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¿Cómo se origina un caso de sepsis?

¿Cómo se origina un caso de sepsis?

¿Cómo se origina un caso de sepsis?

La sepsis (o septicemia) es una afección médica grave causada por una respuesta inmunitaria abrumadora ante una infección. Las sustancias químicas liberadas a la sangre para combatir la infección desencadenan una inflamación generalizada, que en los casos más serios puede desembocar en el fallo de uno o más órganos (fallo multiorgánico). En el peor de los casos, explica la Sociedad Andaluza de Medicina Intensiva y Unidades Coronarias (SAMIUC), la presión arterial baja y el corazón se debilita, lo que lleva a un shock séptico e incluso a la muerte.

Cómo se origina la sepsis

Las infecciones que originan sepsis con más frecuencia son aquellas que afectan al sistema urinario y respiratorio (caso de la neumonía, por ejemplo), las producidas en la piel o la meningitis, entre otras. Los síntomas frecuentes de la sepsis son fiebre, escalofríos, respiración y frecuencia cardiaca rápida, dolor muscular, aparición de sarpullidos en la piel, confusión y/o desorientación. Muchos de estos síntomas también son frecuentes en otras afecciones, lo que hace que la sepsis sea difícil de diagnosticar, en particular, en sus etapas iniciales.

Las personas con un sistema inmunológico debilitado tienen mayor riesgo de sufrir un cuadro de sepsis. Esto se produce fundamentalmente en las personas adultas mayores de 60 años, los menores de un año, aquellas con enfermedad crónica de pulmón, hígado o corazón, diabetes, VIH o a las que se las haya extirpado el bazo.

Pese a todo, cabe destacar que la sepsis puede prevenirse y es, de hecho, una de las causas de muerte más evitable en el mundo. Para ello, es esencial prevenir cualquier tipo de infección (el 80% de los casos se originan fuera del ámbito hospitalario) a través de vías como la higiene básica o la vacunación. El reconocimiento temprano de la infección o de la sepsis, en su caso, resulta esencial para salvar vidas.

Muchas de las personas que sobreviven a la sepsis grave se recuperan por completo y regresan sin problemas a la normalidad. Pero otros pacientes, en particular aquellos con enfermedades crónicas preexistentes, pueden sufrir daño permanente en los órganos. Por ejemplo, a alguien que ya tenga disfunción en los riñones, la sepsis le puede causar insuficiencia renal para la que sea necesario recibir diálisis de por vida.

También hay indicios de que la sepsis grave altera el sistema inmunitario de las personas y las hace más vulnerables a futuras infecciones. Algunos estudios han mostrado incluso que las personas que han tenido sepsis tienen un mayor riesgo de presentar varias afecciones médicas.





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