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Dentro de 20 años, a los cien como a los cincuenta...

Dentro de 20 años, a los cien como a los cincuenta.

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DENTRO DE 20 AÃ?OS, A LOS CIEN COMO A LOS CINCUENTA

En el 2025 los españoles seremos centenarios y la población más longeva del mundo: esto, más o menos, es lo que dice un informe publicado este año por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero dentro de lo malo, lo menos malo: al menos lo haremos en mejores condiciones que nunca, y ello gracias a los estudios que comprueban la comunicación que existe entre corazón y cerebro. Neurólogos y cardiólogos están de acuerdo en un punto: en 20 años tendrá lugar la revolución de la longevidad, es decir, llegaremos a los 100 en mejores condiciones de lo que lo hacemos ahora a los 70, y ello gracias al control de las enfermedades cardiovasculares que permitirá controlar a su vez algunas enfermedades cerebrales como la demencia o el Alzheimer.

Estas son las conclusiones del curso celebrado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, titulado “Corazón y cerebro: ecuación crucial del envejecimiento”, y codirigido por el Dr. José Manuel Martínez Lage, profesor de Neurología de la Clínica Universitaria de Navarra. Aunque las alteraciones genéticas pueden predecir la evolución con respecto a la enfermedad cardiovascular, la respuesta del cerebro a factores ambientales (por ejemplo el estrés) es también determinante y afecta directamente a la función del músculo cardíaco. Mientras se profundiza en los aspectos genéticos de la enfermedad cardiovascular, se ha avanzado mucho en el conocimiento de los efectos de la comunicación cerebro-corazón sobre la salud humana. Un ejemplo de ello es la constatación de que pacientes con demencia, muchos de ellos diagnosticados de Alzheimer, tienen lesiones cerebrales causadas por problemas en los vasos más pequeños que irrigan el cerebro. A este respecto, explicó el profesor Eduardo Benarroch, profesor de Neurología de la Clínica Mayo de Rochester (EEUU), los cambios cerebrales pueden producir cambios crónicos en las diferentes vísceras del organismo, entre las que el corazón tiene un papel destacado. “Existe un diálogo continuo entre el cerebro y el corazón, pero cuando ésta se produce de forma inadecuada enferman los dos”. Así, si se controlan las enfermedades cardiovasculares se podrán controlar algunas enfermedades cerebrales, lo que nos permitirá llegar a viejos “menos ancianos”.



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