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DE LA TOSFERINA, ¡VACÚNATE!

DE LA TOSFERINA, ¡VACÚNATE!

A pesar de las altas coberturas de vacunación, en España se está observando un gran incremento de la carga de tosferina, especialmente en lactantes menores de 3 meses de edad, en los que puede causar cuadros clínicos más graves, como el síndrome de tosferina maligna. Los expertos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recomiendan a las embarazadas vacunarse sin miedo.

La tosferina es una infección respiratoria causada por la bacteria Bordetella pertussis, ampliamente distribuida en la población, que afecta a todas las edades, pero que es responsable de una elevada morbilidad y mortalidad en lactantes pequeños, sobre todo en niños menores de 3 meses de edad. En España, aunque la tosferina mantiene un patrón epidémico cíclico, se ha observado un progresivo aumento de la incidencia, hospitalización y mortalidad desde 2010. Según el Centro Nacional de Epidemiología (CNE), hasta la semana 40 del presente año, los casos acumulados a nivel nacional, casi se triplicaron respecto a los registrados en el mismo periodo de tiempo de los 5 años anteriores, lo que ha llevado a las sociedades científicas involucradas con las vacunaciones y la atención a mujeres gestantes (AEP, SEMPSPH, AEV, SEGO, SEQ) a recomendar la vacuna durante la gestación, entre la semana 28 y 32.

La vacuna, por qué durante el embarazo
Según numerosos estudios y la experiencia en países de nuestro entorno, la vacunación de la embarazada se muestra, actualmente, como la estrategia más efectiva para el control de la tosferina grave y la mortalidad por la misma en los lactantes pequeños. Además, tal y como arrojan los datos reunidos hasta la fecha, es segura para la mujer, la gestación y el recién nacido, incluso tras repetidas inmunizaciones. Según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), dos son los motivos por los que la vacuna se debe administrar entre las semanas 27 y 36 de embarazo, preferiblemente entre las semanas 28 y 32, independientemente del estado previo de vacunación y en cada una de las gestaciones, con resultados muy alentadores:

1. La mayoría de las mujeres embarazadas no tienen suficientes anticuerpos protectores frente a la tosferina para transmitírselos efectivamente por vía transplacentaria a sus hijos recién nacidos durante el embarazo o a través de la lactancia materna, por lo que no les confieren una protección suficiente frente a la infección durante esos primeros meses de vida.

2. La primera dosis de la vacuna frente a la tosferina, incluida en los calendarios vacunales, se administra a los 2 meses, por lo que la inmunidad efectiva frente a la enfermedad no comienza hasta transcurridas unas semanas tras esta primera dosis.


Situación vacunal en España
En España, las sociedades científicas involucradas con las vacunaciones y la atención a mujeres gestantes (AEP, SEMPSPH, AEV, SEGO, SEQ), plantearon, en 2013, la necesidad de incluir la vacunación frente a la tosferina en las embarazadas y, en junio de 2015, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (MSSSI) recomendó que las comunidades autónomas (CC. AA.) pusieran en marcha la vacunación de las gestantes. Cataluña fue la primera comunidad en instaurar esta estrategia, en enero de 2014 y posteriormente, Asturias, Canarias, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Navarra y País Vasco también lo llevaron a cabo. Sin embargo, otras 10 CC. AA. y las 2 ciudades autónomas no lo han hecho hasta el momento, aunque muchas de ellas, como Andalucía, Aragón, Baleares y Murcia anunciaron ya su incorporación a comienzos de 2016. De hecho en Andalucía, tras el incremento de los casos de tosferina y los fallecimientos de dos bebés, la Administración autonómica decidió seguir las indicaciones del Ministerio de Sanidad (que llevaba ya meses planteando un cambio en las pautas de inmunización) e incluir la vacunación a las embarazadas desde noviembre de 2015. Adicionalmente, la escasez mundial del componente tosferina de las vacunas, dificultó la disposición de estas presentaciones en las oficinas de farmacia. Actualmente, aunque parece estar garantizado el suministro de las dosis necesarias para cubrir las previsiones de los calendarios vacunales en los 2 primeros años de vida, no ocurre lo mismo con las dosis que se precisan para cubrir la vacunación de los 6 años y, a la vez, de las mujeres gestantes.

Una enfermedad en varias fases
La tosferina es una enfermedad grave que puede afectar a personas de cualquier edad y causar complicaciones en los bebés e incluso la muerte. Cuando una persona infectada estornuda o tose, pequeñas gotitas que contienen la bacteria se mueven a través del aire, y la enfermedad se propaga fácilmente de una persona a otra. La infección generalmente dura 6 semanas, pero puede durar hasta 10 semanas. El cuadro clínico clásico de la tos ferina cursa en varias fases:

1. Periodo de incubación de 7-10 días.

2. Fase catarral (1-2 semanas) indistinguible de cualquier infección respiratoria de vías altas, sin fiebre y con una tos progresivamente más intensa.

3. Fase paroxística (2-4 semanas), con accesos de tos con 5-10 golpes en cada espiración seguidos de un estridor inspiratorio característico conocido como gallo. Los episodios de tos pueden llevar al vómito o a una breve pérdida del conocimiento. Siempre se debe pensar en la posibilidad de tos ferina cuando se presenta vómito con tos. Durante esta fase la cara se muestra abotargada, cianótica, con hemorragias conjuntivales y protusión de la lengua, esto es lo que se conoce como facies pertusa. Entre paroxismos, el niño está asintomático. En los menores de tres meses, el cuadro puede ser más grave y prolongado, la fase catarral puede pasar desapercibida, los accesos de tos son menos llamativos y sin gallo y es posible ver episodios de apnea o cianosis sin tos.

4. Posteriormente se sigue de una fase de convalecencia (1-3 semanas) durante la cual las crisis de tos se van haciendo menos frecuentes y más leves, hasta que desaparecen.

Las complicaciones más graves son la neumonía por Bordetella o por sobreinfección bacteriana, esta última aparece en un 5% de los casos y es la causa del 90% de las muertes por tos ferina; y por otro lado la encefalopatía tosferinosa, con convulsiones y alteración del nivel de conciencia. Y por último, otra complicación es el síndrome de la tos ferina maligna, que se da en menores de tres meses y se caracteriza por una reacción leucemoide (> 100 000 leucocitos) con linfocitosis y bronconeumonía con hipoxemia e hipertensión pulmonar, que tiene una mortalidad del 75%.

 



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