ESTÁS LEYENDO...

Dieta mediterránea para adelgazar.

Dieta mediterránea para adelgazar.

CONSEJOS SECCIÓN




DIETA MEDITERRÁNEA:
TRADICIONALMENTE SANA

¿Te has planteado alguna vez por qué crece el número de obesos en España? No es casualidad, la adopción de hábitos alimenticios a mimetismo de los americanos trae parejo uno de sus más preocupantes problemas de salud: el sobrepeso. Para combatirlo, no abandones la dieta mediterránea


Constatado: la mejor dieta, la mediterránea. Equilibrada, variada, saludable y muy completa. ¿Su secreto? Comer de todo y moderadamente. Sin obsesiones, dando a la comida el lugar que realmente le corresponde, y por supuesto, acompañándola de ejercicio físico: una fórmula tan eficaz, que podría desbancar a cualquier otra dieta de adelgazamiento. Sus beneficios son tales que incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda esta dieta como herramienta de prevención de la obesidad, una enfermedad que lleva camino de convertirse en epidemia en los países desarrollados. Así lo han constatado expertos venidos desde todos los rincones del mundo en el VI Congreso Internacional de Barcelona sobre la Dieta Mediterránea, celebrado recientemente en el marco de Alimentaria´06.

España, por el buen camino

Aunque en multitud de ocasiones se ha dicho que estamos abandonando los patrones de la dieta mediterránea, afortunadamente y según expertos nutricionistas, los españoles mantienen las pautas alimentarias tradicionales. Al menos así lo confirman los datos extraídos de la Encuesta Nacional de Nutrición, realizada por el Observatorio de Nutrición con el patrocinio de Nutricia, que ha revelado que las costumbres dietéticas siguen siendo las mismas que hace treinta años: un elevado consumo de alimentos frescos -carnes, pescados, lácteos, ensaladas y frutas y verduras-, la preferencia de comida casera en detrimento de los productos procesados o precocinados, y el reparto de la ingesta diaria entre el desayuno, la comida, la merienda y la cena. Incluso cuando se come entre horas, los españoles parecen tener hábitos correctos, recurriendo a una pieza de fruta, un bocadillo, un pincho o un yogur antes que a un bollo u otros dulces. No obstante, el perfil nutricional tiene aspectos mejorables: en general, el desayuno suele ser escaso, el consumo de vegetales debería ser mayor, y menor el de grasas saturadas. También es excesivo el total de calorías diarias ingeridas, puesto que los encuestados creen que no comen demasiado, aunque el sobrepeso aumenta y el sedentarismo se impone.

A juicio de Ascensión Marcos, presidenta de la Sociedad Española de Nutrición (SEN), el fenómeno de la comida basura se circunscribe a la población infantil y adolescente, que no ha sido objeto de este estudio.

Nací en el Mediterráneo

La Fundación para el Desarrollo de la Dieta Mediterránea, considera que ésta es una filosofía de vida basada en una alimentación que combina los ingredientes tradicionales de la zona, recetas y modos de cocinarlos y una cultura y un estilo de vida típicos del Mediterráneo que incluyen actividad física. La combinación de estos elementos proporciona un saludable bienestar. Hoy, la comunidad científica internacional reconoce las ventajas del consumo generoso de aceite de oliva, legumbres y frutos secos, pastas y cereales, frutas, verduras, derivados lácteos y pescados, y el uso moderado de vino, cava y carnes frescas y curadas.

Sus claves

1- Utilizar el aceite de oliva como principal grasa de adición. Es un alimento rico en vitamina E, beta-carotenos y un tipo de grasa vegetal (monoinsaturado) que le confieren propiedades cardioprotectoras.

2- Consumir a diario alimentos vegetales en abundancia: frutas, verduras, legumbres y frutos secos. Las verduras, hortalizas y frutas son la principal fuente de vitaminas, minerales y fibra de nuestra dieta y nos aportan, al mismo tiempo, una gran cantidad de agua.

3- El pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y sus productos integrales) forman parte de la alimentación diaria; es imprescindible por su composición rica en carbohidratos que aportan una parte importante de la energía necesaria.

4- Los alimentos poco procesados, frescos y locales son los más adecuados.

5- Consumir diariamente productos lácteos, principalmente yogurt y quesos; excelentes fuentes de proteínas de alto valor biológico, minerales (calcio, fósforo, etc.) y vitaminas.

6- La carne roja habría de consumirse con moderación y si puede ser como parte de guisados y otras recetas. Y las carnes procesadas en cantidades pequeñas y como ingredientes de bocadillos y platos.

7- Consumir pescado en abundancia y huevos con moderación. Se recomienda el consumo de pescado azul como mínimo una o dos veces a la semana ya que sus grasas aunque de origen animal- tienen propiedades muy parecidas a las grases de origen vegetal. El consumo de huevos tres o cuatro veces a la semana es una buenas alternativa a la carne y el pescado.

8- La fruta fresca constituye el postre habitual y, ocasionalmente dulces, pasteles y postres lácteos.

9- El agua es la bebida por excelencia en el Mediterráneo. El vino se ha de tomar con moderación y con las comidas.

10- Realizar actividad física todos los días, ya que es tan importante como comer adecuadamente. Mantenerse físicamente activo y realizar cada día un ejercicio físico adaptado a nuestras necesidades es muy importante para conservar una buena salud.

 

Los beneficios de una dieta milenaria

 

  •  Previene la obesidad y la diabetes mellitus, enfermedades propias de las sociedades desarrolladas en las que priman una alimentación excesivamente rica en grasas saturadas y unos hábitos de vida sedentarios. El doctor Pi-Sunyer, director del Centro de Investigación de la Obesidad de Nueva Cork y jefe de la Unidad de Endocrinología, Diabetes y Nutrición del St. Luke´s-Roosvelt, asegura que la dieta mediterránea retrasa e incluso previene el paso de pre-diabetes a diabetes.

 

  • Tiene propiedades cardioprotectoras, fundamentalmente debido al consumo de aceite de oliva virgen, fuente saludable de ácidos grasos insaturados y micronutrientes como los antioxidantes. La dieta mediterránea en definitiva, aumenta la esperanza de vida al reducir las muertes e incidencia de enfermedad coronaria y cáncer.

 

  • Ayuda a prevenir la depresión: las vitaminas del grupo B y los ácidos grasos omega-3 presentes en la dieta mediterránea, ejercen un papel protector frente a los trastornos neurológicos. Según la doctora Sánchez Villegas, profesora de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria en el área de Medicina Preventiva y Salud Pública, los ácidos grasos Omega-3 de cadena larga (w-3), presentes en el pescado, tiene efectos beneficiosos sobre la enfermedad de Alzheimer, el autismo, la esquizofrenia, la ansiedad el trastorno bipolar y la depresión, además del Parkinson.

 

 



COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page