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De la prudencia en automedicación a la palabra del...

De la prudencia en automedicación a la palabra del farmacéutico.

?La prudencia en automedicación se entiende como la confianza
en la palabra experta del farmacéutico, traducida en un consejo acertado?

El Ministerio de Sanidad y
Consumo tiene abierta una campaña informativa y, al mismo tiempo de educación
sanitaria generalizada, sobre los riesgos de la automedicación, cuando se
practica de forma indiscriminada y sin el asesoramiento facultativo pertinente.
Pero ¿qué es la automedicación y que grado de responsabilidad implica para el
farmacéutico y el ciudadano?

La automedicación responsable:

un
reflejo de las sociedades modernas

En las sociedades modernas y
avanzadas la automedicación es moneda de curso habitual; es más: su práctica es
inherente a las sociedades más evolucionadas y desarrolladas. El medicamento
sirve también para aumentar el grado de bienestar propio y ajeno. La
automedicación, por tanto, no es mala en sí misma, ya que forma parte del autocuidado personal. Lo malo, o no recomendable, es
enfocarla de manera independiente del profesional, en este caso, del
farmacéutico.

Farmacéutico y medicamento

Un binomio indisoluble

Por automedicación se
entienden dos cosas: la toma de cualquier medicamento sin la correspondiente
prescripción médica o indicación farmacéutica. Y la dispensación de
medicamentos que no requieren receta médica, es decir, aquellos que
directamente pueden ser dispensados en la oficina de farmacia, bajo la
supervisión e intervención profesional de un farmacéutico.

La automedicación sin la
participación del profesional experto en la materia, tiene sus riesgos, como
por ejemplo las reacciones adversas de los medicamentos o las interacciones
entre ellos, en el supuesto de que el usuario tome algún otro. Por ello debe
estar orientada y asistida siempre por un farmacéutico. A este profesional le
corresponde la valoración, en cada momento y situación, de lo que más le puede
convenir, o no, a un sujeto concreto. No hagamos de la automedicación un riesgo
innecesario, cuando por fortuna en cada esquina y en todas las plazas de
nuestros pueblos y ciudades, tenemos una farmacia atendida por profesionales
competentes en la materia.

La prudencia, de la mano de tu farmacéutico

La automedicación no es mala
en sí misma, pero debe ser sumamente prudente: no es aconsejable en las mujeres
embarazadas ni en los niños y personas mayores, grupo muy propenso este último
a la automedicación sin asistencia farmacéutica. Tampoco es aconsejable dejarse
aconsejar por el vecino o el cuñado, por muy buena intención que tengan. Acordémonos
de frases como ésta: ?con los antibióticos no se juega?, y muy cierto que es.
Tampoco se puede tomar un analgésico o un antidiarreico sin consultar
previamente, ni abusar de los tratamientos para el estreñimiento, etc. En
definitiva, la prudencia en automedicación debe ser confianza en la palabra
experta del farmacéutico, traducida en un consejo acertado.

*Joaquín Herrera Carranza es
farmacéutico y profesor de la Facultad de Farmacia de la Universidad de
Sevilla.



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