2. Cortes: se caracterizan por la separación nítida
    de los bordes. Son las heridas causadas por un cristal roto, una navaja, o
    el borde de una lata. Suelen causar hemorragias debido a que el objeto
    afilado, al penetrar bajo la piel, desgarra los vasos sanguíneos que
    encuentra.

3.      
Heridas
punzantes

: son producidas por clavos, agujas, anzuelos o
algún otro objeto punzante. La lesión es dolorosa, la hemorragia escasa y el
orificio de entrada poco evidente. Se consideran peligrosas porque pueden ser
profundas y provocar hemorragias internas. Este tipo de heridas tienen mayor
riesgo de infección.

  1. Heridas por desgarro o laceradas. Son las que producen los objetos con
    bordes dentados (motosierras, serruchos, bordes de latas etc.). Ocasionan
    desgarramiento de los tejidos, suelen sangrar abundantemente y los bordes
    son irregulares.

Siempre que haya hemorragia es fundamental cortarla
cuanto antes. Sólo entonces se deberá proceder a lavar la herida con agua y
jabón

Primeros
auxilios, paso a paso

1.       
Antes de manipular una
herida, lávate siempre las manos con abundante agua y jabón para evitar una
posible contaminación de gérmenes.

2.       
A continuación, deja la
lesión al descubierto y lávala bajo un chorro de agua fría o con una solución
de suero fisiológico estéril o agua oxigenada.

3.       
Limpia la herida desde
el centro hacia fuera.

4.       
Aclara los restos de
jabón o de agua oxigenada con agua o suero fisiológico.

5.       
Seca la herida con gasas
estériles.

6.       
Aplica siempre un
producto antiséptico, bien sea a base de povidona yodada, soluciones de
hexetidina acuosa o mercromina, y siempre con una gasa estéril. Evita el uso de
alcohol y de pomadas.

7.       
Es bueno dejar la herida
al aire para que transpire o aplicarle apósitos transpirables. Si la herida es
muy grande, conviene taparla y fijarla mediante un vendaje.

8.       
Si la herida es
de cierta consideración o se ha hecho con algún objeto oxidado o contaminado,
hay que acudir al médico, quien valorará la conveniencia de vacunarse contra el
tétanos y establecerá las pautas para la administración de las dosis de
recuerdo. El tétanos, aunque poco frecuente, 
es una enfermedad grave y de alta letalidad. Ante una herida o
quemadura, es recomendable que te vacunes siempre si no estás seguro de
estarlo, o si la última dosis que recibiste fue hace más de cinco años.

No olvides que siempre que haya hemorragia, lo
más importante y fundamental es cortarla. Para ello, comprime la herida con un
paño, gasa o similar lo más limpio posible y presiona durante unos 5-10
minutos. Si se
trata de una extremidad conviene elevarla para que deje de sangrar.

Accidentes laborales o de tráfico

? rápidamente a urgencias

A diario se producen multitud de accidentes laborales y de tráfico, y no
siempre se toman las medidas idóneas para socorrer a los heridos, bien por
desconocimiento del protocolo a seguir, bien por la situación de nervios y
estrés que el accidente puede llegar a provocar en la persona que presta su
ayuda. Para que no te encuentres perdido y actúes de forma correcta:

·        
Pide rápidamente
auxilio a la Guardia Civil, Puesto de Cruz Roja, etc., o por medio de los
Postes de Auxilio SOS si existiesen, o acude al centro hospitalario más cercano
en el caso de que el herido pueda ser desplazado.

·        
Comprueba el estado de los heridos, pero salvo en
situaciones extremas en las que corra peligro su vida, ¡no los toques! Una movilización
errónea puede producirle lesiones irreversibles. Si tienes que moverlo no lo
hagas solo. El cuerpo se debe mover como un bloque: nunca flexionar la columna
o el cuello. Una persona debe sujetar la cabeza y otras dos el tronco y las
piernas.

·        
Mantén abiertas las vías respiratorias del herido,
evitando su asfixia por la obstrucción de la lengua. Mántenle elevado el
mentón, procediendo a la respiración artificial en caso de necesidad.

·       
En caso de shock es primordial que pongas los
pies de la víctima en alto y la protejas del frío poniéndole una manta, incluso
en verano, hasta que sea trasladado a un centro hospitalario o se lleve a cabo
su evacuación.