DIETAS A cada cual la suya


Las recomendaciones dietéticas deben estar personalizadas y tener como base el conocimiento del genoma del individuo. Esta es una de las máximas de la dietética que viene, y que cada día está más cerca gracias a los avances clínicos en medicina personalizada.    
    

Actualmente existe un desequilibrio entre las calorías que se consumen diariamente y las que se gastan, lo que conlleva un incremento de la grasa corporal y el consiguiente aumento de peso. Para compensar el desajuste, los expertos abogan por el juego de equilibrios como la eterna propuesta de para combatir la obesidad y el sobrepeso, que ya afectan a más de la mitad de la población adulta y al 44% de la infantil. Sin embargo, la nutrición personalizada basada en la interacción gen-dieta y su potencial aplicación clínica, despunta como un reto científico necesario y cada vez más cercano. Y es que en esto de adelgazar los genes tienen mucho que decir.

De lo general a lo individual
Para acercarnos el concepto de nutrición personalizada, el doctor José María Ordovás, director del laboratorio de Nutrición y Genómica del USDA-Human Nutrition Research Center on Aging de la Universidad de Tufts (EEUU), ha sido el encargado de inaugurar las XVII Jornadas de Nutrición Práctica y el VIII Congreso Internacional de Nutrición, Alimentación y Dietética que se han celebrado el pasado mes de abril en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

Durante su intervención, el doctor Ordovás ha explicado el concepto de la interacción gen-dieta y su potencial aplicación clínica. Tal y como el doctor ha apuntado en otras ocasiones las recomendaciones generalizadas no tienen en cuenta nuestra individualidad, no están optimizadas para las diferentes fases de nuestras vidas y necesitan ser más personalizadas, entendiendo una personalización que tiene como base el conocimiento del genoma del individuo. Con el fin de incorporar la genética  en las recomendaciones se iniciaron  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentoshace ya más de dos décadas, estudios con el  objetivo de acumular conocimiento al respecto de cómo algunas variantes genéticas podían predecir desajustes metabólicos y riesgo de enfermedad, así como la respuesta a la dieta. Ejemplo de ello son las sucesivas investigaciones que han ido consolidando la asociación de una variante del gen de la APOA2 con obesidad. En este sentido, lo más interesante desde el punto de vista de la medicina personalizada es la demostración de que la predisposición genética puede ser anulada con una dieta baja en grasa saturada.

¿Alimentos funcionales?
Sí, gracias

Según ha señalado el catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Barcelona,  Abel Mariné, durante su intervención en la Jornada Interacciones Dieta y Xenobióticos en el Siglo XXI, organizada por el Instituto Tomás Pascual para la Nutrición y la Salud, en tiempos de crisis, de escasez de recursos y de necesidad de aminorar el gasto sanitario, profundizar en el conocimiento de cómo los alimentos interaccionan con los medicamentos puede ser una vía de ahorro. Según Mariné, “si conociéramos lo que un alimento funcional puede hacer y el valor de la dieta, si nos tomáramos en serio esto, ahorraríamos dinero en fármacos”. El problema es que no hay concienciación sobre las inmensas posibilidades en el que aportaría un conocimiento profundo de las cualidades de los alimentos aplicado a la práctica médica. “Los médicos todavía no han incorporado esto. El conocimiento del alimento como tal no ha llegado todavía a la clínica”, ha lamentado Mariné. A lo largo de su conferencia, Mariné ha sacado a la palestra ejemplos de componentes presentes en los alimentos que, según los casos, potencian o inhiben significativamente  la acción de los medicamentos. Entre otros casos, se ha referido a la relación de las tiraminas del queso con crisis hipertensivas, la potenciación de los efectos de la simvastatina que provoca una dieta rica en Omega 3, el papel que pueden jugar la diaminoxidasa como suplemento alimenticio para controlar las intolerancias a las aminas biógenas, los efectos anticoagulantes de ajo y cebolla, o la vertiente hipertensiva del consumo de regaliz.

Lo que hacemos mal

En cualquier caso, los expertos de las Sociedades Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) y de Encodrinología y Nutrición (SEEN), insisten en que para prevenir y disminuir el exceso de peso es más eficaz mantener unos buenos hábitos que hacer una dieta estricta de forma transitoria. Y también nos recuerdan lo que hacemos mal, ya que diversos estudios ponen de manifiesto que la alimentación de los españoles se va alejando cada vez más de una dieta mediterránea y saludable. En general, consumimos pocas verduras y frutas (a diario sólo el 43% de la población toma verduras y hortalizas y un 37,8% fruta), tomamos pocos cereales integrales, legumbres y frutos secos. Así el consumo de hidratos de carbono (41,4% de las calorías diarias) y fibra es menor de lo que se recomienda. Por el contrario, ingerimos muchas proteínas y grasas saturadas, sobre todo a través de los productos cárnicos, los lácteos enteros, y alimentos manufacturados como la bollería industrial. También es excesivo nuestro consumo de sal, con una media de 10g/día.

El “plato ideal”
Este es el plato ideal de la SEEDO  y la SEEN, para combatir el sobrepeso y la obesidad: aumentar el consumo de fibra, controlar el tamaño de las raciones, repartir las ingestas a lo largo del día, leer las etiquetas de los alimentos y no comer delante de la televisión o el ordenador.

Para el Alberto Goday, vicepresidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), “teniendo en cuenta que en nuestro país hay un incremento constante y alarmante año tras año de las cifras de sobrepeso y obesidad, creemos que la población no está suficientemente concienciada y que, por lo tanto, seguimos comiendo mal. En este contexto, desde las sociedades científicas debemos insistir en educar y animar a la gente a cambiar sus hábitos de vida de forma progresiva. En el plato que hemos elaborado se incluyen unos sencillos consejos que ayudan a saber qué alimentación es la más saludable”.

1. En el “plato ideal” se anima a aumentarel consumo de verduras, hortalizas y frutas, cereales, sobre todo integrales, legumbres y grasas saludables como el aceite de oliva, a la vez que se recomienda disminuir los lácteos enteros y optar por los desnatados, la carne roja rica grasa a favor de las magras, y comer más pescado. Asimismo, consumir un puñado de frutos secos al día también puede ser muy beneficioso para prevenir las enfermedades crónicas sin aumentar el riesgo de obesidad.
2. “En general”, comenta el doctor Goday, “cualquier alimento es bueno, no hay que demonizar ni prohibir a ninguno, pero la cuestión está en la proporción en la que los tomamos. Algo tan sencillo como moderar las raciones es una pauta muy válida para ayudar a controlar el incremento de peso”.
3. Por otra parte, el doctor Goday comenta que es recomendable pensar en la representación de todos los alimentos que se van a consumir a lo largo del día. “Esto te ayudará -añade- a equilibrar la ingesta y si por ejemplo la comida se ha basado sobre todo en proteínas y patatas, lo debes compensar con una cena ligera, por ejemplo con ensalada y fruta. Si a pesar de los esfuerzos se sigue aumentando de peso sin un motivo aparente, hay que acudir a un profesional de la salud. No se puede trivializar, buscar soluciones mágicas, ni acudir a Internet para saber cómo se puede perder peso. Un mensaje muy importante es que para controlar el peso es más eficaz mantener unos buenos hábitos que hacer una dieta de forma transitoria”.

Cuestión de hábitos
Por su parte, la doctora Irene Bretón, miembro de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), insiste en que deberíamos volver a los patrones más clásicos de alimentación, ya que actualmente se ha roto el equilibrio entre las calorías que consumimos diariamente y las que gastamos, lo que conlleva un incremento de grasa corporal y el consiguiente aumento de peso. “Es fundamental saber lo que tenemos que comer y hacerle entender a la población que lo que pongas cada día en tu plato va a determinar no sólo tu peso sino también tu salud. En muchos casos, tenemos unos hábitos adquiridos que pueden no ser los más adecuados para nuestra salud y hay que aprender a cambiarlos para prevenir posibles enfermedades como son la obesidad y sus consecuencias. Toda la información es bienvenida, y está bien saber qué alimentos se debe consumir diariamente, pero sobre todo en qué proporción y cómo repartirlos a lo largo del día. Hay que conocer lo que nos aporta cada alimento y saber, por ejemplo, que las legumbres están tanto en el grupo de los hidratos con los cereales como en el de las proteínas, y que se pueden combinar para hacer que nuestra dieta sea más variada. Comer sano no es sólo tomar verdura y un filete a la plancha, sino que se pueden tomar muchas cosas de manera equilibrada y bien distribuida a lo largo del día”.

No olvidar nunca…
A la alimentación saludable para controlar el peso hay que añadir la práctica de ejercicio físico de manera regular, caminar al menos 30 minutos al día, así como dormir las horas suficientes y controlar el estrés. Según la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética Española, el 46% de la población no practica ningún tipo de deporte y no camina lo suficiente, al menos 30 minutos al día.  Otro consejo es comer despacio, en un lugar adecuado y siempre que se pueda en familia, ya que los niños aprenden con el ejemplo. “Es cierto que comer peor está asociado al tipo de vida que llevamos, pero esto no es excusa para seguir haciéndolo mal, ya que hay opciones para hacer que nuestra dieta sea variada y adaptarla a nuestro estilo de vida, pero siempre con un conocimiento y con un deseo de querer hacerlo bien”, añade la doctora Bretón.

La familia, fundamental
El catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad CEU San Pablo y presidente de la Fundación Española de la Nutrición, Gregorio Varela, ha reivindicado la importancia de la familia en los hábitos saludables y alimenticios durante la celebración del VI Aniversario del Instituto Tomás Pascual Sanz para la Nutrición y la Salud.

Gregorio Varela ha señalado que “es en las comidas familiares donde se afirma la pertenencia al mismo grupo y se adquieren hábitos saludables”. De hecho, “la individualización y simplificación de las comidas” es una de las características de los “nuevos estilos de vida”, unida a la disminución del tiempo dedicado a la cocina, a los cambios en estructuras familiares o a la deslocalización. Pero quizás, la más predominante sea la “nutrición silenciosa”, que ha definido como “el hacer todo rápidamente y al mismo tiempo” y que se refleja en los silencios de las compras en los supermercados, de las comidas en los self-service o el ensimismamiento en las “TV dinners”.

Por otro lado, ha recordado que “vivimos en dos mundos opuestos”: por un lado, hay una malnutrición por defecto, causada por la pobreza, y, por otro, una malnutrición por exceso. Ha señalado que la Organización Mundial de la Salud ya calificó la obesidad como la “epidemia del siglo XXI” y ha destacado que uno de sus riesgos es que es “contagiosa”, al igual que el sedentarismo, que cree “que empezará a reconocerse como patología”.
También se ha referido al “mundo de los precocinados”, cada vez más sofisticado. Los ha calificado de “OCNI (Objeto Comestible No Identificado)”, pues “tenemos fe en ellos”, pero no sabemos exactamente lo que llevan. Asimismo, ha destacado que “en conjunto, no sabemos bien lo que comemos”, pues aunque hoy día haya más información, “cuesta más regir nuestra dieta”. Y ha plasmado esta paradoja en el hecho de que cada vez hay más programas de cocina y, en cambio, “cocinamos menos”.

Suplementos y medicamentos
Con asesoramiento médico y/o farmacéutico

El tratamiento para la pérdida y el mantenimiento de peso se basa en tres pilares fundamentales: una dieta correcta (con una alimentación sana y equilibrada) el aumento de la actividad física y la motivación emocional. El éxito en la lucha contra los problemas de peso radica en la combinación de estos factores, sin embargo no siempre es fácil modificar las conductas de vida. Por ello, es recomendable que el proceso de pérdida de peso vaya acompañado de apoyo psicológico y supervisión médica y/o farmacéutica, con el objetivo de modificar la conducta hacia unos hábitos de vida más saludables. Además, en la farmacia existen suplementos nutricionales que complementan la alimentación cuando la dieta diaria no es suficiente y ayudan a compensar las pérdidas de nutrientes y aminoácidos provocados por una dieta restrictiva. Igualmente existen medicamentos que se comercializan provistos de un programa, que actúan únicamente en el sistema digestivo, impidiendo que el organismo absorba aproximadamente el 25% de las grasas de los alimentos y produzcan un aumento de peso. Estos medicamentos tienen un efecto gradual, lo que añade seguridad al tratamiento y aumenta las posibilidades de mantener un peso óptimo una vez finalizada la dieta.



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