Cuperosis.

 ?…me gustaría saber si
podrían ayudarme informándome sobre el problema de la cuperosis, ya que tengo
una piel muy sensible y no sé qué productos pueden ser los más adecuados para
que disminuya el problema. Gracias…?

Mª Montserrat A. G. Avilés (Asturias)

La cuperosis, como bien dices, tiene mucho
que ver con las pieles sensibles. En concreto, se trata de una lesión facial de
tipo vascular que plantea problemas estéticos y de complejos a quienes la
padecen, ya que da lugar al enrojecimiento de algunas zonas de la cara como las
mejillas. La causa no es otra que la presencia de capilares dilatados que,
aunque son tan pequeños que casi no se distinguen, forman una red de microvasos
que dan lugar a ese enrojecimiento tan particular.

El dermatólogo o el especialista en medicina
estética pueden recomendarte diferentes fórmulas de tratamiento según tu caso.
Las cremas o fármacos existentes en la actualidad ayudan a prevenir o a
suavizar los efectos de la cuperosis, pero no la eliminan. Para ello, es
necesario acudir a las novedosas técnicas existentes en la actualidad. Entre
las más extendidas se encuentra la aplicación del láser en sus diferentes
modalidades (dye-láser, el nd-yag o el EPD). Generalmente requieren pocas
sesiones de aplicación y suelen ofrecer muy buenos resultados, ya que actúan
disparando un impacto de calor sobre el capilar venoso que, causando una
pequeña quemadura, provoca la coagulación de la sangre y, en consecuencia, un
cambio de coloración de la piel y la reabsorción de los vasos dañados.

Otro tratamiento de efecto similar al láser es el
que se realiza mediante luz pulsada intensa (IPL) o Epilight, que utiliza una
energía lumínica muy potente que actúa como un láser frío. Por otra parte,
también existen tratamientos más tradicionales, como la electrocoagulación.
Esta técnica consiste en insertar una agujas eléctricas muy finas en el capilar
dilatado para provocar su cierre. Otra posibilidad es la inyección de distintos
fármacos en el interior de los capilares para cerrarlos y que se vuelvan invisibles.
Sin embargo, esta última técnica sólo está indicada en casos de cuperosis muy
extensas, que ya han sido tratadas con láser o electrocoagulación sin conseguir
resultados positivos.



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